15 septiembre, 2009
GORDINFLAS SEGUNDO DE ESPAÑA
05 septiembre, 2009
EL PRIMER GUANTÁNAMO.
Con esta decisión, Iturbide pretendía dificultar las acciones de los rebeldes, al obligarlos a cargar con civiles, y favorecer la organización de la contrainsurgencia en los pueblos. Siendo esto así, se entiende que las detenciones no fueron sólo encaminadas a conseguir el indulto de los agavillados sino que el plan de los mandos realistas era el desmantelamiento de las bases de apoyo que los habitantes de los pueblos proporcionaban a los insurgentes, en especial las mujeres que se quedaban en sus casas.
Cuando los rebeldes reaccionaron con violencia a esta media, Iturbide respondió amenazando con fusilar a las mujeres en el caso de que se volviera a quemar alguna hacienda o a asesinar a algún arriero partidario de los realistas y colgar sus cabezas en el sitio donde se hubiera cometido el delito. Si bien no se ha registrado ningún caso de mujer ejecutada por este motivo, con estas medidas Iturbide violaba el reglamento para juzgar rebeldes y se atribuía facultades que no le correspondían. Lo grave de esta situación fue que muchas mujeres se vieron recluidas durante años sin ser acusadas de nada y sin que se les formase causa alguna. La excusa para legitimar esta conducta no ajustada a derecho pudo estar en que, aunque hubo motivos militares que podían justificar la detención, dada la ayuda que muchas mujeres proporcionaban a los rebeldes, sólo se hizo referencia a su condición de “mujer” o familiar de insurgente, ya que, de habérselas reconocido alguna colaboración con los amotinados, se las tendría que haber juzgado por ello. El auditor de guerra, Ignacio García Rebollo, estudió el caso y, consciente de las irregularidades cometidas por Iturbide, escribió al virrey Juan Ruiz de Apodaca sobre el caso de tres de las afectadas, María Josefa de Paul, doña Juana Villaseñor y doña Josefa Sixtos, exponiendo todas sus reservas: “porque todo juez tiene obligación de contar con el cuerpo del delito para satisfacer a su Superior de la rectitud de sus procederes y el reo tiene derecho a saber porque crimen se le juzga y castiga”. Finalmente, estas mujeres fueron liberadas conforme al real indulto de 25 de enero de 1817.
Lo curioso es que este Iturbide es el mismo que decidió traicionar a la Corona para orquestar una independencia de México que le reservase el puesto de emperador. Ante su conducta como general realista cabe preguntarse que pensarían de la independencia todas aquellas insurgentes que estuvieron encerradas sin ser acusadas ni juzgadas de nada por orden de aquel que se presentaba ahora como el libertador de la patria.
17 agosto, 2009
NUEVA ESPAÑA ENTRE BRETÓN Y CALAMARO.
"No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo. México es el país más surrealista del mundo"
Esta frase que pronunciara el padre de la poesía surrealista, Andre Bretón, después de su experiencia en el caos de la ciudad de México, resume muy bien mis sensaciones de este fin de semana.
Por suerte, yo no soy una persona introvertida que tenga especiales problemas para conocer gente, sin embargo, el sábado, mis habilidades sociales me llevaron por un camino, cuando menos, extraño. Después de hablar durante un rato con el vendedor de películas piratas que se pone en el tianguis de debajo de mi casa, éste me invitó a que le acompañase por la tarde a la fiesta de inauguración de una tienda de motos de unos amigos. Yo pensé “chelas y tacos gratis, me apunto” y sin más le acompañé. Al principio todo me pareció normal y empecé a relacionarme con la gente hasta que, ante mi asombro, llegó en una furgoneta un cura vestido con su hábito. Rápidamente, las mujeres empezaron a apartar la comida y bebida de la mesa y a improvisar un altar de lo más cutre, con sus flores, velas y hasta el cuadro de un corazón de Jesús. A esas alturas yo ya me imaginaba lo que vendría después, el cura empezó con toda solemnidad a darnos una misa mientras el resto de asistentes le escuchábamos respetuosamente aunque, al mismo tiempo, nos estuviéramos bebiendo nuestras respectivas cervezas. La conclusión de la ceremonia fue increíble, el padre bendijo un jarro con agua y empezó a lanzarla por todos los rincones de la tienda, sobre las motos y, finalmente, sobre los propietarios del negocio. Por último, agarró sus mil pesos de limosna y se largó dejando la sensación de que aquel hubiese sido una especie de androide que actuase de manera mecánica. Yo aun no acababa de recuperarme de la impresión cuando, inmediatamente después de que se marchase el cura, llegó otra furgoneta trayendo a una mujer muy atractiva y con poca ropa. Entonces, la música empezó a sonar a todo volumen y aquella pobre mujer, soportando el frío y la incipiente lluvia de la ciudad, se subió en la parte descubierta de la furgoneta y se puso a bailar para los coches que pasaban. Creo que el objetivo del genio de la publicidad que ideo aquel espectáculo se cumplió de sobra, la gente de los carros se detenía a silbar o decirle cosas a la modelo e, incluso, casi se dan un golpe dos taxistas por quedarse mirando la parte delantera de la tienda ¡impresionante!
Por desgracia, no me quedé a ver como terminaba todo aquello y si a continuación vendrían nuevas sorpresas, había quedado con mis amigos mexicanos y con Gina (esto va por llamarme doctor impar) para tomarme unos tequilas mientras charlábamos tranquilamente.
El domingo, por su parte, ha sido genial, he podido cumplir uno de los sueños de cualquier buen aficionado al fútbol: fui a ver un partido del América al mítico estadio Azteca, ese en el que Maradona se hizo grande y que figura con letras de oro en la memoria colectiva de todos los amantes de este deporte. Fue muy emocionante, cuando entramos mi amigo Gerardo y yo a aquel santuario, no podía dejar de escuchar en mi cabeza la letra de la canción de Calamaro:
“Cuando era niño,
y conocí el estadio Azteca,
me quedé duro, me aplastó ver al gigante,
de grande me volvió a pasar lo mismo,
pero ya estaba duro mucho antes...”
Este día ha sido mi bautismo como americanista y mi apostasía de las chivas. Lo lamento pero, como madridista, me siento mucho más identificado con un equipo con dinero al que odian el resto de aficiones. El partido fue muy malo pero uno se siente conmovido en un estadio con tanta historia. Mientras marchaba de vuelta a casa, con una sonrisa de oreja a oreja, seguía escuchando a Calamaro filosofando:
“Dicen que hay,
un mundo de tentaciones,
también hay caramelos
con forma de corazones...
Dicen que hay,
Bueno, malo,
Dicen que hay mas o menos,
Dicen que hay algo que tener,
y no muchos tenemos...”
13 agosto, 2009
TODO BIEN POR LA NUEVA ESPAÑA
Si las primeras semanas de estar en México me quejaba de que se me hacía muy duro el hecho de estar siempre solo, debo decir que, para mi sorpresa, ya me he acostumbrado y me encuentro muy bien de ánimo. Lo peor de la soledad es, sin lugar a dudas, el aburrimiento, sobre todo se echa de menos una buena conversación y el humor, no me había dado cuenta de que uno se ríe más cuando está acompañado. Por otro lado, la soledad también tiene cosas buenas, tiempo para uno mismo, para leer o, simplemente, para pensar y conocerse mejor, pero también es una oportunidad para crecer como persona, hacerse más fuerte y aprender a valorar las cosas por uno mismo. No se que tan real o sólida sea esta sensación que estoy experimentando de encontrarme más a gusto conmigo mismo y con el mundo pero, de momento, estoy feliz.
Por otra parte, no todo es soledad en la vida del virrey, de repente, entre la masa de gente que te dice que te va a llamar y que nunca lo hace, ha surgido un grupo de amigos novohispanos con los que estoy encantado. Son gente amable, hospitalaria, simpática e inteligente con los que me lo paso genial los fines de semana, aunque andan un poco encasillados, casi todos son arquitectos. Hace un par de semanas, con motivo de devolverles una invitación y de enseñarles el palacio virreinal, les invité a cenar a mi casa. Supongo que los que me conocéis no daréis crédito ¡el virrey cocinando! Pero en realidad no fue para tanto, mezclé productos de la tierra que compré en un tianguis con jamón y queso español, y yo, en un acto de hermandad con Cataluña, guisé butifarra a la cerveza (os pongo algunas fotos). Lo mejor de mis amigos mexicanos es que me llaman doctor, prueba del respeto que me tienen, no como la panda de capullos de mis amigos españoles que no dejan de ponerme a parir en mi blog (esto es carnaza de la que les gusta y se que van a entrar a degüello en los comentarios, sólo espero que se centren en mi)
Por lo demás, me paso la mayoría del tiempo trabajando y viendo pelis. Para las próximas semanas tengo como objetivo conocer Veracruz e ir a la playa, a Acapulco o Morelia, y es que para leerme un par de libros que me han encargado reseñar lo mismo da estar sentado en una incomoda silla de una biblioteca que tumbado en la hamaca de una playa paradisíaca con un “colo loco” en la mano. Lo siento, privilegios de ser historiador.
Posdata: esto de escribir sobre mi mismo en primera y en tercera persona a la vez creo que me va a producir un trastorno de personalidad, espero que me perdonen los puristas por este atentado/licencia literaria.
06 agosto, 2009
INGENUO POR VOCACIÓN
Supongo que en la época en la que vivimos, en la que todo tiene un diagnostico clínico, pronto inventarán un síndrome para definir mi fe irreductible en la bondad del ser humano, algo así como el síndrome del masoquista social, o quizá lo achaquen a algún trauma infantil, aunque yo prefiero las teorías freudianas, que por lo menos tienen sexo de por medio, aún siendo frustrado. Pues bien, dicho todo lo anterior y para mi desgracia, aun se distinguir la realidad de los sueños y no soy tan ingenuo para no darme cuenta de que pensar como pienso es una utopía. Dicen que madurar significa darse cuenta de que hay gente buena y gente mala, que la vida te enseña que hay personas que no valen la pena, hombres y mujeres que viven felices actuando de manera desconsiderada con los que les rodean, que disfrutan haciendo sufrir a los demás o que, simplemente, son incapaces de sentir remordimientos por las cosas que hacen mal. Madurar es, entonces, dejar de creer en las utopías y ver el mundo como un lugar inhóspito. Sin embargo, las matemáticas desacreditan esta teoría. A lo largo de mi vida me he encontrado muchísimas buenas personas y muy pocas malas, es cierto que estas últimas se han aprovechado de mi y me han hecho daño, pero no es menos cierto que, de haber puesto un muro defensivo de desconfianza que me protegiese, quizás me hubiera perdido a otras muchas que sí que merecen la pena o no hubiera tenido la clase de relación significativa que tengo con muchos de mis amigos. Y además ¿no es también una utopía ingenua pensar que uno puede protegerse de las malas personas, que nunca le vamos a dar una segunda oportunidad a quién no se la merece o qué nunca vamos a juzgar erróneamente a los que nos rodean? Yo he tropezado muchas veces con la misma piedra, me acabo topando con gente que se comporta como si no tuviera alma y a la que tiendo la mano una y otra vez sin resultado. Aun así, puestos a elegir, prefiero mi utopía, se vive más relajado.
27 julio, 2009
CUANDO EL MUNDO CONSPIRA EN TU CONTRA
20 julio, 2009
MIRADAS SUCIAS
13 julio, 2009
SORPRESAS GLOBALIZADAS
Yo trato de aprovechar la globalización de una manera útil, me comunico por Internet o por teléfono con la gente que quiero, y todos los domingos me compro el País con su suplemento, lo cual me permite mantener una de mis rutinas favoritas y me acerca un poco a mí querida España. Gracias a eso hoy puedo referirme a la parte de opinión de este periódico. Estoy de acuerdo con mi amigo José cuando afirma que uno debe ser crítico con los medios de comunicación, aunque sin llegar a sus límites de escepticismo conspiratorio, por este motivo ya empiezo a estar un poco harto de la obsesión machacona de Mario Vargas Llosa con Hugo Chávez, obsesión que, por otra parte, tan bien le viene a los intereses del Grupo Prisa en América. Para este escritor tan merecidamente reconocido, cualquier fenómeno mundial tiene que ver con Chávez, al que califica de “gran desestabilizador de la democracia latinoamericana, ex golpista y megalómano caudillo”. Así, aunque condena la intervención militar en Honduras, no lo hace pensando en el interés de sus ciudadanos sino porque, en su opinión, legitima ante la opinión mundial los planes antidemocráticos “reeleccionistas y de entrega de Honduras al poder chavista de Manuel Zelaya”. Es lógico que un criollo de buena familia como Vargas Llosa odie el populismo, mucho más cuando en Perú sufrieron a Fujimori, pero no entiendo por qué tiene miedo a escuchar al pueblo. Zelaya propone celebrar un referéndum, si de verdad la reelección es tan impopular en Honduras como Vargas Llosa defiende, porque no dejar que pierda en las urnas como ya lo hizo Chávez en Venezuela. Además, en el caso de que se saliera con la suya, en diciembre están convocadas elecciones en Honduras ¿Por qué no permitir que los hondureños expresen de manera democrática si quieren a Zelaya de presidente o no? ¿O es que sólo son países democráticos aquellos en los que ganan las elecciones los políticos que nos gustan?
Una última cosa, me parece vergonzoso que Zapatero haya recibido en España a un dictador de verdad como Teodoro Obiang y que se esté planteando legitimarlo invitándole a la próxima cumbre iberoamericana. Por favor, no quiero volver a escuchar que el PSOE es de izquierdas.
Por desgracia la globalización va de la mano del capitalismo
03 julio, 2009
EL FIN DE UN CICLO
Tino es el de la derecha
26 junio, 2009
GRANDES CALAMIDADES
22 junio, 2009
REFLEXIONES EN CIUDAD DE MÉXICO
Sentado placidamente en un café de la ciudad de México, leyendo el periódico mientras espero a que escampe, sin prisas ni agitaciones vitales, parece como si el tiempo se hubiera detenido. Levanto la cabeza de vez en cuando y veo a través del cristal como la lluvia cae con una fuerza portentosa, obligando a la gente a interrumpir su camino para refugiarse donde puede. No deja de sorprenderme el clima de México, calor estival hasta las cuatro o cinco de la tarde y lluvias torrenciales a partir de esa hora, curioso contraste y una bonita metáfora de la cultura y la sociedad mexicana, dominada por los extremos.
Poco a poco voy descubriendo los secretos de esta ciudad, no me gustan las multitudes pero es una ciudad hermosa y acogedora. No conozco aun a nadie en el DF, me paso la mayoría del tiempo solo y sin hablar más que lo imprescindible, pero esta situación, lejos de parecerme una condena, la considero como una oportunidad. Durante algún tiempo he huido de mi mismo, siempre tratando de tener la mente ocupada, de evitar una voz interior que me decía cosas que no me gustaban y que yo trataba de enterrar, pero ahora ha llegado el momento de reconciliarme conmigo mismo. Estoy haciendo lo que me gusta, tengo libertad absoluta y encima me pagan por ello. Todo es cuestión de actitud y nuestro estado de ánimo depende, antes que de las cosas que nos suceden, de la actitud que tenemos ante ellas, por eso yo no estoy dispuesto a recluirme en angustias existenciales o melancólicas. Claro que echo de menos una buena conversación o la complicidad con la gente que me conoce, pero estoy seguro que eso volverá en algún momento, mientras tanto, la vida es un pastel que hay que comerse a bocados, aunque sea a solas.
10 junio, 2009
LISBOA
El dia que comí croquetas de bacalao a las orillas del tajo
Mi anfitriona, Marga. Me alojó en una buhardilla del siglo XVIII con una ventana en el techo por la que se podían ver las estrellas por la noche pero que por la mañana dejaba pasar un chorro de luz que no había quien durmiese.
Mi sueño es vivir en una ciudad con mar. Tengo la sensación de que este tipo de ciudades tienen un ritmo más tranquilo, incluso más alegre. Los espacios abiertos relajan y la gente es más amable.
05 junio, 2009
MI MINUTO DE GLORIA
Cuando me dijeron que tendría que prepararme unas palabras sobre mi investigación para pronunciar el día que recogiese el Premio, me quedé un tiempo pensando en que sería lo mejor que podría decirles hoy. En un primer momento pensé simplemente en pronunciar un pequeño resumen de mi investigación y terminar dedicando el premio a todas las personas que me han ayudado, pero pronto me di cuenta que aquello podría resultarles un poco frío y monótono y que sería más interesante que les explicase cual fue el espíritu de mi investigación, por qué elegí cómo tema el papel de las mujeres españolas en América y qué era lo que pretendía conseguir.
El trabajo que hoy se premia fue muy tesis doctoral y, como afirmo en los agradecimientos de la misma, la elaboración de este libro ha sido la conclusión de un proceso largo que no se reduce a los años de investigación y que se relaciona con el resto de aspectos de mi vida. Por eso, me van a permitir que les hable muy brevemente de mi, porque creo que de esta forma van a entender mejor de qué trata mi trabajo.
Hasta donde puedo recordar, la Historia siempre ha sido mi gran pasión. Tengo una visión muy romántica de la Historia. Para mí, el pasado era un lugar donde dejar correr la imaginación y abstraerte del presente. Un mundo paralelo en el que aun era posible vivir grandes aventuras, hazañas, episodios de valor, de cobardía, de amor, de traición. Y dentro del conjunto de la Historia, la época que siempre me gustó más fue la de la conquista de América ¿Qué mejor momento que este para imaginarse hazañas épicas? Fue por este motivo por el que decidí marcharme a México para comenzar mi tesis doctoral sobre la historia de América.
Por otro lado, mi pasión por la historia siempre estuvo relacionada con mi preocupación por combatir el olvido y el paso del tiempo. Me obsesionaba recuperar la memoria de todos aquellos millones de personas anónimas que pasaron por el mundo antes que nosotros, que se preocuparon por las mismas cosas y que vivieron con las mismas pasiones con las que vivimos nosotros hoy. Fue por este motivo por lo que me pareció una buena idea elegir a las mujeres como objeto de estudio. Nadie como las mujeres ha sido más ignorada por la historia. Su voz ha permanecido oculta durante años por un telón de indiferencia y menosprecio producto, en primer lugar, de la marginación en la que vivieron en su época y, en segundo, por los prejuicios de los historiadores.
Después de estudiar durante un tiempo la historia de América en general me empecé a preocupar por qué habría sido de todas aquellas españolas que cruzaron el mar en busca de fortuna, de aquellas mujeres que participaron en la conquista, que tuvieron un importante papel en la evangelización de los indígenas, o que, en cada hogar de las nuevas tierras descubiertas, formaban una parte imprescindible de sus familias. Los historiadores que se habían ocupado de las mujeres se centraban en la importante labor que desempeñaron en el ámbito privado pero ¿qué pasaba con el resto de aspectos que afectaban a sus familias? ¿Fueron las mujeres unas meras comparsas, unas espectadoras pasivas de lo que sucedía a su alrededor, o también ellas tuvieron un papel importante en la vida pública de sus ciudades? Esta fue precisamente la pregunta que traté de contestar con mi investigación.
Una vez que empecé mi trabajo en los archivos aprendí que era muy difícil rastrear el paso de las mujeres por la historia, se han conservado pocos documentos escritos directamente por ellas y los cronistas de la época no consideraban importante recoger sus opiniones. Aun así, descubrí que hubo mujeres conquistadoras y encomenderas, mecenas y profesoras, mujeres cortesanas metidas en intrigas políticas, monjas de regla estricta o relajada, nobles de vidas cómodas y también mujeres trabajadoras. En resumen, un conjunto de mujeres muy heterogéneo pero que, sin embargo, compartieron siempre una cosa, ninguna fue ajena a los intereses de sus familias o de su grupo social y tomaron partido en su defensa cuando las circunstancias lo requirieron. Siendo esto así, quedaba plenamente justificada mi intención de incluir a las mujeres en el análisis de cómo los españoles de América dejaron de sentirse españoles para sentirse sólo americanos.
Cuando comparé el modelo teórico que proponían los moralistas para la mujer con la realidad cotidiana de sus vidas, descubrí que existía una gran diferencia. Las fuentes dibujaban un escenario muy alejado de la imagen de mujer recluida y sumisa que en ocasiones se ha tratado de defender por cierta historiografía. Muy al contrario, las mujeres que yo estudiaba aparecían ocupando un lugar imprescindible y constante en la vida pública del reino, jugando un papel secundario pero imprescindible. Una sociedad jerárquica como la del antiguo régimen necesitaba que los grupos privilegiados demostraran públicamente su estatus y, en este contexto, las mujeres de origen español desempeñaron a la perfección su papel dentro del teatro del mundo, apareciendo en fiestas, paseos o ceremonias religiosas con todo el lujo que les fue posible.
Las españolas, además, fueron las responsables de conservar y difundir al otro lado de Atlántico la cultura hispánica y católica de la época, actuando como un puente de unión entre los dos mundos.
Por lo tanto, con mi investigación creo que ha quedado demostrado que la aportación de las mujeres a la sociedad colonial no se redujo al cuidado del hogar, la educación de los hijos, o la labor religiosa, sino que tuvieron un papel fundamental en todos aquellos fenómenos políticos, económicos o culturales que fueron configurándola. Sin embargo, es importante recordar que no lo hicieron en igualdad de condiciones con los hombres sino que su aportación estuvo marcada por la subordinación al varón y el estrecho margen de maniobra que les otorgaba el patriarcado.
Ahora, si me lo permiten, querría aprovechar el hecho de que hoy me encuentro recogiendo un premio de investigación en estudios de género para dedicar este premio a dos personas que, aparte de ser fundamentales en mi vida, llevan años trabajando por las mujeres, una desde el ámbito académico y la otra desde el movimiento asociativo.
En primer lugar, me quiero referir a Pilar Pérez Cantó, historiadora y feminista, que fue una de las pioneras que luchó, en un tiempo difícil como fueron los años 70, por abrir un espacio en las universidades españolas para los estudios de género y que, con esa energía desbordante que imprime a todo lo que hace, ha trabajado siempre por reivindicar la importancia de las mujeres en la historia y su divulgación entre la sociedad. Yo le debo muchas cosas, ella es la que me ha enseñado casi todo lo que sé de historia y es el ejemplo en el que me miro como profesional. Bajo su dirección escribí este libro y una parte de este premio es suyo. Gracias Pilar.
La segunda persona a la que me quiero referir es, sin duda, la que más admiro y a la que tengo que agradecer más cosas. Mi madre, Mercedes Zapatero, como muchas otras personas que nacieron en España en los años cuarenta, no tuvo la suerte de recibir una educación secundaria. A ella le hubiera gustado ser maestra pero tuvo que conformarse con ser ama de casa y dedicarse a criar a sus hijos, que, en mi caso, le he dado bastante trabajo. Sin embargo, mi madre conservó sus inquietudes y, cuando tuvo oportunidad, las dejó salir: se puso a estudiar con 50 años y desde hace 13 dirige una asociación de mujeres separadas y divorciadas, donde trabaja de manera solidaria y desinteresada por ayudar a sus semejantes en los problemas diarios. Mi madre es una persona especial, generosa y trabajadora. Sin su apoyo, sin sus ánimos, sin su cariño, yo no estaría aquí. Gracias mama.
Ya para terminar, no se cuando voy a volver a ganar un premio así que tengo que aprovechar, quiero agradecer a mi hermano que haya estado siempre a mi lado, al principio casi como un padre y ahora como el mejor de los amigos. Y a mi familia y amigos por venir a acompañarme en este día tan importante.
Gracias, por último, al Ayuntamiento de Alcalá de Henares y a los miembros del tribunal por confiar en mí.
Muchas gracias.
30 mayo, 2009
¿EUROPA?
"Sólo hay una cosa de la que te olvidas antes que de los exconcursantes de Gran Hermano, de los candidatos de las elecciones europeas".
(Andreu Buenafuente)
23 mayo, 2009
EL VIRREY VUELVE A CASA
A primeros de junio visitaré Lisboa por motivos de trabajo, luego cogeré un avión que me llevará a México, capital del virreinato de la Nueva España. Durante 3 meses voy a realizar una estancia posdoctoral en el Colegio de México, una de las instituciones científicas más importantes de América, por cortesía de la Fundación Carolina. Mi objetivo será investigar en los archivos sobre una independencia que yo aun no he reconocido. Por supuesto pienso dedicarme al bando leal, nada de traidores. Pero no todo va ser trabajar, un noble como yo está obligado a destinar parte de su tiempo a disfrutar placenteramente de la vida como prueba de su estatus económico y social superior. Por este motivo pretendo viajar y, puesto que gracias al virus de la gripe A los vuelos están tirados de precio, espero recibir muchas visitas. Así que, como dijo Bernardo de Balbuena en los versos de su Grandeza Mexicana, os espero donde “se juntan España y China”.











