08 diciembre, 2009

UN ROJO EN ESTADOS UNIDOS

A mi Estados Unidos nunca fue un país que me llamara la atención especialmente, en primer lugar, por deformación profesional, yo me preguntaba ¿Qué interés puede tener una nación con tan solo dos siglos de historia? mientras que, por otro lado, mis prejuicios ideológicos me hacían despreciar un país que en mi mente aparecía como un nido de analfabetos, violentos, puritanos religiosos, ultraliberales y capitalistas. Sin embargo, después de pasearme unos días por “la tierra de las oportunidades” y cómo siempre sucede en estos casos, el conocimiento de la realidad me ha revelado los matices y las diferencias internas, dejando en evidencia lo absurdamente atrevida que era mi ignorancia. Es verdad que hay un gran número de analfabetos, violentos, puritanos, ultraliberales y capitalistas pero eso no es todo lo que hay ni esa es toda la verdad. Estados Unidos es un país muy grande y muy complejo.

El comienzo no fue muy esperanzador, yendo a Nueva Orleans pasé por Houston y al sentarme a esperar se puso delante de mí un yanki de no más de veinte años que llevaba una camiseta cuya traducción venía a ser algo así como “las armas no matan a la gente, a las personas las matamos nosotros”. Al traducir el lema de la camiseta (tuve que tirar de diccionario, imaginaros la escena) vinieron a mi mente todos mis fantasmas, me imaginaba a ese pendejo entrando en su escuela y cargándose a todos sus compañeros y profesores. No obstante, algo estaba empezando a parecerme diferente a la imagen que traía de Estados Unidos, en el aeropuerto internacional J. W. Bush (manda huevos el nombre) todos los carteles estaban en español y en inglés, al igual que todos los mensajes que se daban por megafonía iban en los dos idiomas, además, la mayoría de los empleados hablaban español, no sólo los de origen hispano sino también muchos de los anglosajones. Aquello me pareció grandioso, sobre todo si lo comparas con los pinches ingleses que tienen el dudoso honor de tener un aeropuerto internacional en el que el único idioma que se utiliza es el inglés y donde el personal de información (aun me sigue pareciendo increíble) sólo habla su propio idioma.

Al llegar a Nueva Orleans me estaba esperando desde hacía más de tres horas mi amigo Tino (le di mal la hora de llegada al pobre pero no me hizo ningún reproche). Gracias a él pude conocer dos cosas de Estados Unidos: como es la gente normal de allí y como viven los inmigrantes sin papeles mexicanos. Lo que más me llamó la atención fue lo plural que era la población de Nueva Orleans y algo que no me esperaba, por medio del trabajo de Tino pude saber que la mayoría de gasolineras de la ciudad pertenecen a iraquíes.

Como el negrero del jefe de Tino no le quiso dar los cuatro días que le había prometido me dispuse a acompañarle en el trabajo con la intención de hacer un análisis antropológico de la población autóctona. Me sentía como Apú en el badulaque y me encantó ver a los negros y negras, como hablaban (arrastrando las palabras), como vestían o que venían a comprar, pero también pude comprobar como la mayoría de los emigrantes de esa zona son de Honduras.

Una vez que acabamos de trabajar comenzó mi transformación, como todo rojo de palo me dejé llevar por la fiebre consumista. En mi defensa debo decir que todo estaba súper barato y además tenían de mi talla, cosa poco habitual. El saldo de mi enajenación mental fueron: 2 pares de zapatos, 2 pares de zapatillas, calcetines, unos levis, unos dokers, calzoncillos de marca pija, 3 camisetas, una camisa, un abrigo, una cazadora y una mochila para llevarlo todo. Pero mi inmersión en la cultura norteamericana fue más profunda, me llevaron a cenar al Hooters y no me cabe la menor duda de que si existe un paraíso cuando uno se muere sin lugar a dudas debe ser algo parecido a eso, alitas de pollo y mujeres despampanantes en pantaloncito corto y con escotes.

Por supuesto, en mi viaje no todo iban a ser compras y desayunos de hamburguesas (no me extraña que se pongan tan gordos con la dieta que llevan). Estaba en Nueva Orleans y, ya con Tino liberado, me disponía a disfrutar de la ciudad. La impresión no pudo ser mejor, Nueva Orleans simplemente me fascinó. No se si sería porque me llamó la atención ver un estilo colonial diferente al de México (la semana anterior había estado visitando Morelia, Guanajuato y San Miguel de Allende) pero la parte antigua me pareció de los lugares más hermosos que conozco, sus casas de estilo francés y sus calles son muy bellas. El paisaje lo completa el Missisipi, los tranvías y la línea de rascacielos del fondo. Nueva Orleans presume de su pasado francés pero la presencia española está por todas partes, hay una plaza de España y las calles del centro lucen placas con el nombre que tuvieron bajo el dominio español junto al escudo de Carlos III. Un lugar único.

Además, se trata de una ciudad que vive por y para la música, su avenida principal, Bourbon Street, está llena de bares con grupos que tocan música en directo, no solo Jazz sino del resto de estilos. El estar sentado con Tino en un bar de Nueva Orleans escuchando tocar en directo Jazz es uno de esos momentos especiales que suceden muy de vez en cuando y que no voy a olvidar en la vida. Luego comimos los bocadillos de gambas típicos de la ciudad, nos emborrachamos y vimos como las greengas locas nos enseñaban de manera altruista sus pechos.

He disfrutado tanto de este viaje que puede que inconscientemente perdiese el avión de vuelta a propósito, por desgracia salía otro tan solo 30 minutos después y ahí acabó mi aventura.

Gracias Tino.

NO SE POR QUÉ PERO NO ME DEJA SUBIR LAS FOTOS, MÁS ADELANTE PROMETO PONERLAS PARA QUE OS MURAIS DE ENVIDIA.



25 noviembre, 2009

HOMENAJE A XAVIER MINA

Como es de todos sabido, la memoria de un país no es algo neutral sino que tiene que ver con las circunstancias e inclinaciones del que la escribe, sólo así se entiende el injusto olvido del que ha sido victima la figura de Xavier Mina en España. Este heroico navarro comenzó a forjar su leyenda en la guerra de independencia contra los franceses. Fue uno de los organizadores de la guerrilla en Navarra, formando un cuerpo de voluntarios que llegó a poner en jaque a las tropas napoleónicas. Con el tiempo aumentó tanto su fama como estratega y militar honesto y valiente que se hizo popular la expresión “!Irse a Mina!” como sinónimo de dejarlo todo e irse a luchar contra los invasores franceses. En 1810 fue hecho preso y encerrado en una fortaleza de Paris hasta el final de la guerra.
Firme defensor de la doctrina liberal y de la constitución de Cádiz de 1812, pronto se sintió traicionado al ver como Fernando VII abolía todas las libertades y reinstauraba el absolutismo a su vuelta a España. Por su oposición abierta al tirano borbónico se vio empujado al exilio, primero en Francia y luego en Londres, desde donde decidiría continuar la lucha por el liberalismo en tierras americanas. En 1816, con el apoyo de lord Holland y algunos liberales británicos, organizó una expedición integrada por oficiales de diversos países de Europa y América con objeto de apoyar el movimiento de independencia de Morelos en México (una especie de brigadas internacionales de la época). Finalmente desembarcó en las costas de Tamaulipas desde donde trató de lanzarse contra el Virrey Apodaca y los ejércitos realistas. Leyendo algunas líneas impresionantes de sus proclamas podemos entender su decisión de luchar por la libertad, aunque fuera en tierras lejanas y extrañas para él:
Si la emancipación de los americanos es útil y conveniente a la mayoría del pueblo español, lo es mucho más por su tendencia infalible a establecer definitivamente gobiernos liberales en toda la extensión de la antigua monarquía. Sin echar por tierra en todas partes el coloso del despotismo, sostenido por los fanáticos y monopolistas, jamás podremos recuperar nuestra dignidad. Para esa empresa es indispensable que todos los pueblos donde se habla castellano aprendan a ser libres, a conocer y practicar sus derechos… La patria no está circunscrita al lugar en que hemos nacido sino, más propiamente, al que pone a cubierto nuestros derechos personales”.
La expedición de Mina en México fue corta, fue apresado y fusilado por las tropas absolutistas como se ejecutaba entonces a los traidores, de espaldas al batallón.
Hoy quiero reivindicar en mi blog la figura de este héroe injustamente tratado en nuestro país. Agradecer su legado republicano, que nos enseñara que las banderas eran y son un engaño, que lo único por lo que merece la pena luchar es por aquello en lo que se cree, que la única patria del hombre es la libertad, que la humanidad está formada por una única comunidad de personas y mientras una sola de ellas viva oprimida no debemos enterrar las armas.


Dedicado a mis amigos y amigas navarros

16 noviembre, 2009

Momentos en Nueva España

Nuestro gusto por hacer fotos no es otra cosa que una manifestación de nuestra obsesión por congelar el tiempo, de nuestro miedo a que pase, a que se nos escape de las manos. Nos aterroriza el olvido, pensamos ingenuamente que una cosa que no se recuerda es una cosa que no se ha vivido, como si sólo las cosas que permanencen en nuestra memoria fuesen importantes. Pero, por mucho que nos resistamos, el tiempo avanza inexorable borrando todo a su paso.

Visitando la antigua ciudad de Tula, la capital de los toltecas, junto a uno de los famosos Atlantes.

En busca de Biombos y junto a varios profesores amigos míos acabé en Tepotzotlán, donde en un convento Jesuita espectacular se encuentra el museo nacional del virreinato. Encontré 3 biombos, el viaje mereció la pena.

De fiesta por la noche en mi casa. Podría haber puesto más de una foto humillante de mi amigo Gerardo pero me las reservo para utilizarlas en mejor ocasión.

12 noviembre, 2009

UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS

Como el título de esta entrada proclama, a veces una imagen vale más que mil palabras. Yo vivo en México DF cerca del eje central y cada vez que salgo a la calle veo esta pintura moralizante que sólo me imagino en un país tan asombroso como éste:


El domingo pasado visité mi museo favorito de la ciudad, el Franz Mayer. Yo iba para disfrutar de la belleza apabullante de mis queridos biombos (ahora ya no es sólo una afición sino que mi proyecto de investigación en Portugal trata sobre ellos) y me tope con una exposición sobre arte contemporáneo español. La cosa en un principio no me entusiasmó mucho porque en la entrada se anunciaba que habían traído 100 sillas y 100 lámparas diseñadas por los mejores artistas de nuestro país, algo que a mí, sinceramente, no me interesaba un carajo. Sin embargo, junto a estos muebles de formas o materiales absurdos habían traído también una muestra de 100 carteles que recorrían la historia de España a lo largo de todo el siglo XX. Hubo muchos que me gustaron, los había de todo tipo, informativos, propagandísticos, publicitarios… algunos rebosantes de imaginación y otros, por lo novedoso de su técnica en el momento en el que se hicieron, auténticas obras de arte. Aquí os pongo dos que me llamaron la atención:



Este cartel es una caricatura que el gobierno de la República distribuyó para desacreditar a los sublevados: la iglesia, la aristocracia y el ejército yendo en el mismo barco (el detalle del águila es genial)



¿Os imagináis cómo se pondrían las mujeres si hoy se anunciase un detergente con un cartel como éste? Yo creo que queman la fábrica.

02 noviembre, 2009

LA CARA DE LA POBREZA

Sentada sobre el frío suelo de piedra, con sus pies descalzos, su pelo canoso recogido en una sencilla coleta, su blusa blanca adornada con flores y su falda estampada larga, la alegría de los colores de su ropa contrasta con un rostro cansado, de piel tostada por el sol y plagado de arrugas. Voy caminando y la contemplo, una anciana indígena que vende muñecas de trapo, en un primer momento paso de largo indiferente pero cuando llevo unos pocos metros recapacito, aun tengo su triste imagen en mi retina y decido dar la vuelta. En aquel momento no me interesa especialmente su mercancía, sólo quiero comprar algo para ayudarla y, si es posible, cruzar unas palabras con ella, me siento mal y pienso que aquello podría ser mi pequeña forma de sacarla del anonimato en el que le había hundido mi indiferencia inicial. Le pregunto que si las muñecas las ha hecho ella a mano y me responde que sí mientras me enseña una bolsa con hilos, cintas y unas tijeras que tiene a su lado. Continúo interesándome por ella, por si lleva mucho tiempo allí sentada, si ha vendido mucho o sobre qué va a hacer si empieza a llover, ella habla un español muy malo, es evidente que su lengua materna es alguna indígena. Poco a poco voy ganándome cierta confianza, le compro dos muñecas (no soy capaz de regatearle el precio como se suele hacer en México) y ella comienza a contarme que cada vez le cuesta más hacerlas, que está perdiendo vista y que sus manos están viejas, a mi se me estremece el corazón al ver sus dedos doblados por el reuma. La anciana me dice que no sabe que va a hacer cuando ya no pueda hacerlas, que ahora le compra algunas a su vecina para compensar las que no es capaz de terminar y que entonces saca menos dinero. Yo la miro emocionado, me siento fatal, como una mierda, tengo mala conciencia por vivir tan bien e ignorando las dificultades de millones de personas con nombre y apellidos como aquella que tengo delante. Quiero invitarla a comer y que me siga contando cosas sobre sus hijas y nietas de Querétaro pero no me atrevo a proponérselo.
En la cafetería, trato de leer el periódico pero no puedo pensar en otra cosa, mi cabeza empieza a dar vueltas en torno a la conversación que acabo de tener, me vienen las ideas como flechas que se clavan en el alma. Me imagino a aquella mujer cuando no pueda trabajar y no la quede una pensión ¿de qué vivirá? Pienso en la pobreza, esa que los amantes del liberalismo dicen que es el castigo de los vagos, mientras recuerdo sus manos destrozadas por el trabajo. Me indigno al comprobar lo injusto que es el mundo, un mundo que no le concederá una vejez digna a miles de mujeres como aquella, un mundo que condenará a sus nietos sin escolarizar a repetir la vida de sus antepasados generación tras generación, un mundo que pregona los beneficios del individualismo, de la iniciativa privada y del esfuerzo como si todos partiéramos del mismo punto y compitiésemos en igualdad de condiciones.
Sigo atormentado con aquella imagen. En el antiguo régimen los ricos tenían la responsabilidad cristiana de ocuparse de los pobres, daban limosnas y financiaban instituciones de caridad para evitar la condena de sus almas, hoy los pobres se han vuelto invisibles y los amantes del capitalismo proclaman la resignación. Vivimos sumidos en una sociedad narcotizada, insensible ante el sufrimiento de los demás.
Al llegar a casa, el amigo mexicano con el que comparto piso me pide que no me deje impresionar tanto por aquella mujer porque, según dice, en México hay muchas más como ella y si dejo que me afecte no voy a poder salir a la calle. Esa es la respuesta de la mayoría, el mundo es una mierda y no se puede cambiar, acéptalo y vive con ello. Pues bien, yo no me resigno, creo en que es posible un mundo más justo, en el que no existan tantas desigualdades, en el que se reparta la riqueza, en el que los beneficios sociales como la sanidad o la educación puedan llegar a todos los habitantes de un país. Pero ¿qué se puede hacer? las ideologías de izquierdas y la justicia social no están de moda y los cínicos rebosan confianza en si mismos, miran con desprecio a los que se atreven a darles “clases de moralidad” y todos repiten las mismas palabras: todo eso que decís los progres es muy bonito pero ¿qué haces tú para cambiar las cosas?
Yo tengo preguntas pero no tengo respuestas, seguro que podría hacer más, ni siquiera se si soy coherente con lo que pienso, pero por lo menos denuncio lo que veo y reclamo a la gente que toma las decisiones que no se olvide de los que no tienen voz, estoy en contra de las ONGs porque sólo sirven para hacer el trabajo sucio que deberían hacer los estados, no considero el beneficio particular de mi país sino el de la humanidad en su conjunto, sin pedirle el documento nacional de identidad a las personas, no voto a partidos que hagan políticas liberales ni apoyo leyes de inmigración racistas y, lo más importante para mi, miro a los ojos a la pobreza.
¿Soy un populista? Puede que sí pero prefiero ser un populista con mala conciencia e inconformista a un neoliberal acomodado y autocomplaciente. La mala conciencia puede ser un motor de cambio:
¡OTRO MUNDO ES POSIBLE!

23 octubre, 2009

RESUMEN DE EXPERIENCIAS

Mientras espero en Londres el avión que me lleve de nuevo a México me he propuesto hacer un balance de mis últimas cinco semanas en España y, de esta forma, retomar un blog que últimamente he tenido un poco abandonado. Sin embargo, no me resulta fácil resumir todo lo que me ha pasado durante estos días, han sido muchas cosas, todas muy intensas y algunas demasiado personales para escribirlas aquí (efectivamente, aunque no lo creáis, el virrey es un tipo discreto).
Mi llegada marcó la dinámica de lo que sería el resto de mi estancia en España. Al segundo día en Madrid y después de una noche de fiesta casi salvaje con gringas incluidas, nació mi segundo sobrino por la mañana y acudí como testigo a una boda por la tarde. Tuve lo que se dice una jornada completa. Yo había presentado a los novios que se casaban, así que me tocó decir unas palabras en plan monologo del club de la comedia al final del banquete. Al principio no me apetecía mucho hablar, me parecía una cosa de yankis, pero después de unos vinitos todo fue mucho más fácil, me solté y quizá me pasé un poco metiéndome con el novio. Afortunadamente Carlos resulto más comprensivo de lo que esperaba y se lo tomó todo muy bien.
El fin de semana siguiente fue el que yo he denominado como “finde de los machos alfa”, tres días de hombres solos que pasamos emborrachándonos, apostándonos el dinero al póquer y midiendo nuestra hombría a través de nuestra habilidad con la play y la wii. Se que habrá gente que piense que el pasarse tres días encerrado en una casa es un plan de mierda pero el objetivo era compartir el tiempo con los amigos y no el hacernos fotos. Al final lo pasamos genial y el único punto negativo fue comprobar el progresivo amariconamiento del Yonko ennoviado, el cual le ha conducido a cosas tan extrañas hace unos años como preocuparse por no molestar a los vecinos o por recoger la casa ¡ver para creer!
El tercer fin de semana fue el de mi viaje a Gerona para visitar a los Carmona-Montón. Durante los cuatro días que permanecí en la Cataluña profunda, al margen de sufrir una vez más como las hormonas nublan la mente de mi amigo Carmona, tengo que reconocer que estuve muy a gusto. El sábado fuimos al museo Dalí en Figueras, que fue diseñado por el artista y que me pareció muy original, sobre todo los huevos enormes de la fachada o el desorden del interior. El domingo fue el mejor día, por la mañana me sorprendieron llevándome al poblado ibérico de Ullastret, del que, para hacer honor a la verdad, debo decir que sólo se conservan las bases de los edificios, sin embargo, a mi me hizo mucha ilusión visitar un lugar del que había leído tanto durante la carrera. Además, como siempre digo, creo que, independientemente de que te guste el yacimiento o no, visitar estos sitios es una buena excusa para pasear por el campo y respirar aire puro. Después de esto, el pueblo donde comimos, Peratallada, me decepcionó un poco, pero el vino de la comida animó la cosa y nos divertimos mucho.
La semana siguiente fue la de mi Congreso en Salamanca, no todo iba a ser cachondeo en la vida del virrey, aunque bueno, pensándolo bien, esta semana también tuvo bastante cachondeo. Todo congreso esta formado, en mi opinión, por dos facetas: una académica, donde se presentan y discuten los trabajos de los ponentes y comunicantes, y otra de relaciones personales entre los participantes y organizadores. La verdad es que la cosa estaba tan bien montada (todos comíamos, cenábamos y dormíamos juntos) que al final acabamos haciendo migas. Lo más relevante fue que la última noche, un profesor inglés y yo nos agarramos un pedo con una botella de licor de hierbas que pudo terminar en un conflicto diplomático. La cosa empezó con disputas de historiadores, queríamos brindar por batallas en la que hubiéramos luchado españoles y británicos juntos pero, ante la escasez de estos acontecimientos, llegamos a la conclusión de que nos hemos estado dando de hostias desde que el mundo es mundo, en este conflictivo contexto no tardó en aflorar el orgullo patrio de los presentes. Por supuesto yo no pude por más que reclamar Gibraltar y acabé retando a un duelo de espadas o pistolas a mi archienemigo británico, aunque, como le dije, no me fiaba de darle la espalda a un inglés. Afortunadamente la sangre no corrió aquella alborotada noche salmantina y todos volvimos sanos y salvos a nuestras camas.
La siguiente semana fui en tren a Sevilla a entrevistarme con el director de la rama de historia del CSIC, la entrevista no tuvo unos resultados muy espectaculares pero a mi me mereció la pena el viaje por la visita al Archivo de Indias, la meca de cualquier historiador de América que se precie y donde de verdad sientes como la piel se te pone de gallina cuando el archivero te trae un documento.
Mi periplo por la madre patria se cerró con la visita a mí idolatrada Segóbriga, con su comida de rigor en Chinchón, y mi viaje a Trujillo, tierra de conquistadores donde las haya.
Seguro que se me han olvidado un montón de cosas y de detalles pero no quiero enrollarme más contando mi vida. En las próximas entradas prometo volver a escribir sobre temas más transcendentales para el mundo.








15 septiembre, 2009

GORDINFLAS SEGUNDO DE ESPAÑA

El sábado 12 de septiembre de 2009 por la mañana ha nacido mi segundo sobrino, Álvaro Baena Gómez, y por lo visto es bastante guapo ya que todo el mundo dice que se parece a mi. Yo me encuentro muy feliz y me siento muy identificado con el recién nacido, se trata del segundo hijo varón cuando la mayoría esperaba una niña para completar la parejita. Así que estoy dispuesto a quererle mucho y a apoyarle en sus disputas con el hermano mayor.

05 septiembre, 2009

EL PRIMER GUANTÁNAMO.

Durante mi estancia de este verano en México me he dedicado a estudiar el papel de las mujeres en la guerra de independencia o, como yo prefiero llamarlo, en la “traición criolla” a la Corona. A lo largo de mi investigación descubrí una cosa que me llamó mucho la atención por su actualidad ya que, en mi opinión, tiene algún parecido con el oasis jurídico de Guantánamo. Se trata de las medidas tomadas por Agustín de Iturbide, entonces general realista y posteriormente padre de la independencia de México, el cual estaba convencido de que los vecinos de Pénjamo (Guanajuato) y otros pueblos de alrededor colaboraban con la causa rebelde, por lo que decidió tomar como rehenes a las esposas de los insurgentes con objeto de obligar a éstos a que se acogiesen al indulto promulgado por el virrey e impedir que recibieran ayuda de las poblaciones locales.
Iturbide promulgó un decreto por el que se establecía que las mujeres y familiares de los rebeldes de la intendencia de Guanajuato deberían reunirse con ellos en el plazo de tres días o, de lo contrario, serían detenidas y conducidas a las casas de Recogidas. Esta decisión dio como resultado situaciones tan absurdas como la de doña Mariana Vega, cuñada del Padre don José Antonio Torres, y doña Dolores y doña Francisca, hermanas del mismo, que primero fueron obligadas a unirse a los insurgentes y después juzgadas por encontrarse a su lado. Entre las que fueron detenidas y obligadas a desplazarse hasta Guanajuato, María Briviesca y Francisca Uribe se quejaban de haber sido conducidas y tratadas como si fueran “una piara de cerdos”.
Con esta decisión, Iturbide pretendía dificultar las acciones de los rebeldes, al obligarlos a cargar con civiles, y favorecer la organización de la contrainsurgencia en los pueblos. Siendo esto así, se entiende que las detenciones no fueron sólo encaminadas a conseguir el indulto de los agavillados sino que el plan de los mandos realistas era el desmantelamiento de las bases de apoyo que los habitantes de los pueblos proporcionaban a los insurgentes, en especial las mujeres que se quedaban en sus casas.
Cuando los rebeldes reaccionaron con violencia a esta media, Iturbide respondió amenazando con fusilar a las mujeres en el caso de que se volviera a quemar alguna hacienda o a asesinar a algún arriero partidario de los realistas y colgar sus cabezas en el sitio donde se hubiera cometido el delito. Si bien no se ha registrado ningún caso de mujer ejecutada por este motivo, con estas medidas Iturbide violaba el reglamento para juzgar rebeldes y se atribuía facultades que no le correspondían. Lo grave de esta situación fue que muchas mujeres se vieron recluidas durante años sin ser acusadas de nada y sin que se les formase causa alguna. La excusa para legitimar esta conducta no ajustada a derecho pudo estar en que, aunque hubo motivos militares que podían justificar la detención, dada la ayuda que muchas mujeres proporcionaban a los rebeldes, sólo se hizo referencia a su condición de “mujer” o familiar de insurgente, ya que, de habérselas reconocido alguna colaboración con los amotinados, se las tendría que haber juzgado por ello. El auditor de guerra, Ignacio García Rebollo, estudió el caso y, consciente de las irregularidades cometidas por Iturbide, escribió al virrey Juan Ruiz de Apodaca sobre el caso de tres de las afectadas, María Josefa de Paul, doña Juana Villaseñor y doña Josefa Sixtos, exponiendo todas sus reservas: “porque todo juez tiene obligación de contar con el cuerpo del delito para satisfacer a su Superior de la rectitud de sus procederes y el reo tiene derecho a saber porque crimen se le juzga y castiga”. Finalmente, estas mujeres fueron liberadas conforme al real indulto de 25 de enero de 1817.
Lo curioso es que este Iturbide es el mismo que decidió traicionar a la Corona para orquestar una independencia de México que le reservase el puesto de emperador. Ante su conducta como general realista cabe preguntarse que pensarían de la independencia todas aquellas insurgentes que estuvieron encerradas sin ser acusadas ni juzgadas de nada por orden de aquel que se presentaba ahora como el libertador de la patria.
Les dedico esta entrada a todos mis amigos abogados y en especial a mi hermano.

Paso del ejército trigarante encabezado por Iturbide bajo el arco triunfal construido en la ciudad de México para conmemorar la independencia.

17 agosto, 2009

NUEVA ESPAÑA ENTRE BRETÓN Y CALAMARO.


"No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo. México es el país más surrealista del mundo"

Esta frase que pronunciara el padre de la poesía surrealista, Andre Bretón, después de su experiencia en el caos de la ciudad de México, resume muy bien mis sensaciones de este fin de semana.
Por suerte, yo no soy una persona introvertida que tenga especiales problemas para conocer gente, sin embargo, el sábado, mis habilidades sociales me llevaron por un camino, cuando menos, extraño. Después de hablar durante un rato con el vendedor de películas piratas que se pone en el tianguis de debajo de mi casa, éste me invitó a que le acompañase por la tarde a la fiesta de inauguración de una tienda de motos de unos amigos. Yo pensé “chelas y tacos gratis, me apunto” y sin más le acompañé. Al principio todo me pareció normal y empecé a relacionarme con la gente hasta que, ante mi asombro, llegó en una furgoneta un cura vestido con su hábito. Rápidamente, las mujeres empezaron a apartar la comida y bebida de la mesa y a improvisar un altar de lo más cutre, con sus flores, velas y hasta el cuadro de un corazón de Jesús. A esas alturas yo ya me imaginaba lo que vendría después, el cura empezó con toda solemnidad a darnos una misa mientras el resto de asistentes le escuchábamos respetuosamente aunque, al mismo tiempo, nos estuviéramos bebiendo nuestras respectivas cervezas. La conclusión de la ceremonia fue increíble, el padre bendijo un jarro con agua y empezó a lanzarla por todos los rincones de la tienda, sobre las motos y, finalmente, sobre los propietarios del negocio. Por último, agarró sus mil pesos de limosna y se largó dejando la sensación de que aquel hubiese sido una especie de androide que actuase de manera mecánica. Yo aun no acababa de recuperarme de la impresión cuando, inmediatamente después de que se marchase el cura, llegó otra furgoneta trayendo a una mujer muy atractiva y con poca ropa. Entonces, la música empezó a sonar a todo volumen y aquella pobre mujer, soportando el frío y la incipiente lluvia de la ciudad, se subió en la parte descubierta de la furgoneta y se puso a bailar para los coches que pasaban. Creo que el objetivo del genio de la publicidad que ideo aquel espectáculo se cumplió de sobra, la gente de los carros se detenía a silbar o decirle cosas a la modelo e, incluso, casi se dan un golpe dos taxistas por quedarse mirando la parte delantera de la tienda ¡impresionante!
Por desgracia, no me quedé a ver como terminaba todo aquello y si a continuación vendrían nuevas sorpresas, había quedado con mis amigos mexicanos y con Gina (esto va por llamarme doctor impar) para tomarme unos tequilas mientras charlábamos tranquilamente.
El domingo, por su parte, ha sido genial, he podido cumplir uno de los sueños de cualquier buen aficionado al fútbol: fui a ver un partido del América al mítico estadio Azteca, ese en el que Maradona se hizo grande y que figura con letras de oro en la memoria colectiva de todos los amantes de este deporte. Fue muy emocionante, cuando entramos mi amigo Gerardo y yo a aquel santuario, no podía dejar de escuchar en mi cabeza la letra de la canción de Calamaro:
Cuando era niño,
y conocí el estadio Azteca,
me quedé duro, me aplastó ver al gigante,
de grande me volvió a pasar lo mismo,
pero ya estaba duro mucho antes
...”
Este día ha sido mi bautismo como americanista y mi apostasía de las chivas. Lo lamento pero, como madridista, me siento mucho más identificado con un equipo con dinero al que odian el resto de aficiones. El partido fue muy malo pero uno se siente conmovido en un estadio con tanta historia. Mientras marchaba de vuelta a casa, con una sonrisa de oreja a oreja, seguía escuchando a Calamaro filosofando:
Dicen que hay,
Dicen que hay,
un mundo de tentaciones,
también hay caramelos
con forma de corazones...
Dicen que hay,
Bueno, malo,
Dicen que hay mas o menos,
Dicen que hay algo que tener,
y no muchos tenemos
...”







13 agosto, 2009

TODO BIEN POR LA NUEVA ESPAÑA

Para todos aquellos que han reclamado más noticias sobre mi vida en las Américas, a continuación les pongo un informe sobre los progresos del Virrey en la capital novohispana:
Si las primeras semanas de estar en México me quejaba de que se me hacía muy duro el hecho de estar siempre solo, debo decir que, para mi sorpresa, ya me he acostumbrado y me encuentro muy bien de ánimo. Lo peor de la soledad es, sin lugar a dudas, el aburrimiento, sobre todo se echa de menos una buena conversación y el humor, no me había dado cuenta de que uno se ríe más cuando está acompañado. Por otro lado, la soledad también tiene cosas buenas, tiempo para uno mismo, para leer o, simplemente, para pensar y conocerse mejor, pero también es una oportunidad para crecer como persona, hacerse más fuerte y aprender a valorar las cosas por uno mismo. No se que tan real o sólida sea esta sensación que estoy experimentando de encontrarme más a gusto conmigo mismo y con el mundo pero, de momento, estoy feliz.
Por otra parte, no todo es soledad en la vida del virrey, de repente, entre la masa de gente que te dice que te va a llamar y que nunca lo hace, ha surgido un grupo de amigos novohispanos con los que estoy encantado. Son gente amable, hospitalaria, simpática e inteligente con los que me lo paso genial los fines de semana, aunque andan un poco encasillados, casi todos son arquitectos. Hace un par de semanas, con motivo de devolverles una invitación y de enseñarles el palacio virreinal, les invité a cenar a mi casa. Supongo que los que me conocéis no daréis crédito ¡el virrey cocinando! Pero en realidad no fue para tanto, mezclé productos de la tierra que compré en un tianguis con jamón y queso español, y yo, en un acto de hermandad con Cataluña, guisé butifarra a la cerveza (os pongo algunas fotos). Lo mejor de mis amigos mexicanos es que me llaman doctor, prueba del respeto que me tienen, no como la panda de capullos de mis amigos españoles que no dejan de ponerme a parir en mi blog (esto es carnaza de la que les gusta y se que van a entrar a degüello en los comentarios, sólo espero que se centren en mi)
Por lo demás, me paso la mayoría del tiempo trabajando y viendo pelis. Para las próximas semanas tengo como objetivo conocer Veracruz e ir a la playa, a Acapulco o Morelia, y es que para leerme un par de libros que me han encargado reseñar lo mismo da estar sentado en una incomoda silla de una biblioteca que tumbado en la hamaca de una playa paradisíaca con un “colo loco” en la mano. Lo siento, privilegios de ser historiador.

Posdata: esto de escribir sobre mi mismo en primera y en tercera persona a la vez creo que me va a producir un trastorno de personalidad, espero que me perdonen los puristas por este atentado/licencia literaria.



06 agosto, 2009

INGENUO POR VOCACIÓN

¿Es la ingenuidad un defecto? Para mi la ingenuidad es una utopía, una utopía humana, y como todas las utopías, creo que es positiva. Existe el prejuicio de pensar que la gente ingenua es algo así como tonta, pobrecitos de los que se aprovechan los más despiertos, personas inocentes que no hacen más que llevarse desengaños. Pues bien, yo creo que el ingenuo aprovecha la vida mucho mejor que el desconfiado. Soy de la opinión de que todas las personas son buenas y que, cuando obran mal, es porque se equivocan. Para mi, la clave está en ser capaces de distinguir lo que está bien de lo que está mal, por eso soy partidario de darles segundas oportunidades a los que se equivocan, porque todos nos equivocamos alguna vez. Es cierto que a veces la gente te decepciona y te duele pero creo, como buen budista, que quien se comporta de manera egoísta o cruel con sus semejantes no es feliz, por lo tanto, no tiene sentido castigarles.
Supongo que en la época en la que vivimos, en la que todo tiene un diagnostico clínico, pronto inventarán un síndrome para definir mi fe irreductible en la bondad del ser humano, algo así como el síndrome del masoquista social, o quizá lo achaquen a algún trauma infantil, aunque yo prefiero las teorías freudianas, que por lo menos tienen sexo de por medio, aún siendo frustrado. Pues bien, dicho todo lo anterior y para mi desgracia, aun se distinguir la realidad de los sueños y no soy tan ingenuo para no darme cuenta de que pensar como pienso es una utopía. Dicen que madurar significa darse cuenta de que hay gente buena y gente mala, que la vida te enseña que hay personas que no valen la pena, hombres y mujeres que viven felices actuando de manera desconsiderada con los que les rodean, que disfrutan haciendo sufrir a los demás o que, simplemente, son incapaces de sentir remordimientos por las cosas que hacen mal. Madurar es, entonces, dejar de creer en las utopías y ver el mundo como un lugar inhóspito. Sin embargo, las matemáticas desacreditan esta teoría. A lo largo de mi vida me he encontrado muchísimas buenas personas y muy pocas malas, es cierto que estas últimas se han aprovechado de mi y me han hecho daño, pero no es menos cierto que, de haber puesto un muro defensivo de desconfianza que me protegiese, quizás me hubiera perdido a otras muchas que sí que merecen la pena o no hubiera tenido la clase de relación significativa que tengo con muchos de mis amigos. Y además ¿no es también una utopía ingenua pensar que uno puede protegerse de las malas personas, que nunca le vamos a dar una segunda oportunidad a quién no se la merece o qué nunca vamos a juzgar erróneamente a los que nos rodean? Yo he tropezado muchas veces con la misma piedra, me acabo topando con gente que se comporta como si no tuviera alma y a la que tiendo la mano una y otra vez sin resultado. Aun así, puestos a elegir, prefiero mi utopía, se vive más relajado.


INGENUO

27 julio, 2009

CUANDO EL MUNDO CONSPIRA EN TU CONTRA

Juan no podía entender porque sus amigos le decían que su novia era bajita cuando él medía 1,80 y la veía mucho más alta; le parecía un misterio el hecho de que, cada vez que venía a su casa a comer, su familia le asegurase que su novia tenía el pelo moreno y los ojos marrones, si era evidente para cualquiera que la conociese que en realidad su pelo era rubio y sus ojos azules; le indignó que la mejor amiga de su novia le regalase por su cumpleaños unas entradas para el concierto de la Oreja de Van Gogh cuando precisamente ella, por lo mucho que la conocía, debía saber que su novia odiaba ese grupo y que lo que realmente le gustaba eran los cantautores; incluso llegó a discutir agriamente con un amigo porque, al salir del cine, afirmó que si habían visto aquel bodrio de comedia romántica era porque lo había elegido su novia, aun a sabiendas de que ella jamás entraría a ver ese tipo de películas. ¿Qué diablos estaba pasando a su alrededor? ¿Se había vuelto loco todo el mundo? No entendía nada, no entendía nada hasta el día en que, al subir a un ascensor con su novia, giro la mirada hacia el espejo que tenían a un lado y se preguntó quién era aquella chica morena y bajita que estaba a su lado.



20 julio, 2009

MIRADAS SUCIAS

La noticia de que un número importante de hosteleros de ciudades como Málaga o Barcelona están presionando a sus respectivos ayuntamientos para que promulguen una ley que prohíba a la gente ir por la calle sin camiseta o en bikini me ha indignado. Estoy harto de esta obsesión de prohibirlo o regularlo todo que está acabando con nuestra libertad. Los comerciantes y conservadores no se conforman con imponer sus condiciones dentro de sus negocios sino que además quieren extender sus criterios a la calle e imponer lo que ellos consideran como “el buen gusto” a golpe de decretazo. Me recuerdan a aquel Papa que ordenó que tapasen con hojas los órganos sexuales que dejaban ver las esculturas griegas. Yo para todos estos temas que se refieren a la libertad individual soy bastante radical y nada políticamente correcto. No sólo se trata de que me parezca ridículo el que te obliguen a ir con camiseta por los espacios públicos sino que además nunca he entendido por qué no puedo salir a la calle en pelotas si me apetece y sin que me multen por ello. Los defensores de la moral me dirán que los seres humanos nos hemos dado una serie de normas de convivencia que se basan en el respeto mutuo y que sirven para que vivamos en una sociedad civilizada ¡Que discurso tan bonito y que gilipollez más grande! ¿No entiendo por qué resulta de lo más normal ver unas tetas en la tele o en la playa y cuando se hace por la calle o en un restaurante se convierte en algo ofensivo? Los defensores de la moral me dirán que un niño no puede ver tetas o penes porque podría corromperse y yo respondo que no me explico por qué ver el pecho de una madre lactante o el miembro viril de sus compañeros de gimnasia no les pervierte y el hacerlo en la calle si. No hay nada más natural e inocente que un desnudo, el problema no está en lo que se mira sino en la mirada. Esas supuestas normas de convivencia no se han hecho siguiendo un criterio de sentido común sino que se basan en una moralidad anticuada y puritana que hemos heredado de la más rancia tradición cristiana y occidental. O no os parece ridículo que alguien pueda pasearse por la calle con una camiseta en la que ponga “Gora ETA” o en la que aparezca un lema antiabortista, cosas que ofenden a mucha gente, pero sin embargo no pueda hacerlo desnudo o en calzoncillos. A mi nadie me ha preguntado mi opinión sobre esas supuestas normas de convivencia morales y me veo obligado a aceptarlas, aunque no les encuentre ningún sentido, sólo porque es lo que se lleva haciendo durante siglos. Así que yo propongo mandar a la mierda todas esas normas hipócritas que nos han impuesto y crear unas nuevas que sean más sinceras y se adapten mejor al mundo en el que vivimos. Dicho lo cual, como todos llevamos un puritano dentro más o menos reprimido, tengo que reconocer que a mi no me apetece ir desnudo por la calle. Sin embargo, como defendían los judíos de La vida de Brian, “una cosa es que yo no pueda parir y otra cosa es que yo no tenga el derecho a tener hijos”.

Ciclistas desnudos por las calles de Madrid

El zócalo de la ciudad de México lleno de personas desnudas posando para una fotografía

13 julio, 2009

SORPRESAS GLOBALIZADAS

La globalización que vive el mundo es un proceso imparable que nos acerca pero que también tiene el peligro de volvernos a todos iguales. Cuando uno se va a vivir a un lugar que se encuentra tan lejos de España como México, al margen de la herencia histórica, lo normal es no esperar encontrarse muchas cosas que le recuerden su mundo cotidiano anterior. Sin embargo, tengo varias anécdotas que sirven como ejemplo del proceso de homogenización en el que vivimos inmersos. El viernes pasado, en una fiesta a la que acudí, me encontré con un mexicano que llevaba puesta la misma camiseta que unos días atrás había comprado en el Rastro de Madrid porque me llamó la atención la originalidad de su dibujo, lo increíble es que aquel chico la había conseguido en México. Esta pérdida de romanticismo de los mercadillos no debería de llamarme tanto la atención, habida cuenta de que la primera vez que estuve en Chiapas una amiga canadiense con la que viajaba le compró un abrigo a una indígena pensando que era una prueba de la artesanía local aunque luego descubrimos que tenía bordada una etiqueta en la que ponía que estaba hecho en otro país. Otra muestra del movimiento no sólo de noticias sino también de rumores o leyendas urbanas lo tuve ayer, una chica que conocí en otra fiesta de México DF me contó que a ella le encantaba ver el programa de Sorpresa, sorpresa, lo raro no es que semejante basura se viese fuera de España sino que a continuación me preguntó que si yo llegué a ver el programa en el que Ricky Martín estaba escondido en un armario mientras la fan a la que se quería sorprender llamaba a su perro embadurnada de mermelada ¡Impresionante!
Yo trato de aprovechar la globalización de una manera útil, me comunico por Internet o por teléfono con la gente que quiero, y todos los domingos me compro el País con su suplemento, lo cual me permite mantener una de mis rutinas favoritas y me acerca un poco a mí querida España. Gracias a eso hoy puedo referirme a la parte de opinión de este periódico. Estoy de acuerdo con mi amigo José cuando afirma que uno debe ser crítico con los medios de comunicación, aunque sin llegar a sus límites de escepticismo conspiratorio, por este motivo ya empiezo a estar un poco harto de la obsesión machacona de Mario Vargas Llosa con Hugo Chávez, obsesión que, por otra parte, tan bien le viene a los intereses del Grupo Prisa en América. Para este escritor tan merecidamente reconocido, cualquier fenómeno mundial tiene que ver con Chávez, al que califica de “gran desestabilizador de la democracia latinoamericana, ex golpista y megalómano caudillo”. Así, aunque condena la intervención militar en Honduras, no lo hace pensando en el interés de sus ciudadanos sino porque, en su opinión, legitima ante la opinión mundial los planes antidemocráticos “reeleccionistas y de entrega de Honduras al poder chavista de Manuel Zelaya”. Es lógico que un criollo de buena familia como Vargas Llosa odie el populismo, mucho más cuando en Perú sufrieron a Fujimori, pero no entiendo por qué tiene miedo a escuchar al pueblo. Zelaya propone celebrar un referéndum, si de verdad la reelección es tan impopular en Honduras como Vargas Llosa defiende, porque no dejar que pierda en las urnas como ya lo hizo Chávez en Venezuela. Además, en el caso de que se saliera con la suya, en diciembre están convocadas elecciones en Honduras ¿Por qué no permitir que los hondureños expresen de manera democrática si quieren a Zelaya de presidente o no? ¿O es que sólo son países democráticos aquellos en los que ganan las elecciones los políticos que nos gustan?
Una última cosa, me parece vergonzoso que Zapatero haya recibido en España a un dictador de verdad como Teodoro Obiang y que se esté planteando legitimarlo invitándole a la próxima cumbre iberoamericana. Por favor, no quiero volver a escuchar que el PSOE es de izquierdas.

Por desgracia la globalización va de la mano del capitalismo

03 julio, 2009

EL FIN DE UN CICLO

Este fin de semana en Guanatos tuvo un sabor agridulce. Se trataba de una doble despedida, por un lado, de mi buen amigo Tino que se iba a EEUU a trabajar de ilegal, y por el otro, de su casa, esa en la que tantas cosas he vivido y en la que ya no me quedaré más ya que va a alquilarla a una familia. Así que, aunque hay que reconocer que montamos una buena fiesta de despedida (tres días enteros pedos de tequila), el último día no pude evitar ponerme un poco triste. Y ahora comienzo la parte ñoña para que luego me destrocéis con vuestros comentarios sarcásticos: Siempre he pensado que la amistad bien entendida es el más puro y meritorio de los sentimientos. A riesgo de parecer reduccionista, pienso que, en general, el amor a los parientes está mezclado con la sangre mientras que el que sientes por tu pareja se relaciona primero con la pasión y luego con la costumbre o la necesidad, sin embargo, la amistad es muy simple, sólo tiene que ver con el amor desinteresado, con el placer de compartir cosas, sin obligaciones ni exigencias. Por eso no me da vergüenza reconocer que el lunes por la noche, cuando veía a Tino hacer su maleta y ante la incertidumbre de su futuro, no pude evitar derramar alguna lagrimilla pensando que no sabía cuando volvería a ver a ese pendejo. Tino es una buena persona y espero que le vaya bien pero, por desgracia, nunca se sabe.



Tino es el de la derecha