20 julio, 2010

AL OTRO LADO DEL CRISTAL

En la sala de espera de algún aeropuerto, sentado solo y con un maletín de cuero marrón posado sobre el asiento de al lado, un hombre de ojos tristes se entretiene observando lo que pasa a su alrededor. Haciendo fila antes de embarcar en su vuelo, vestidos con ropa cómoda y con barba de varios días, un grupo de amigos comentan animados su viaje, los lugares que visitaron, las anécdotas recientes, las mujeres que conocieron... En frente de la tienda de regalos, una madre agobiada trata de controlar sin éxito a dos niños pequeños, les pide que se queden quietos pero éstos no parecen hacerla mucho caso y andan de un lugar a otro, chocando con clientes y estanterías... de pie, en el pasillo, un joven bromea con una chica que, por sus rasgos, parece del norte de Europa, se ríen, se abrazan y, finalmente, se besan... dos hombres apresurados rompen la atmósfera tranquila y de espera del lugar, pasan de largo corriendo y apenas puede verlos unos segundos, dos espaldas que se alejan...
Por un momento, aquel hombre de aspecto corriente y aire extraño, mira el suelo y se queda pensativo. De repente, suena en la megafonía la llamada de su vuelo y vuelve a levantar la vista, agarra su maletín mientras se incorpora sin prisa, saca el pasaporte y la tarjeta de embarque del bolsillo de su chaqueta de pana, se sitúa en la fila que se forma delante de la azafatas y espera su turno mientras continúa mirando atentamente al resto de pasajeros, una pareja de personas mayores, una estudiante de esas que siempre llevan una mochila, un ejecutivo que consulta su blackberry... todo le parece normal, nada se sale del pasaje habitual de las decenas de vuelos que coge cada año.
Pasa el control y se dirige en silencio a su asiento junto a una de las ventanilla del avión, coge un libro de su bolsa y se prepara para el vuelo. A través del cristal, cerca de donde se encuentran, pueden verse varios aviones enormes parados, un par de coches blancos con sirena y dos empleados del aeropuerto que parecen discutir al lado de un grupo de maletas apiñadas sin ningún orden en un remolque...
El avión sale a la pista y se prepara para despegar, el hombre se abrocha el cinturón de su asiento, apoya el peso de su cabeza sobre el respaldo y toma aire con fuerza. El llanto de un bebe se mezcla con el ruido de los motores. El aparato despega con fuerza y toma altura, él vuelve a mirar por la ventanilla, fija su mirada en la tierra que se aleja poco a poco mientras piensa que la vida es esa cosa que sucede a su alrededor y que le pasa a otros.

06 mayo, 2010

MICHAEL HA VUELTO

Cuentan los más viejos del lugar que hubo una vez un futbolista excepcional en el Valdeluz, un jugador perfecto, el media punta total. Dicen los que lo vieron jugar que tenía la habilidad de ver espacios donde todos los demás veían piernas, que trazaba pases con la misma naturalidad con la que un ingeniero diseña una carretera y que era capaz de bajar un balón o romper una cintura con la elegancia y la calidad de los más grandes. Pero aquel jugador memorable no era sólo un ejemplo como futbolista sino también como persona, capitán de su equipo, siempre daba la cara en los malos momentos y apoyaba a sus compañeros dentro y fuera del campo. Cuenta la leyenda que un día se propuso meter un gol para dedicárselo a la memoria de un amigo fallecido trágicamente unos días antes, el tanto que anotó fue una auténtica obra de arte. Los que tuvieron la suerte de ver aquel gol en directo aun lo mantienen en la retina, guardado como un tesoro, y curiosamente todos comienzan a narrarlo de la misma manera: “corría el minuto 30 de la primera parte, duelo entre clases de letras, la tensión se podía cortar con cuchillo…..”, fue un prodigio de potencia y calidad, con un amago dulce y elegante sentó al mejor portero del campeonato y con aquella zurda que le hiciera famoso, aquella que hizo a sus amigos llamarle Michael Laudrup por su gran semejanza con el futbolista danés, anotó un gol para la historia.
Pero la leyenda de aquel jugador, como todas las que se precien, tuvo un final difuso, casi brumoso, algunos dicen que una mujer le rompió el corazón y perdió la ilusión por jugar, otros que una lesión en uno de sus tobillos le apartó del fútbol, y algunos que decidió renunciar al deporte para dedicarse a su verdadera pasión, la historia. Sea como fuese, aquel futbolista único despareció durante años y nunca nadie lo volvió a ver jugar, nunca, hasta hoy. Desde hace una horas los rumores no dejan de correr de boca en boca, cuentan que Michael ha vuelto, que ha sido visto en un campo de fútbol de Lisboa, que está más gordo pero que conserva intacta la calidad de su zurda de oro, que ha perdido velocidad pero que tiene más gol y que sus pases imposibles siguen asombrando a quienes lo ven. En España todo el mundo habla de Cristiano Ronaldo pero aquí, en Portugal, nadie se acuerda de él, todo el mundo está pendiente de la vuelta del media punta legendario.


27 abril, 2010

LA PORTADA ANTICAPITALISTA CENSURADA POR “FORTUNE”.

La revista Fortune ha censurado la portada del número de mayo, en el que anualmente da a conocer el ranking de las 500 empresas más poderosas de EEUU según su volumen de ingresos. La publicación encargó al dibujante Chris Ware el diseño de su portada pero éste cometió un terrible error en los tiempos que corren, ser crítico e independiente. La portada desechada, si se mira con detalle, es simplemente genial, un resumen de todo lo que ha sucedido y sucede en el mundo. Os pongo algunas de las claves apuntadas por El Mundo (cito este periódico sin que sirva de precedente) para entender y disfrutar esta auténtica obra de arte:
- El número 500 está representado por unos edificios de rascacielos que aplastan una ciudad en ruinas, Sobre ellos, unos ejecutivos bailan mientras extraen billetes de la Reserva Federal con helicópteros.
- Aparece el Tesoro Público de EEUU abierto, dispuesto a rescatar a los banqueros de Wall Street con el dinero del contribuyente.
- Desahucios y viviendas hundidas, hectáreas de activos tóxicos, préstamos en efectivo con el cartel de "cerrado", la industria de Detroit en quiebra y hasta una oficina de pagos por anticipado dedicada a Milton Friedman.
- Una fábrica donde se explota a trabajadores mexicanos, una alusión al déficit comercial con China y, a lo lejos, un Partenón griego expoliado por los especuladores que atacan al euro.
- Por último, también hay una referencia a la vergonzosa situación de los presos de Guantánamo.
Por desgracia, los principales compradores de esta revista son banqueros y economistas por lo que se ha optado por una opción mucho más “políticamente correcta” y glamurosa. En la portada aprobada aparece el número 500 en forma de lingotes de oro, la ostentación y simpleza de siempre ¡Que asco! Aquí sigue todo igual y que nadie levante la voz.


Por lo menos aqui si se puede ver

20 abril, 2010

SIN COMENTARIOS

“A sus espaldas, tan cerca de su oreja que sólo ella pudo escucharla en el tumulto, había oído la voz:
-Este no es un buen lugar para una diosa coronada.
Ella volvió la cabeza y vio a dos palmos de sus ojos los otros ojos glaciales, el rostro lívido, los labios petrificados de miedo, tal como los había visto en el tumulto de la misa del gallo la primera vez que él estuvo tan cerca de ella, pero a diferencia de entonces no sintió la conmoción del amor sino el abismo del desencanto. En un instante se le reveló completa la magnitud de su propio engaño, y se preguntó aterrada cómo había podido incubar durante tanto tiempo y con tanta sevicia semejante quimera en el corazón. Apenas alcanzó a pensar: “¡Dios mío, pobre hombre!”. Florentino Ariza sonrió, trató de decir algo, trató de seguirla, pero ella lo borró de su vida con un gesto de la mano.
-No, por favor -le dijo-. Olvídelo”
El Amor en los tiempos del Cólera, Gabriel García Márquez

13 abril, 2010

PLUTON BRB NERO, un puntazo de serie

Las noches de un expatriado suelen estar muy relacionadas con Internet, en primer lugar porque siempre se te va un montón de tiempo en contestar emails o en hablar con amigos y familiares por skype, y en segundo porque, como pasas de la televisión local, acabas entreteniéndote viendo series que te bajas de la red. Yo estas semanas estoy aprovechando para terminar de ver una que me encanta y que creo que tenía que haber recomendado en este blog hace mucho tiempo: Plutón BRB Nero. Yo se que es una serie polémica por los comentarios que veo en los chat, gente que la acusa de ser una especie de remake de las pelis del “destape” o algo así, pero a mi me parece que las personas que critican la obra de Alex de la Iglesia tienen muy poquito sentido del humor y es evidente que no han visto mucha ciencia ficción.
El humor, como todo, es cuestión de gustos pero, en mi opinión, los personajes y la trama son muy graciosos (el personaje de Querejeta es descojonante). Para un ávido consumidor de ciencia ficción como yo resulta genial ver cómo se toman argumentos que hemos visto repetidos en películas míticas del género o en capítulos clásicos de Star treck y se les ridiculiza al estilo español. Se trata de una apuesta valiente ya que no es una comedia al uso pero es gratificante encontrarse con algo original y en donde no se repiten los tópicos de la mayoría de las comedias: el niño que dice frases ingeniosas, el adulto tonto del culo o el malentendido como argumento repetitivo.
Por desgracia, sólo se han hecho dos temporadas, para los que no la habeis visto en su exilio de la dos, aquí os pongo el linck de RTVE en el que podéis bajaros todos los episodios de manera gratuita y con calidad, espero que os gusten:



31 marzo, 2010

MÁS FELIZ QUE UNA PERDIZ

Ya estoy de vuelta. Se que he tenido un poco desatendido mi blog pero tengo una buena excusa. He estado de mudanza y he empezado a trabajar en mi nuevo puesto de investigador en la Universidad Nova de Lisboa. La verdad es que no se si es políticamente incorrecto exponer públicamente lo bien que le va a uno en una situación de crisis mundial y cuando tanta gente lo está pasando mal, pero puesto que, sobra decirlo, no pertenezco a ese elitista grupo de hijos de puta que se han hecho ricos a base de joder la economía mundial y que gracias a sus amigos los políticos se han ido de rositas, creo que puedo decir que estoy súper feliz sin sentirme mal por ello y sin que nadie piense que estoy fanfarroneando.
La verdad es que no podrían irme mejor las cosas, por fin tengo un contrato de trabajo en el que me pagan un sueldo que me permite independencia (es triste pensar que esto sea noticia o la excepción en el mundo actual), vivo en una casa maravillosa del siglo XVIII en todo el centro de Lisboa (por fin puedo ir andando a los sitios, todo un lujo para alguien de Sanse/Alcobendas), y además me está encantando la experiencia de vivir en Portugal y aprender un idioma nuevo (supongo que, aunque yo mantengo que el mexicano es otra lengua distinta al castellano, de momento no llega a ser lo mismo). Podría decir muchas cosas sobre los portugueses, cosa que pretendo hacer en las próximas entradas, pero de momento lo que puedo adelantar es que me ha sorprendido comprobar que son un poco diferentes a nosotros, yo pensaba que serían como italianos o franceses, algo así como primos hermanos, una especie de copia imperfecta de nosotros jajaja (toma frase nacionalista que me ha salido, que burro soy). Pero en realidad son diferentes, como una especie de ingleses del sur, con mucha más clase, por supuesto (otra perla, al final va a resultar que tengo un xenófobo dentro deseando salir). Bueno, que lo que en realidad quiero decir es que son un poco serios e introvertidos, comen muy pronto y cierran las tiendas temprano.
Y por cierto, el tópico de que las portuguesas son feas o tienen bigote lo debió de inventar algún español resentido o un portugués muy listo que no quería ver su país lleno de italianos salidos levantándoles las churris (que alguien me pare o al final voy acabar votando a Falange). En resumen, que están buenísimas.
Para terminar os pongo algunas fotos de mi súper casa, estoy muy orgulloso de la decoración y de mis azulejos de la época del Marqués de Pombal, una auténtica joya.
En verano vuelvo a México pero si mientras buscáis al virrey, “fico en Portugal”



El salón de mi casa Lisboeta


Otra vista del salón

El "picadero"
Las vistas del Tajo desde mi ventana

07 febrero, 2010

EL VIRREY EN LA INDIA, parte 2.

Después de conocer Ajmer nos dirigimos hacia Udaipur, en teoría aquel tenía que ser un día de transición para hacer el desplazamiento pero, como suele suceder en estos casos, aquella jornada resultó una de las mejores del viaje. Todo el tiempo que estuvimos en la India estuvo marcado por la esclavitud impuesta por la adicción al tabaco de mis compañeros de viaje, sin embargo, en aquella ocasión, la obligación de interrumpir el camino en medio de la nada para que los adictos fumasen me permitió vivir una experiencia genial. Al lado de la carretera, en algún lugar perdido de la India, vi a un montón de hombres reunidos en un modesto templo hindú. Por lo que pude averiguar después, como sucedía cada domingo, allí se habían reunido la comunidad de campesinos de la zona para hablar de sus asuntos, resolver sus problemas y organizar sus actividades. Al verme asomar desde la puerta, los campesinos interrumpieron su reunión y me animaron efusivamente a que les visitara, uno se constituyó en mi guía y, por sus gestos, en mi amigo. Me agarró férreamente de la mano (símbolo de amistad entre los hindúes), me condujo de un lado a otro presentándome al resto de miembros de la comunidad que se acercaban a observarme de cerca y me enseñó el templo. En un momento dado, mi “amigo” llamó a un viejecillo que custodiaba la llave de la puerta tras la que se ocultaba el humilde ídolo al que dedicaban sus rezos y me concedieron el privilegio de poder observarlo de cerca (todo sin soltarme en ningún momento la mano). Me enseñaron a adorar a aquella figura y me pidieron que tocara una pequeña campana que tenían enfrente del santa sanctórum. Aunque no entendía nada de lo que me decían, en todo momento me transmitieron la sensación de que estaban encantados de tenerme allí y yo lo pasé genial. Fue una experiencia única.
El final de aquel día fue cortesía de nuestro chofer, nos llevó a unos templos hindúes impresionantes con los que no contábamos. Estábamos tan eufóricos que hasta nos echamos una carrera Yonko y yo. Para mi sorpresa aquella bola de grasa resultó ser bastante rápida.
En Udaipur visitamos uno de los palacios del maharajá de la zona y comprobamos lo obscenamente ricos que viven esos cabrones mientras muchos de sus compatriotas se encuentran en la indigencia. La ciudad es muy bonita, especialmente los palacios convertidos en hoteles que hay en las islas de su enorme lago. Para nosotros lo mejor fue el paseo por sus estrechas y serpenteantes callejuelas llenas de puestos y mercados, un festival de colores (entre tanta mierda y contaminación destacan los tonos vivos y alegres de las ropas de las mujeres) y de olores (no siempre recomendables) entre los que nos perdimos por horas. Por desgracia, acabas estresado por compartir las calles con el tráfico de motos y rickshaws. Una cosa que nos llamó mucho la atención de la gente que conduce en este país es que, por muchas pirulas que se hagan unos a otros (siempre rozando el golpe), nunca se cagan en la madre del otro y se lo toman con la mayor tranquilidad del mundo (nada que ver con los taxistas madrileños).
La siguiente escala fue en Jaipur. El centro histórico era muy original, por orden de su maharajá sus fachadas habían sido pintadas enteramente de rosa (el color de la hospitalidad para los hindúes) para recibir a un príncipe inglés. Entre los edificios del centro destaca el palacio de los vientos, con su fachada llena de ventanas por las que se asomaban las concubinas del maharajá (aquí y en la india siempre ha estado bien ser rey). A mi lo que más me gustó del lugar fueron sus fortalezas en las montañas a las que la mayoría de turistas subían en el elefante. Nosotros no lo hicimos, un poco porque los dueños de los animales los maltratan cruelmente (casi todos están medio ciegos) y otro poco por ratas, necesitábamos todo nuestro dinero para nuestras compras compulsivas y nuestras apuestas nocturnas en partidas de parchís. En la India las compras son una especie de deporte, un juego que le gustaba especialmente al Yonko (en mi opinión porque el regateo tiene mucho parecido con el póquer y con la lucha psicológica). No obstante, mi consejo es que antes de meterse en la guerra con los vendedores uno acepte su inferioridad y aunque presente batalla, acepte que al final, lo sepa o no, siempre va a salir derrotado.
Poco a poco se acercaba nuestro momento más esperado, el encuentro con el Taj Mahal. Antes de llegar, otro lugar con un encanto especial, una ciudad cuyo nombre no recuerdo y que fue construida como capital por un emperador mongol (¡que más os da el nombre!) y abandonada a los pocos años por la falta de agua. Aquí mi estómago acabó cediendo y tuve que salir corriendo al baño. La comida india a mi me gustó mucho, es picante y condimentada como la mexicana pero acabamos hasta los huevos de comer pollo, y no precisamente porque no existiera alternativa, en todos los restaurantes había un menú vegetariano, pero ya sabéis la opinión de los tres viajeros a ese respecto: eso de comer hierba es de maricas jajaja. La anécdota gastronómica la protagonizamos en la habitación del hotel de Mandawa donde, en medio del desierto, sacamos unas latas y un paquete de jamón para hacer una cena made in Spain.
Y así llegamos a Agra (Viagra en mi primario sistema memorístico). El Taj Mahal es impresionante, no decepciona en absoluto como otros grandes monumentos del mundo, es una obra de arte en toda regla, un regalo para la vista. A mi me hacían gracia los panfletos que cuentan la historia del edificio como la mayor obra realizada por amor ¡hombre, si la hubiera construido el emperador mongol con sus propias manos pues aun, pero no tiene tanto mérito mandar a un montón de súbditos y esclavos que lo hagan por ti!
Por desgracia el viaje se nos estropeó un poco al final, teníamos que ir en tren hasta Venarés, la ciudad sagrada en las orillas del Ganges, y desde allí volver también en tren hasta Delhi para coger el avión a España. Sin embargo, las condiciones atmosféricas nos estropearon los planes, una niebla espesísima estaba obligando a cancelar muchos de los trenes y nos arriesgábamos a quedarnos colgados en Venarés y perder el vuelo. Así que con toda la pena de mi corazón tuvimos que regresar a Delhi antes de tiempo. El viaje en coche de vuelta fue una epopeya demasiado peligrosa, anocheció pronto y la niebla era tan espesa que no se veía a más de dos metros por delante, los coches iban como máximo a 50 y cada poco se atravesaba un peatón o te encontrabas un tractor sin luces. Fuimos las 5 horas de viaje con los huevos de corbata y cuando llegamos a Delhi nos esperaba un hotel que era más bien un safari. De Delhi lo mejor fue la peli de Bolibud que vimos en el cine por cortesía de los últimos euros de Caste, no nos quedaba ni un duro a ninguno después de patearnos el mercado tibetano de arriba abajo dos veces. La película que vimos, Veer, fue todo una experiencia, en primer lugar nos intentaron timar con el precio de las entradas ya que allí el precio es como en el teatro, depende del asiento, el argumento era de coña, una especie de panfleto nacionalista amoroso protagonizado por un Conan versión hindú, y por si eso fuera poco, todo aderezado con trozos de musical. La gente en el cine vive la película, cada poco aplauden, abuchean o dan ánimos al protagonista. Todo un espectáculo.
En fin, que a grandes rasgos este fue mi viaje por la India, me he dejado muchas cosas, visitamos muchos monumentos que no he citado y nos pasaron muchas anécdotas que no cabían. Pero bueno, así me quedo con material para contar con una cervecilla en la mano.

El Virrey con sus amigos hindúes, fijaros en el detalle de las manos.

En los templos



Los muros rosas de Jaipur y un taxista de la zona

En Jaipur


En la mezquita de la capital mongola

El Virrey en el Taj Mahal

Los tres viajeros en Delhi

29 enero, 2010

EL VIRREY EN LA INDIA, parte 1

Es difícil resumir en unas cuantas líneas mi viaje por la India, hemos visto tantos lugares, vivido tantas experiencias y acumulado tantas anécdotas que no se por dónde empezar o cómo organizar todas las ideas que me vienen a la mente.
Nuestra periplo empezó en Delhi, una ciudad que a mi no me gustó mucho pero que nos sirvió de piedra de toque para lo que sería el resto del viaje: caos circulatorio (si no se ve es difícil que alguien se haga una idea de la locura que es el tráfico en la India, no hay apenas semáforos y los coches conducen por calles de doble dirección en las que no se respetan la separación de carriles, esquivando a los peatones y animales que se cruzan en su camino, sin frenar en ningún momento y tocando el claxon a todas horas para avisar de su presencia a todo aquel que se pueda atravesar en su camino), suciedad por todas partes, contaminación y masificación humana (resulta complicado encontrar una zona habitable que no esté llena de gente, la India es el segundo país más poblado del mundo con más de 1166 millones de personas). De Delhi destacaría su enorme mezquita, una belleza arquitectónica que además nos sirvió para comenzar a entender que la presencia musulmana en la India no es testimonial sino que forman una parte importante de la población del país. En teoría, hindúes, musulmanes y sikhs (los típicos indios con turbante y barba) conviven de manera pacífica, salvo algunos brotes esporádicos de violencia, aunque no se mezclan entre ellos. Los hindúes, por su parte, siguen manteniendo la división de la sociedad en castas y los matrimonios arreglados, sobre todo en las zonas rurales.
La India es un país muy grande, con enormes distancias entre un lugar de interés a otro y con infraestructuras deficientes, por lo que tuvimos que centrarnos en recorrer la zona norte del país. Nuestra primera parada fue la ciudad de Mandawa, otrora importante eslabón de la ruta de la seda ya que se encuentra a las puertas del desierto, como demuestra la presencia de numerosos dromedarios por sus calles. A pesar de la belleza de los palacios decorados con pinturas al fresco que alberga (los famosos havelis) éramos casi los únicos turistas del lugar, los edificios estaban en un penoso estado de conservación (los vigilantes malviven con sus familias dentro de los palacios, con lo que eso conlleva de deterioro) y el guía local que nos tocó resultó un jeta demasiado antipático para la raquítica paciencia de mi amigo Yonko, que se centró más en imaginar formas de golpearle la cabeza que en la belleza del paisaje que nos rodeaba.
Nuestro siguiente destino fue Pushkar, la ciudad de los hippies, un lugar mágico y hermoso a la orilla de un lago que está casi siempre seco y que cuenta con calles estrechas y sinuosas llenas de vacas que caminan a su libre albedrío y de monos del tamaño de un niño de 5 o 6 años. Lo de las vacas sueltas fue otra constante en todos los lugares del viaje (menos en Delhi, la capital del país), nuestro chofer afirmaba que eran las que regulaban el tráfico porque, al ser un animal sagrado y haber tantas sueltas, los conductores no se arriesgaban a correr demasiado y reducían su velocidad cuando tenían que esquivarlas. Lo malo del asunto de las vacas es que pueden hacer lo que les de la gana y suelen dejar las calles llenas de cagadas enormes que, cómo no, yo tuve la costumbre de pisar.
Después de visitar varios templos hindúes y sikhs (en este ultimo dejé una buena donación porque se dedican a dar de comer a todos los viajeros, independientemente de su nacionalidad o credo) y de realizar las obligadas compras (Caste se compró un pantalón bombacho que hace justicia a su fama de personaje vistiendo), este jalón en el camino se completó con la visita a Ajmer, una ciudad pegada a Pushkar que cuenta con una mezquita muy importante a la que acuden numerosos musulmanes en peregrinación. Este fue el único lugar donde nos servimos observados y no del todo bien recibidos, ya que, una vez más, éramos los únicos occidentales por el lugar. No obstante, a nosotros lo único que nos molestaba era el hecho de que en cada templo o tumba al que entrábamos, daba igual de qué religión fuese, teníamos que quitarnos los zapatos y caminar descalzos por el frío suelo del lugar. Las primeras veces lo haces con resignación pero al final de tanta visita acababas hasta los huevos de tanto poner y quitar zapatos y con un resfriado de cojones.

La mezquita de Delhi

Los Haveli de Mandawa

Los tres aventureros en Mandawa

El atardecer en Puskhar

Las estrechas y sinuosas calles de Puskhar con las vacas a su libre albedrío

Para entrar a un templo sikh nos tuvimos que descalzar y tapar la cabeza, yo parezco un pirata

12 enero, 2010

DISCORDIAS INVENTADAS, EL PAN DE LOS POLÍTICOS.

Hay algunos catalanes del tipo Laporta que piensan que todos los madrileños somos unos centralistas opresores de derechas que no queremos reconocer la identidad nacional catalana, lo cual es tan absurdo como creer que todos los catalanes son unos radicales intolerantes, insolidarios y antiespañoles. Por desgracia, los políticos de todos los colores, en vez de ayudar a que todos nos llevemos bien, se dedican a agitar los ánimos, apelando a sentimientos nacionalistas y a agravios históricos. En este sentido, toda la gestión de Zapatero sobre el estatuto catalán ha sido un despropósito, durante la negociación sobre el mismo se lavó las manos de manera irresponsable, dejándole el marrón al Tribunal Constitucional. El objetivo era no perder votos en uno de sus feudos electorales y pagar viejos favores a los socialistas catalanes pero las consecuencias han sido muy perjudiciales para la convivencia de Cataluña con España. La incompetencia y lentitud de las instituciones del Estado han propiciado una situación esperpéntica, el estatuto se sometió a referéndum y comenzó a aplicarse para que ahora, 3 años después (se dice pronto), exista la posibilidad de que una gran parte de su contenido sea declarado anticonstitucional ¡En que país tan ridículo vivimos! No me extraña que los nacionalistas se quejen.
Gracias a la complacencia de Zapatero los jueces del Tribunal Constitucional se ven en una situación muy complicada ya que, por un lado, es evidente que hay cosas del estatuto que no encajan en la carta Magna española pero, por otro, en estos momentos, cualquier recorte del texto catalán sería visto e instrumentalizado por los partidos catalanes como un ataque a Cataluña y a la voluntad de sus ciudadanos. Así que Zapatero, sin pretenderlo, le ha hecho un favor a los nacionalistas catalanes ya que les ha dado el material perfecto para que sigan con su retórica victimista de que España cohíbe su libertad, frena su autogobierno y no quiere reconocer su realidad nacional. Dicho lo cual, quiero dejar claro que me parece absurdo no admitir que los catalanes son una nación y que la constitución española no es la biblia y puede tener errores que se deben rectificar sin que eso nos suponga un trauma a nadie.
Para mí, la "nación" es un concepto inventado que sólo ha traído desgracias a la humanidad, creando divisiones innecesarias y artificiales entre los seres humanos, pero hay que reconocer que si buscamos la definición de nación en la enciclopedia no se puede dudar de que Cataluña y los catalanes constituyen una. Esto no debería escandalizar a nadie ya que hay países formados por varias naciones y naciones sin estado, así que ¿Por qué negar lo evidente? ¿a qué tenemos miedo? El negar la especificidad histórica de Cataluña no va hacer que desaparezcan las diferencias, es mejor aceptarlas e integrarlas si se puede.
De todas formas, a mi este debate sobre las identidades me aburre muchísimo y me cansa la gente que necesita estar reivindicándose cada dos por tres. Aunque hay que admitir que a veces puede resultar muy gracioso observar a los nacionalistas de cualquier color ya que, como ocurre en el caso de Sarkozy y su debate público sobre cual es la esencia primigenia de la nación francesa, se comportan de una manera muy ridícula. Pasaría del tema si no fuera porque desgraciadamente este asunto afecta a la actitud que muchos tienen respecto al “otro”. En mi opinión, las identidades colectivas son alienantes y lo que deberíamos tener claro es como nos sentimos de manera individual, al margen de banderas, buscar los puntos en común y aprender a convivir con la diferencia. Yo no me siento español porque exista una bandera y un país llamado España, sino porque mi cultura, con todo lo que eso implica en cuanto a la lengua, la mentalidad, la gastronomía, la historia, los valores o el paisaje en el que uno se educa me hace sentirme así, y lo que yo siento es independiente de que las fronteras cambien o de lo que sientan los demás. Vive y deja vivir.



21 diciembre, 2009

AVATAR Y EL MITO DEL BUEN SALVAJE

La película de Avatar me da pie a hablar de varios temas que, en mi opinión, están consciente o inconscientemente detrás del argumento. En primer lugar, la historia es, sin lugar a dudas, una readaptación del mito del “buen salvaje” creado hace cerca de cinco siglos con motivo del descubrimiento y conquista de América. Según esta vieja fantasía, los indígenas, al igual que los azulados protagonistas de la peli, eran una especie de seres humanos ingenuos y bondadosos que vivían en paz y armonía con la naturaleza, mientras que los españoles representaban todos los vicios y degeneración del hombre civilizado. Sin lugar a dudas, detrás de la difusión de esta idea hubo personajes como fray Bartolomé de las Casas que trataron de atraer a la opinión pública en favor de la defensa de los naturales del Nuevo Mundo. Posteriormente, los ilustrados europeos recuperaron este mito con una doble intención: por un lado, filósofos como Locke o Rousseau lo utilizaron para defender, frente a la opinión de Hobbes de que “el hombre es un lobo para el hombre”, la idea de que el ser humano es bueno por naturaleza y que es la civilización la que lo corrompe; mientras que por otro lado, las historias de salvajes que vivían en un supuesto estado primigenio puro en el cual no había ni jerarquías, ni ricos ni pobres porque todos colaboraban de una manera casi “comunista”, eran la excusa perfecta para criticar la sociedad en la que vivían y, en último término, el absolutismo. En este mismo sentido, James Cameron no podría haber sido más oportuno, el estreno de Avatar se produce tan solo unos días después del vergonzoso fracaso de la Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático en la que, en el fondo, está un tema que subyace en la película: cómo el hombre es capaz de anteponer sus intereses económicos inmediatos sobre la salud del planeta a largo plazo. Una vez más la ciencia ficción viene a reflejar las obsesiones, preocupaciones o miedos de la sociedad de cada momento.
Asimismo, (aviso que ahora voy a revelar una pequeña parte del argumento que, por otra parte, es totalmente previsible desde el primer minuto de película), el hecho de que el héroe protagonista decida abandonar a los corrompidos invasores para ponerse del lado de los nobles y bondadosos habitantes del planeta Pandora tampoco es nuevo en la historia. Gonzalo Guerrero fue un español que naufragó en las costas del Yucatán el año de 1511, después de estar a punto de ser ejecutado por una tribu de indios y de ser esclavizado por otra, logró escapar, llegando a casarse con una princesa india y a convertirse en cacique de un pueblo maya. Las crónicas cuentan que se tatuaba y vestía como un “salvaje” y desde el primer momento decidió preparar a los indios frente a la inminente invasión española, instruyendo a sus guerreros para que no temiesen ni a los caballos ni a las armas de fuego. Logró rechazar varias incursiones españolas hasta que en 1536 fue muerto por un disparo de arcabuz cuando trataba de ir en ayuda de un pueblo de Honduras.
No se en qué estaría pensando James Cameron cuando escribió el argumento de Avatar o de dónde le vendría la inspiración, pero de lo que si estoy seguro es de que existe un imaginario colectivo lleno de mitos que siempre han fascinado a la humanidad y que, como en el caso de Star Wars, si se utilizan con inteligencia pueden dar como resultado un taquillazo.



El mito del "buen salvaje" llega hasta el siglo XX, los frescos de Diego Rivera sobre la cultura azteca son un buen ejemplo

11 diciembre, 2009

Un rojo en Estados Unidos 2 (LAS FOTOS)

Tino y yo trabajando in the USA

La hermosas calles coloniales de Nueva Orleans

El Misisipi
Un cartel de mi serie favorita

El paraiso, si es que existe claro.
Música Jazz en directo en Bourbon street.

08 diciembre, 2009

UN ROJO EN ESTADOS UNIDOS

A mi Estados Unidos nunca fue un país que me llamara la atención especialmente, en primer lugar, por deformación profesional, yo me preguntaba ¿Qué interés puede tener una nación con tan solo dos siglos de historia? mientras que, por otro lado, mis prejuicios ideológicos me hacían despreciar un país que en mi mente aparecía como un nido de analfabetos, violentos, puritanos religiosos, ultraliberales y capitalistas. Sin embargo, después de pasearme unos días por “la tierra de las oportunidades” y cómo siempre sucede en estos casos, el conocimiento de la realidad me ha revelado los matices y las diferencias internas, dejando en evidencia lo absurdamente atrevida que era mi ignorancia. Es verdad que hay un gran número de analfabetos, violentos, puritanos, ultraliberales y capitalistas pero eso no es todo lo que hay ni esa es toda la verdad. Estados Unidos es un país muy grande y muy complejo.

El comienzo no fue muy esperanzador, yendo a Nueva Orleans pasé por Houston y al sentarme a esperar se puso delante de mí un yanki de no más de veinte años que llevaba una camiseta cuya traducción venía a ser algo así como “las armas no matan a la gente, a las personas las matamos nosotros”. Al traducir el lema de la camiseta (tuve que tirar de diccionario, imaginaros la escena) vinieron a mi mente todos mis fantasmas, me imaginaba a ese pendejo entrando en su escuela y cargándose a todos sus compañeros y profesores. No obstante, algo estaba empezando a parecerme diferente a la imagen que traía de Estados Unidos, en el aeropuerto internacional J. W. Bush (manda huevos el nombre) todos los carteles estaban en español y en inglés, al igual que todos los mensajes que se daban por megafonía iban en los dos idiomas, además, la mayoría de los empleados hablaban español, no sólo los de origen hispano sino también muchos de los anglosajones. Aquello me pareció grandioso, sobre todo si lo comparas con los pinches ingleses que tienen el dudoso honor de tener un aeropuerto internacional en el que el único idioma que se utiliza es el inglés y donde el personal de información (aun me sigue pareciendo increíble) sólo habla su propio idioma.

Al llegar a Nueva Orleans me estaba esperando desde hacía más de tres horas mi amigo Tino (le di mal la hora de llegada al pobre pero no me hizo ningún reproche). Gracias a él pude conocer dos cosas de Estados Unidos: como es la gente normal de allí y como viven los inmigrantes sin papeles mexicanos. Lo que más me llamó la atención fue lo plural que era la población de Nueva Orleans y algo que no me esperaba, por medio del trabajo de Tino pude saber que la mayoría de gasolineras de la ciudad pertenecen a iraquíes.

Como el negrero del jefe de Tino no le quiso dar los cuatro días que le había prometido me dispuse a acompañarle en el trabajo con la intención de hacer un análisis antropológico de la población autóctona. Me sentía como Apú en el badulaque y me encantó ver a los negros y negras, como hablaban (arrastrando las palabras), como vestían o que venían a comprar, pero también pude comprobar como la mayoría de los emigrantes de esa zona son de Honduras.

Una vez que acabamos de trabajar comenzó mi transformación, como todo rojo de palo me dejé llevar por la fiebre consumista. En mi defensa debo decir que todo estaba súper barato y además tenían de mi talla, cosa poco habitual. El saldo de mi enajenación mental fueron: 2 pares de zapatos, 2 pares de zapatillas, calcetines, unos levis, unos dokers, calzoncillos de marca pija, 3 camisetas, una camisa, un abrigo, una cazadora y una mochila para llevarlo todo. Pero mi inmersión en la cultura norteamericana fue más profunda, me llevaron a cenar al Hooters y no me cabe la menor duda de que si existe un paraíso cuando uno se muere sin lugar a dudas debe ser algo parecido a eso, alitas de pollo y mujeres despampanantes en pantaloncito corto y con escotes.

Por supuesto, en mi viaje no todo iban a ser compras y desayunos de hamburguesas (no me extraña que se pongan tan gordos con la dieta que llevan). Estaba en Nueva Orleans y, ya con Tino liberado, me disponía a disfrutar de la ciudad. La impresión no pudo ser mejor, Nueva Orleans simplemente me fascinó. No se si sería porque me llamó la atención ver un estilo colonial diferente al de México (la semana anterior había estado visitando Morelia, Guanajuato y San Miguel de Allende) pero la parte antigua me pareció de los lugares más hermosos que conozco, sus casas de estilo francés y sus calles son muy bellas. El paisaje lo completa el Missisipi, los tranvías y la línea de rascacielos del fondo. Nueva Orleans presume de su pasado francés pero la presencia española está por todas partes, hay una plaza de España y las calles del centro lucen placas con el nombre que tuvieron bajo el dominio español junto al escudo de Carlos III. Un lugar único.

Además, se trata de una ciudad que vive por y para la música, su avenida principal, Bourbon Street, está llena de bares con grupos que tocan música en directo, no solo Jazz sino del resto de estilos. El estar sentado con Tino en un bar de Nueva Orleans escuchando tocar en directo Jazz es uno de esos momentos especiales que suceden muy de vez en cuando y que no voy a olvidar en la vida. Luego comimos los bocadillos de gambas típicos de la ciudad, nos emborrachamos y vimos como las greengas locas nos enseñaban de manera altruista sus pechos.

He disfrutado tanto de este viaje que puede que inconscientemente perdiese el avión de vuelta a propósito, por desgracia salía otro tan solo 30 minutos después y ahí acabó mi aventura.

Gracias Tino.

NO SE POR QUÉ PERO NO ME DEJA SUBIR LAS FOTOS, MÁS ADELANTE PROMETO PONERLAS PARA QUE OS MURAIS DE ENVIDIA.