24 marzo, 2006

LOS MOTIVOS DEL BOTELLÓN

Nuestro país sufre un grave problema de fractura social, los políticos viven enfrascados en disputas partidistas de espaldas a la sociedad y a sus problemas reales y diarios, mientras que los mayores de 40 años se ven incapaces (cuando se lo proponen) de comprender a la juventud actual. El llamado Macrobotellón es un buen ejemplo de lo que estamos diciendo. La miopía social y la falta de empatía hacen aparecer a los jóvenes como unos alcohólicos, degenerados y bárbaros que no saben hacer otra cosa para divertirse que beber hasta el coma etílico y mear en las farolas. Los periodistas que se han dedicado ha desinformar sobre esta problemática lo han hecho de una manera sensacionalista y superficial, denotando una falta de curiosidad por indagar y de profesionalidad alarmante en una sociedad que se dice democrática. Si se profundiza un poco en las causas del botellón se pueden descubrir varios de los problemas con los que los jóvenes tienen que convivir actualmente:
- La mayoría de los menores de 25 años en España o están estudiando o tienen un trabajo basura con un sueldo miserable, en esta situación no se pueden permitir el gastarse seis euros en una copa (a partir de las dos de la mañana la media es de 9 euros) y deben recurrir a beber en la calle alcohol comprado a un precio más razonable en cualquier supermercado o chino de la zona por la que van a salir.
- En esta situación de precariedad los jóvenes no se pueden permitir emanciparse. Por lo que si se quieren tomar unas copas con los amigos (obviamente, después de la imagen de alcohólicos que dan sobre ellos los medios de comunicación, en casa con sus padres no se las van a poder tomar) no les queda otra opción que consumir en la calle o ¿alguien cree que en pleno enero y a cero grados alguien, por muy loco que esté, va a querer hacer botellón en un parque?. Lo que se denuncia del botellón, no seamos hipócritas, no es el que los jóvenes se pasen bebiendo, que es legal, sino el que lo hagan en la calle, a la vista de todos, mostrando a los ojos del país todas sus miserias.
- La sociedad no ofrece alternativas, si se pregunta a los jóvenes cual es la mejor parte de un viernes o un sábado por la noche la mayoría contesta que el botellón ¿por qué? Porque es el momento donde se sientan todos los amigos juntos y se comunican, se cuentan sus penas y sus alegrías, lo que les preocupa o lo que van a hacer en sus próximas vacaciones, en los bares no lo pueden hacer porque la música está muy alta y no están todos reunidos. Qué otras alternativas viables tienen para relacionarse de esta forma, seguramente las hay pero por algún motivo no calan. El macrobotellón no es más que una forma de juntarse un montón de jóvenes, el alcohol es la excusa perfecta.
- La educación en España es una basura, si de verdad preocupa el consumo exagerado de alcohol en los jóvenes, edúqueseles para que tengan un consumo responsable, pero educar no quiere decir una campaña de televisión sino una planificación seria y una inversión fuerte. Para el Estado es más fácil criminalizar a los jóvenes y ponerles multas (la última moda entre los políticos).
Analizados todos estos factores podemos ver el botellón de una manera más amplia, junto a la precariedad laboral, la especulación inmobiliaria, el sistema educativo deficiente o los problemas de comunicación entre padres e hijos. El botellón es un problema más complejo de lo que los políticos oportunistas y los periodistas mediocres nos quieren hacer creer y tiene unas raíces tan profundas que la amenaza de multas no va a acabar con esta práctica.

18 marzo, 2006

NO SOMOS DUEÑOS NI DE NUESTRA VIDA NI DE NUESTRO MUNDO

En los últimos años vivimos una época de restricciones a la libertad individual, un afán legislador que afecta a todas las facetas de la vida de los individuos. Se estrecha nuestro ámbito de decisiones y nuestra libertad, pero lo hace de una manera muy inteligente, de forma progresiva y acompañada de una campaña mediática justificadora. El Estado es la nueva religión del siglo XXI, nos dice lo que está bien y lo que está mal y lo hace de forma absoluta, no hay forma de contradecirle. Te dice donde puedes fumar y donde no, donde puedes beber y donde no, donde puedes aparcar y donde no, donde puedes vivir y donde no, donde puedes vender y donde no, como puedes morirte y como no, la calle ya no nos pertenece: hemos llegado a un mundo tan absurdo donde si pones una tienda de campaña en una playa o en la Pedriza, te multan, si te tomas una cerveza sentado con unos amigos en el parque, te multan, si aparcas en la casa de tus padres y te quedas más de dos horas, te multan, si te estás meando y no te aguantas y no puedes más que desahogarte en un árbol, te multan, si te pones a vender los tomates que has cultivado en tu pequeño jardín en un banco de la calle y no tienes licencia, te multan. Yo se lo que uno de estos amantes de la legislación me respondería, que vivimos en una sociedad en la que necesitamos unas leyes de convivencia, que si todos hacemos lo que queremos el mundo se va a la mierda, y que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. Estoy de acuerdo en parte, es cierto que necesitamos una serie de leyes que nos ayuden en la convivencia pero el problema es que el órgano promotor de estas leyes nos considera como menores de edad, idiotas, a los que hay que decir lo que se puede y que no se puede hacer. A mi no me apetece drogarme pero estoy a favor de la legalización de las drogas porque quiero ser yo el que decida por mi mismo lo que hacer con mi cuerpo y el que, a través de una actitud responsable, llegue a la decisión de no drogarme, o ¿deja de haber drogas porque estén prohibidas? O ¿deja de existir la prostitución porque no esté legalizada?. El estado y los que hacen las leyes deberían de pensar que la base de una buena convivencia no se encuentra en prohibir todo lo que no les parece bien sino en hacer una buena educación desde la infancia, que cree ciudadanos responsables capaces de decidir bien entre las diversas opciones. Sócrates dijo que no existen buenas y malas personas sino aquellas que no saben distinguir entre el bien y el mal. Pero para el estado es más fácil multarnos a invertir en educación, es más barato y además se recauda más.
Tengo enormes dudas sobre el funcionamiento de nuestra sociedad, ¿qué pasa si de repente se aprueba una ley injusta (desafortunadamente tenemos muchos ejemplos en nuestra sociedad)? ¿Tenemos la obligación de respetar una norma que va contra los intereses de la mayoría? Sócrates fue condenado a muerte de manera injusta y decidió acatar la condena, y no huir como le pidieron sus amigos, por respeto hacia las leyes de su polis y por civismo. ¿Debemos convertirnos todos en mártires o tenemos el derecho a no cumplir una ley arbitraria? En la América colonial pasó una cosa parecida, el gobierno de la metrópolis estaba muy lejos de los problemas específicos de las colonias y lanzaba leyes que debían aplicarse de la misma forma en Castilla que en la Tierra de Fuego, los funcionarios reales del Nuevo Mundo resolvieron este problema con una fórmula muy sencilla “se acata pero no se cumple”, se respeta la decisión del rey pero éste no está bien informado de la situación de sus colonias así que allí no se aplica esa ley. Este es un buen ejemplo de que la casuística siempre será más justa que las normas generales, no es lo mismo un macrobotellón que cuatro amigos en un parque tomándose una cerveza. Además, las leyes son construcciones culturales que cambian con los años, en algunos países sigue siendo delito la homosexualidad, y que deben procurar tratar cuestiones relativas a la convivencia y mantenerse al margen de la vida personal de los individuos. Debemos tener en cuenta que las normas no son verdades absolutas, que los legisladores no son infalibles y, lo que es más grave, no debemos permitir que nuestra libertad sea sacrificada en el altar del control y la seguridad, encadenada por el miedo y fiscalizada por los gurús de la política
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Si pinchais encima de la viñeta se ve mas grande

15 marzo, 2006

LOS MACARRAS, LA NOBLEZA DEL SIGLO XXI

Viendo la gran injusticia social y las infames acusaciones que sufre el grupo de los macarras, me he visto en la necesidad de romper una lanza en favor de este insigne conjunto de ciudadanos y dar a conocer, a España y al Mundo entero, las verdaderas raíces de su comportamiento y su imagen.
Los macarras son, sin lugar a dudas, los herederos legítimos de la nobleza estamental. Han tomado con un ingenio asombroso todos los símbolos de su poder y prestigio y los han adaptado a las nuevas circunstancias del siglo XXI. Forman, al igual que la nobleza del antiguo régimen un grupo fuertemente cohesionado y con relaciones endogámicas, con un código ético y moral propio que les marca duras reglas de comportamiento (Por ejemplo “la hermana y la piba de un colega son sagradas, chico” o “no mezcles al beber que si no la resaca es la polla, chico”) y unos fuertes lazos de solidaridad y ayuda mutua (“si me tocan a los colegas yo me meto y los mato, chico”).
Un espectador despistado podría pensar que es síntoma de simpleza intelectual el que todos se vistan y se peinen de la misma manera pero nada más lejos de la realidad, su aspecto y sus ropas deben dejar claro que forman parte de un grupo privilegiado y superior. De esta manera, el sombrero aristocrático y el monóculo han dejado paso a la gorra de colores llamativos y la gafas de sol (da igual la hora del día, la temperatura o el lugar en que se encuentre el macarra, son símbolos de su estatus), los piercing y tatuajes sustituyen a las joyas aristocráticas (aunque muchos siguen conservando reminiscencias del pasado y llevan grandes collares y anillos de oro), la camiseta del Radical a la de seda, las New Balance a las botas de cabalgar. Todos estos símbolos formaban y forman parte de una manera de mostrarse públicamente y de mandar un mensaje subliminal al resto de la sociedad, te encuentras ante un personaje de la nobleza.
El carro era en la antigüedad, y sigue siéndolo hoy, un signo de ostentación económica, sólo los más ricos se pueden permitir el transporte más lujoso, así que el carruaje de caballos se ha adaptado a las nuevas circunstancias y hoy es el coche tuneado con mazo de caballos, chico. Un detalle muy importante es la música del carro, al igual que la música clásica y la ópera durante largo tiempo se asociaron a la clase aristocrática ahora la música electrónica y el bacalao realizan la misma función con los macarras, ademas es fundamental que el carro tenga unos buenos altavoces para que la gente pueda darse cuanta a varias manzanas a la redonda que ahí se encuentra un macarra, lo mejor de la sociedad.
Su manera de hablar no indica incultura o vulgaridad brutal, es un argot aristocrático y particular que sólo es comprensible para un elitista grupo de iniciados. Antiguamente, a los nobles se les ponía el Don o la Doña delante del nombre y luego se decían sus títulos, ahora el prefijo señorial es un artículo y los títulos son apodos (por ejemplo, Don Ricardo Corazón de León, pasado al macarra sería El Richi Polla Brava; o Doña María Magdalena se llamaría en la actualidad La Mery o Mari la Bollera). Además, ninguna palabra debe pasar de dos o tres silabas (por eso el instituto es el insti o la furgoneta es la furgo). Por último, el término “movida” es comodín y puede usarse para múltiples acepciones (“pásame esa movida” puede referirse a cualquier cosa y “ayer nos metimos en una movida” puede significar un sin número de situaciones) y cualquier frase debe finalizar con la palabra “chico”.
Todas estas comparaciones son una pequeña muestra de las múltiples coincidencias que hay entre la nobleza señorial y el grupo de los macarras. Los Macarras son una élite cultural incomprendida en nuestro país, por lo que debemos reconocer toda su importancia y admitir que nuestro desprecio no es más que la envidia que nos produce el no pertenecer a ese grupo privilegiado de la sociedad.

Quería poner una foto de un coche tuning pero encontré esta en la que salen las chicas azafatas de la concentración de tuneros y me gustó más
El coche tuning está detrás de la chica, lo juro

11 marzo, 2006

FRAY LUIS DE LEÓN Y LA MUJER

Aprovechando que el 8 de marzo fue el día de la mujer trabajadora (supongo que el día del hombre trabajador se celebra el resto de días del año) me propuse escribir algo sobre la mujer en mi blog, Así fue como, mientras leía un libro para mi tesis sobre el matrimonio en la época colonial, encontré un texto de Fray Luis de León que me llamó la atención, está incluido en el libro La perfecta casada que con afán moralizante (no podía ser de otra manera) escribió en 1583, el fragmento se refiere a la mujer y creo que se comenta solo:

“Unas hay cerriles y libres como caballos; y otras resabidas como raposas; otras labradoras; otras mudables a todos los colores; otras, pesadas como hechas de tierra; y por esto la que, entre tantas diferencias de mal, acierta a ser buena, merece ser alabada mucho.
Así como a la mujer buena y honesta la naturaleza no la hizo para el estudio de las ciencias, ni para los negocios de dificultades, sino para un solo oficio simple y doméstico, así les limitó el entender y, por consiguiente, les tasó las palabras y las razones”

Espero que no se haya ofendido ninguna de mis queridas lectoras, ya sabéis que respeto y admiro a vuestro sexo.
Por último, ya que tengo a la novia a miles de kilómetros de distancia y a la gente que me rodea le ha entrado la fiebre del matrimonio, este último texto sacado del Concilio de Trento me sirve para reconfortarme en este obligado periodo de abstinencia sexual:

“si alguno dijere que el estado de matrimonio debe preferirse al estado de virginidad o de celibato; y que no es mejor, ni más feliz mantenerse en la virginidad o celibato, que casarse; sea excomulgado” (Sesión XXIV, Canon X)
Para que luego digan que la Iglesia no tiene sentido del humor.

25 febrero, 2006

EL CUENTO DEL FENICIO Y LA VELA

Amilkar era un fenicio muy feliz al que era muy difícil no ver sonreír. Le encantaba la vida que llevaba. Era comerciante de productos de lujo, joyas, perfumes, algodones teñidos de púrpura, ocupaban entre ánforas griegas el fondo de su bodega. Viajaba por el Mediterráneo, con su pequeña trirreme, siempre cerca de la costa y guiándose por las estrellas, le encantaba dormir al aire libre y sentir cada verano la brisa marina contra su cara. Gracias a sus viajes y a sus negocios, había aprendido muchos idiomas y estaba orgulloso de poder demostrar que tenía buenos amigos en todas las costas desde Tiro hasta Gadir. Aquel fenicio, que gozaba de la buena comida y del buen vino, también tenía un sueño, casarse con una princesa íbera de la que vivía enamorado desde la primera vez que la vio, hacía ya cinco años, en un pequeño santuario en la confluencia de dos ríos. Pero antes, debía ahorrar lo suficiente.
Su vida era perfecta, disfrutaba de cada momento, era libre y su fortuna aumentaba cada día. Pero a los dioses les gusta jugar con los humanos y quisieron que todo aquello cambiara de un día para otro.
Amilkar, como buen comerciante fenicio, siempre rozaba el límite de la ética en sus negocios. No me entiendan mal, él era una buena persona, pero no se podía resistir a sacar el mayor beneficio posible a una transacción, aunque fuera a costa de estafar a una pobre víctima (la boda con su amada bien valía la pena). Esta vez la víctima fue un viejo augur etrusco con muy mal genio que intercambió varias piezas de oro por una cerámica ática que no lo valía. Cuando éste se dio cuenta del engaño, no quiso decir nada y se limitó a añadir a las piezas de oro una hermosa vela de sebo prendida. Amilkar agradeció el presente y se dispuso a marchar rumbo a Cartago. Pero, antes de que pudiera darse la vuelta, el viejo Augur sentenció:
- Esa vela que has aceptado, es la vela de tu vida. El día que su mecha se apague, también lo hará tu vida.
El joven fenicio se estremeció de miedo y suplicó desesperado perdón, no quería morir, amaba demasiado la vida. Ofreció toda su fortuna, incluso estuvo dispuesto a permanecer en aquella ciudad como su esclavo. Pero ninguna de sus palabras caló en el corazón de aquel anciano augur.
Amilkar miró con desesperación la vela, cada segundo que pasaba estaba más cerca del final. La angustia lo embargó, tenía tantas cosas que hacer, tanto por disfrutar, tanto por ver. No podía morir, no lo permitiría. Pasó dias sin dormir por la preocupación, hasta que finalmente tuvo una idea: buscaría por todo el mundo conocido la cantidad de sebo necesaria para hacer una vela tan grande que tardase cientos de años en apagarse.
Así, convencido de que aquella era la mejor decisión, embarcó a toda prisa en su pequeña trirreme dispuesto a conseguir su objetivo. Y os aseguro que lo consiguió, durante cincuenta largos años recorrió ríos y mares, valles y montañas, visitó pueblos, ciudades y mercados de miles de lugares distintos. Siempre corriendo, siempre angustiado por el paso del tiempo, siempre con miedo a que las cosas no salieran como el esperaba, ansioso por llegar a su siguiente meta. El comerciante viajó veloz como el viento, tanto que nunca descansó, paraba el tiempo justo y comía poco, nunca se cuestionó nada, sólo corría. Hasta que un día de otoño, cansado ante la enorme montaña que había conseguido formar con todo el sebo reunido en sus interminables viajes, decidió pararse. Se sentó triste y lloró, lloró porque hasta ese momento no se había percibido lo paradójico de su maldición. Había pasado tanto tiempo angustiado por no perder ese bello don que es la vida que la había desaprovechado. Ahora contaba con 68 años y seguro que aquella hermosa princesa íbera estaría muerta o casada con otro anciano. Llevaba cincuenta años sin disfrutar de todas aquellas cosas que hacían tan hermoso vivir: dormir bajo las estrellas, pararse a disfrutar de la brisa del mar en verano, las conversaciones con aquellos amigos que él valoraba tanto. Durante aquellos años de búsqueda había visitado miles de lugares maravillosos, pero no se había detenido a disfrutar de aquellos momentos. ¿Para que quería él ahora toda esa vida que le ofrecía la vela? estaba viejo, cansado y solo. La angustia, el miedo y la desesperación habían hecho que los mejores años de su juventud se esfumasen entre prisas.
Se tumbó en el césped y esperó, ahora sí tranquilo, mientras escuchaba el sonido de los pájaros que cantaban a su lado y el viento arrastraba las numerosas hojas caídas en el suelo contra su cuerpo, a que la vida se perdiera definitivamente.
Y así es como el fenicio que amaba tanto la vida se dio cuenta de que lo importante no es lo rápido que pase el tiempo sino como lo hace.

23 febrero, 2006

ASÍ SE LAS GASTABAN LOS CRIOLLOS

La historia es apasionante, mientras uno indaga entre datos, fechas y acontecimientos macro políticos. Uno puede tener la suerte de parase y ver la historia con más tranquilidad, con una visión más humana y más realista. La historia del día a día, la de la vida cotidiana de las personas que aunque vivieron antes que nosotros, compartieron, a través del tiempo, las mismas emociones y los mismos sentimientos que podemos experimentar nosotros hoy en día. Esa gente vivió, dentro de sus rutinas diarias, alegrías y tragedias, pasiones y miedos, amores y odios. Fueron capaces de actos heroicos y de cobardías infames, conformando miles de pequeñas historias al margen de los grandes personajes, que hoy se nos pierden en el vació del pasado. El drama que rescato de un libro de Pilar Gonzalbo es una de esas vidas olvidadas por el tiempo, un grano de tierra en un desierto. Cito textualmente:
“la trágica historia de la hermana de los Ávila ilustra la forma en que una familia encumbrada podía utilizar todos los recursos para impedir un enlace que los haría emparentar con alguien de condición inferior. Enamorada de un mestizo a quien llamaban Arrutia, le dio palabra de matrimonio; al saberlo sus hermanos, la encerraron en un convento y la enviaron a él a España. La joven se resistió a profesar hasta que la convencieron de que él había muerto. Veinte años más tarde regresó el desterrado he inició la búsqueda de su antigua novia, quien al enterarse de la verdad se ahorcó en un árbol del convento”Hoy, los descendientes de esos criollos reclaman su sangre indígena. ¡que bonita es la Historia

Este galeón novohispano del siglo XVII va dedicado a mi hermano que se que le gustan las aventuras del mar

20 febrero, 2006

EL VIRREY OPINA SOBRE PARÍS

No se si está permitido poner en cuestión la excepcional belleza de París, no me mal interpreten, yo no digo que la capital gala no sea un lugar bonito y que no merezca la pena visitarlo. Pero si me atrevo a afirmar que a mi no me impresionó, en mi opinión es un lugar demasiado homogéneo (con las honrosas excepciones del edificio Pompidu y la torre Eiffel), todo tiene un estilo demasiado neoclásico (un arte que no deja de ser muy poco original y muy hortera). Los cafés y sus plazas son maravillosos pero caros y Housman tiene el dudoso honor de haber convertido el Paris medieval en un conjunto de grandes avenidas y edificios sin encanto.
Debo reconocer que mi percepción de las cosas estuvo muy marcada por un frío horroroso, un ambiente nublado y un día muy corto. Seguramente esta ciudad se vea más hermosa con más luz y mas verde (de eso nos sobra en el sur de Europa). Aunque tengo que admitir que también hubo cosas que me gustaron de Paris, el sena y sus alrededores, Montmatre, les Halles y sus museos (el louvre, una colección maravillosa de expolios, y el museo Dorsay que tiene unos cuadros geniales). Lo que desde luego no me pareció fue la ciudad del amor, creo que hay demasiado marketing yanqui y muchos estereotipos históricos, aunque quizás digan que es la ciudad del amor porque cuando vas, lo que te parece más hermoso, es tu novia.

08 febrero, 2006

¿OPOSITAR O NO OPOSITAR? ESA ES LA CUESTIÓN

Llega un momento en la vida de todo hombre o mujer que en su momento eligió una carrera sin futuro y que no cuenta con un padrino influyente en que uno se plantea el mayor y más doloroso de los dilemas ¿opositar o no opositar? Tratas de buscar excusas para eludir la respuesta que no quieres escuchar, dilatas la solución del problema pero sólo hay dos cosas ciertas sobre las oposiciones: aprobarlas es una lotería demasiado difícil y si te sacas un buen número has triunfado para toda la vida. Finalmente decides probar suerte, incluso muchos toman la determinación de amargar una parte importante de su vida en virtud de un futuro mejor, todos nos dirigimos como un rebaño de corderos al matadero. La mayoría no consigue su objetivo y vuelve a casa con la resignación estoica que nace de la falta de alternativas. Triste destino el de los jóvenes españoles que mendigan una oportunidad, cruel condena la de los humanistas que desangran su talento en profesiones alienantes. El virrey ha decidido prepararse las oposiciones, apunten un cordero más.

06 febrero, 2006

MANIFIESTO DEL PARTIDO NACIONALISTA MADRILEÑO

Justificación:
Madrid es un territorio bien definido en el centro de la Península Ibérica que cuenta con una historia (todo el mundo tiene una), un idioma (el castizo) y una cultura propias: la gastronomía típica como el bocata de calamares de la plaza de Atocha o los famosos callos madrileños, el botellón a escondidas, los atascos y las obras (las obras son a Madrid lo que los peajes a Cataluña, uno puede estar lejos de casa pero cuando ve una zanja, una calle levantada o un obrero tocándose los mismísimos se siente como en el hogar, se emociona y no puede más que comentar con la mano en el pecho y lágrimas en los ojos ¡es como en Madrid!) todo ello forma parte de la identidad nacional madrileña. La mayor prueba de la existencia innegable de esta identidad y de su hecho diferencial es que uno siempre puede saber cuando está ante un madrileño sin necesidad de pedirle el DNI: si vas por una autovía y te adelanta un coche estresado a 200 Km por hora, si ves a un tipo más chulo que un siete (si, somos chulos, pero porque podemos) o si veranea en Benidorm (reclamamos Benidrom, torrevieja, Gandia y Santa Pola como territorio madrileño, es nuestra salida natural al mar, no se nos puede negar), no hay duda, estas ante un madrileño.
La identidad del madrileño surge del rechazo del resto del estado español (como buen nacionalista no puedo decir simplemente España), a los madrileños nos odian en todas partes por el mero hecho de serlo, además Franco y su nacionalismo español nos conquistó por la fuerza en la guerra civil y ejerció una gran represión sobre nuestra población, lo cual nos distanció emocionalmente del Estado español y su bandera. Por último, por culpa de ser la capital, el madrileño debe sufrir innumerables atascos como consecuencia de que todas las manifestaciones son aquí, aparte de que se nos llena nuestro país de paletos provincianos.
Por todo lo anterior reclamamos:
La independencia de Madrid del resto de España o, en su defecto, un estatuto para Madrid en el cual se quede en nuestro territorio el cien por cien de nuestros impuestos (estamos hartos de que con nuestro dinero se paguen carreteras en Galicia o subsidios en Andalucía para que luego nos acusen de centralistas opresores), que se reconozca a los madrileños como una nación y que el Real Madrid nos represente en las competiciones nacionales como el mundial o la eurocopa. Madrid pasará a denominarse virreinato de Madrid, para distinguirnos del resto de regiones del estado español.
Griten conmigo: ¡Viva Madrid libre! ¡Viva Tierno Galván! ¡Viva la movida madrileña! ¡Vivan las obras! ¡vivan los atascos! ¡Viva la verbena de la Paloma! ¡¿Viva Joaquín Sabina?!
El futuro presidente del virreinato independiente de Madrid

05 febrero, 2006

EL VIRREY SE QUEDA SOLO

El virrey se queda sólo. Después de dos meses maravillosos junto a su amada Malinche, esta le abandona a su suerte. Ya no habrá más cine de culturetas, ni escapadas románticas, ni restaurantes o tiendas de ropa a su lado, ni siquiera habrá quien le coja de la mano por la calle y escuche con paciencia estoica sus monólogos de estreses y angustias. Mi amor, mi alegría, mi ilusión, todo se marchó con cara de sueño y lágrimas en los ojos en un maldito avión holandés. No se puede poner en pausa la vida, ni adelantarla o retrocederla como si de un video se tratara, sólo nos queda avanzar tirados por la inercia del tiempo y esperar que el futuro nos traiga lo que el pasado nos quitó. Hasta pronto Almendris, te echaré de menos

25 enero, 2006

EL VIRREY Y SU CONSORTE HONRAN A CUENCA CON SU PRESENCIA


Que maravillosa ciudad es Cuenca, sin lugar a dudas de las más hermosas que conozco. Un paraje natural único sirve de marco a esta maravilla urbana que conserva un sabor medieval en cada una de sus callejuelas que te remonta a un pasado más desordenado. Silenciosa, fria y nublada se mostró ante nuestros profanos ojos en todo su esplendor. La foto es un prodigio en el aprovechamiento del espacio, notese como el desnivel en la altura del virrey y su consorte sirve para colocar las casa colgantes:

22 enero, 2006

LA LIBERTAD Y EL TIEMPO

No se si será que no quiero crecer y me aferro a la sencillez infantil, pero el caso es que no me gusta lo que el mundo me ofrece. La oferta capitalista es una trampa con una apariencia preciosa y un fondo criminal, su objetivo son el tiempo y la libertad. El tiempo es la esencia de la vida, hay que valorarlo y disfrutarlo. La libertad, sólo eres libre cuando dispones de tu tiempo para hacer con el lo que quieras, nosotros somos presos por nacimiento de un sistema que nos arroja a una cárcel laboral de la que de vez en cuando nos saca para ajustar nuestro rendimiento ¡Máquinas estúpidas! ¡tornillos descerebrados! ¿Dónde queda nuestra alma?
Atrapados y arrastrados vamos por la vida como hojas llevadas por el viento, el miedo atenaza nuestros músculos y nos sometemos a la solución fácil: comodidad, conformismo, resignación. Pero ¿Quién, entre tanto cobarde, tiene el valor para intentar salir? Dudo que nos dejaran hacerlo ¿Quién el poder para oponerse a la furia del viento? Locos Utópicos. La fuerza se encuentra en la voluntad rebelde.
Pero, mientras, seguimos arrastrándonos ¡Cuanta vida malgastada! ¡Cuanto tiempo perdido! El trabajo cambió el milagro por la rutina, volviendo la vida vulgar.

20 enero, 2006

EL CARIÑO, EL AMOR O LA AMISTAD ¿DÓNDE ESTÁ LA FRONTERA?¿EXISTE LA FRONTERA?



Chinchón, 15/01/2006

RECOMENDACIÓN CINEMATOGRÁFICA

El sábado pasado tuve la suerte de ver un peliculón impresionante, digo que tuve la suerte porque yo, que voy de cultureta por la vida, tenía muchos escrúpulos en meterme a ver una peli en la que salen Sandra Bullock y Brendan Fraser, soy consciente de que los prejuicios no son buenos en ningún aspecto de la vida pero que quieren que les diga, no me inspiraban ninguna confianza. Así que fue la decisión de Irene y la obediencia de Carmona la que nos empujó a verla en los Princesa (que placer poder ver el cine en versión original y que paletos somos en España), la experiencia no pudo ser mejor. La película en cuestión es Crash de Paul Haggis y se trata de una reflexión acerca del racismo, la xenofobia, la convivencia, los juicios a priori y la interculturalidad en Estados Unidos, un tema que cada vez es más importante que lo tengamos en cuenta en España si no queremos acabar tan mal como en Francia. El guión y la puesta en escena me parecieron excelentes. En fin, que vayáis a verla.

11 enero, 2006

EL VIRREY Y LOS INDIOS

El viernes echaron en la dos un documental sobre una anciana en centro América, la verdad es que era muy emotivo, ella pertenecía a un pueblo perdido de una etnia olvidada, había emigrado de joven por necesidad y siempre conservó la ilusión de volver alguna vez, con los años se casó y tuvo hijos, ella se quejaba con una amargura enternecedora de que ni estos ni sus nietos habían querido aprender su lengua indígena, ella pensaba que ya no podrían hablar con sus tíos y sus primos el día que volvieran a casa, la anciana no quería reconocer una triste realidad, que nunca regresarían y que no les interesaba su pasado o su cultura. Los españoles no hicieron un genocidio humano en América, el que lo afirme es que no sabe lo que esta palabra significa y no conoce ni lo más básico de la historia de la América hispana, lo que si que llevaron a cabo fue la desarticulación y, en muchos casos destrucción, de los aspectos culturales (especialmente religiosos) que les resultaban incómodos para su dominio. A pesar de este ataque, una seudo cultura indígena se sobrepuso y se perpetuó hasta nuestros días. En la actualidad, una globalización mal entendida, unos estados homogeneizadores y unos descendientes perezosos, están acabando con los restos de estas culturas genuinamente americanas.
Estos no viven mejor desde que nos fuimos los españoles
¡MENOS INDIGENISMO DEMAGÓGICO Y MÁS REALIDAD!