09 diciembre, 2012

Portuguesa asomada a la ventana


Durante años, aquel fotógrafo desencantado con la vida, había recorrido incansablemente el mundo tratando de captar en su objetivo momentos únicos, escenas que resumiesen historias, instantes congelados capaces de transmitir sentimientos. Pero aquella búsqueda exterior también era profundamente interior, porque no existe la imagen neutra y cada fotografía debía pasar antes por el filtro del alma del artista. Así, con objeto de poder entender la realidad que quería atrapar, el fotógrafo se identifico con cada uno de los lugares que visitó, y aquello le consumió lentamente. El idealista de la juventud dejó paso a un pragmático y escéptico gruñón, que recelaba de la condición humana y despreciaba el mundo que le rodeaba. La nausea le angustiaba y ansiaba lugares tranquilos, solitarios, llenos de naturaleza, con horizontes amplios y soles incombustibles. El deseo de calmar los recuerdos que anegaban su espíritu, las llamas de la frustración, le llevaron a una pequeña aldea al lado del mar. Nada había ya en este mundo que le interesase y se disponía a contemplar cómo se consumía su vida sentado en la terraza de un viejo bar. Sin embargo, cada día un pequeño detalle enturbiaba su propósito, eran apenas chispazos, pequeñas impresiones no buscadas ni deseadas. La vida continuaba negándose a cumplir sus expectativas, en este caso aquellas forjadas tras décadas de decepciones. Esas grietas desconcertantes podían nacer del placer de contemplar unas gaviotas divirtiéndose con el viento, de la estampa de un grupo de pescadores recogiendo las redes de su viejo barco al final de la tarde, o de la imagen de la belleza cotidiana de una mujer que, recién levantada y descuidada, se afanaba por tender la ropa contra el sol, dejando entrever la hermosura de su perfil.

11 mayo, 2011

CRÓNICA DE MI VIAJE A LOS BALCANES

Si antes de mis vacaciones de Semana Santa de este año alguien me hubiera dicho que se había recorrido 6 países en 10 días, yo le hubiera dicho que menuda gilipollez que había hecho y que así no se conoce bien nada. Pues bien, después de pasar por Sofía, Skopie, Ohrid, Tirana, Podgorica, Belgrado, Novi Sad y Timisoara, creo que en ese pequeño tiempo, si bien uno no puede conocer la cultura ni la realidad de un país, es posible aprender muchas cosas sobre la gente y la historia de esos lugares.


Una cosa que puedes percibir rápidamente es que, quitando Belgrado, ninguna de las ciudades por las que pasamos estaba preparada para el turismo y creo que de momento tampoco les interesa mucho. Tanto David “el sobradito”, como yo, sabíamos que este no era un viaje para ver cosas bonitas o museos sino para aprender un poco sobre como estaban las cosas en ese lugar del mundo y por qué se lió la que se lió hace tan solo unos años. Las infraestructuras de estos países son tercermundistas y las conexiones entre ellos están muy mal articuladas. Nosotros hemos viajado en autobuses, un minibús conducido a través de las montañas por un camicace albanés, múltiples taxis, trenes que parecían sacados de una peli de los años 30, y hasta haciendo autostop, el momento más peligroso del viaje cuando, después de pasar a pie la frontera que unía Albania con Montenegro, nos recogieron unos albanokosovares de dudosa reputación. Este variada forma de viajar estuvo muy bien porque nos permitió descubrir el paisaje de los países por los que nos movíamos y aprender, como en el caso de Albania, que se trataba de un país extremadamente rural y pobre en el que a un dictador paranoico (como todos) se le ocurrió la genial idea de llenar el territorio de cientos de miles de bunkers.


La primera generalización que quiero hacer a partir de mi experiencia, a riesgo de que me crucifiquen públicamente, es que creo que en esa zona no hay ningún plato digno de tenerse en cuenta. Es cierto que en Skopie me comí el mejor kebab de mi vida, y que en toda la región tienen unos pastelitos de hojaldre y miel muy ricos, pero comida, lo que se dice comida, poca y mala. En Sofía es especialmente sangrante la cosa, está inundada de pizzerías y Mac Donalds. Ahora bien, como dice mi amigo el sobradito, el vino puede haberlo o no, beberse o no, pero en cualquier lado puedes encontrar cerveza, y la de Bulgaria estaba muy buena.


Antes de pisar Macedonia no tenía ni idea de lo que me iba encontrar pero esperaba hacerme una foto en algún monumento en el que apareciese Filipo o Alejandro Magno. Sin embargo lo que me encontré fue algo muy distinto, una especie de Yugoslavia en pequeñito, un país artificial compuesto por musulmanes, católicos y ortodoxos en el que pocos creen. La inseguridad nacional se refleja en que la bandera, esa que parece sacada de un comic de manga, está por todas partes. El barrio musulmán es muy bonito y sus habitantes aun conservan la costumbre de reunirse para jugar al dominó, las cartas o el ajedrez mientras se toman un té turco. Así acabé yo jugando una partida de ajedrez con un montón de abueletes musulmanes que no hacían más que dar gritos, reírse y meter mano en el tablero, toda una experiencia. Y de Alejandro nada de nada, ahí le consideran griego (con los que se llevan muy mal) y no quieren saber nada de él, toda una decepción.


Albania fue sin duda el gran descubrimiento del viaje. Tuvimos la suerte de ir a ese caótico país en época de elecciones y eso nos permitió comprender muchas cosas. A pesar de que la población albanesa es fundamentalmente musulmana, toda la capital estaba llena, además de los carteles de los diferentes partidos políticos, de banderas de la OTAN y de Estados Unidos, lo cual nos recordó la guerra de Kosovo y los intereses yanquis por tener una base permanente en la zona. Pero esta americanofilia (si es que existe esta palabra) llega a extremos ridículos, una de las principales avenidas de Tirana se llama George W. Bush y por la noche, mientras veíamos el robo que le hacían al Real Madrid frente al Barcelona, vivimos una escena esperpéntica que refleja muy bien lo que estamos diciendo. Al bar que elegimos para ver el partido, casualidades de la vida, llegó entre aplausos el embajador de EE.UU. con uno de los candidatos a las elecciones, inmediatamente aparecieron tres cámaras de televisión y dos fotógrafos para inmortalizar el momento. La evidente intención política de la situación quedó clara cuando el embajador, al cual le importaba una mierda el soccer europeo, al final de la primera parte, cuando ya le habían grabado y fotografiado suficientemente, se levantó y se piró de allí con todo su cortejo de lameculos. Otra cosa evidente que refleja esta anécdota es la cultura globalizada en la que vivimos, ya que por todos los países por los que pasamos la noticia deportiva del momento era el partido del Madrid. A mi me llamó mucho la atención ver que, los cabrones de los albaneses, que iban a muerte con el puto Barça, vivían el partido como si de la resolución de su competición nacional se tratase. De todas formas, me parece que más que el fútbol, lo que les gusta por allí es apostar dinero, porque si de algo están llenas las calles de Serbia o Albania es de casas de apuestas donde puedes ver los partidos de cualquier liga mundial.


Por último, no hace falta ser muy listo para reparar en que Macedonia o Albania son muy diferentes a Serbia y Montenegro. Y no lo digo por la herencia turca tan evidente en los primeros. Es algo que no es fácil de explicar pero que se percibe rápidamente, contrasta el descontrol de los albaneses con el orden de los eslavos y, por supuesto, racial y culturalmente te das cuenta de que estas ante dos realidades distintas. Los serbios son un poco más serios y reservados que en el resto de países por los que pasamos, latinos con sangre fría como decía el tío del sobradito. Los hombres parecen marines, muchos van con el pelo rapado, están cuadrados por el gimnasio y llevan tatuajes de águilas o cruces, mientras que las serbias y montenegrinas son muy guapas y estilosas. En Belgrado, que de noche tiene una marcha de la leche, aun quedan testimonios de los bombardeos de la OTAN, impresiona ver los huecos dejados por las bombas en lo que alguna vez fue el ministerio de defensa. Estando allí te das cuenta de que aun les queda mucho para llegar al nivel de España pero también tienes la sensación de que en Serbia y Montenegro hay un gran potencial y de que van a ir para adelante rápidamente.


A Timisoara, la hermosa ciudad rumana en la que terminaba nuestro viaje, ya llegué agotado y con ganas de tirarme una semana metido en la cama. Sin embargo, tenía en los labios el sabor dulce que me dejaba la sensación de saber que en la mochila, además de ropa sucia, me llevaba muchas otras cosas inolvidables.













04 abril, 2011

VIVA EL GASTO PÚBLICO!!!!!!!!!

Estoy harto del discurso neoliberal, últimamente lo escucho por todas partes, en el trabajo, con los amigos, en el mercado, la televisión... La famosa crisis, esa que fue fruto de la especulación y la falta de controles del mercado capitalista, está sirviendo como la excusa perfecta para lanzar un ataque brutal contra el estado del bienestar en toda Europa.

Los mismos economistas que participaron de la quiebra del sistema y la mayoría de los políticos repiten como papagayos un discurso vergonzoso por el cual se culpabiliza al gasto social de todos los males del estado. Se afirma que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades o que la época del pespilfarro se ha acabado, evidentemente para aquellos que no creen en la educación, la sanidad o el transporte público y de calidad, la inversión en estos sectores es un “despilfarro” intolerable. Lo grave es que, de tanto lazar este mensaje en los medios de comunicación, está calando en la mente de la mayoría de la población, demasiado acostumbrada a que piensen por ella y a no cuestionar ninguna idea preconcebida.

En este contexto, la verdadera desgracia para los países europeos es la falta de políticos de raza con la suficiente personalidad como para ser capaces de gobernar pensando en el interés de los ciudadanos a los que representan antes que en los suyos propios o en el de los grandes lobbys económicos que financian sus campañas. Es una calamidad que nadie en la izquierda europea haya sido capaz de articular un discurso alternativo al neoliberal, que nadie se atreva a levantar la voz y defender la idea de que el gasto social no es una enfermedad sino algo necesario para conseguir sociedades más justas y mejor articuladas, o que nadie sea capaz de presentar un camino diferente para salir de la crisis que se aleje de las reglas impuestas por el FMI. En el caso de España y Portugal, los únicos países europeos donde aun gobierna el teórico centro-izquierda, resulta patético ver a los socialistas aplicar como alumnos aventajados las medidas que les imponen los organismos económicos internacionales (seguramente porque no tienen otra opción si quieren financiar la deuda del Estado) y repetir con la convicción del converso el discurso de la “sagrada austeridad”. Pero si la izquierda da pena, lo de la derecha es ridículo e irresponsable. Lo único que preocupa a la oposición de estos dos países es alcanzar el poder, cueste lo que cueste, y para conseguirlo han adoptado un discurso hipócrita por el cual defienden ideas en las que no creen y que saben que no van a poder adoptar cuando gobiernen. El ejemplo más evidente lo tenemos en la actual crisis política de Portugal donde Sócrates se vio obligado por la presión de los mercados a someter a la aprobación del parlamento una serie de medidas de austeridad que tumbó la derecha para forzar la dimisión del primer ministro. La convocatoria de elecciones en Portugal ha abierto una crisis política que está siendo aprovechada por los especuladores y seguramente acabe con la intervención externa de la economía lusa. Lo indignante es que en el PSD sabían perfectamente que las medidas de austeridad venían dictadas desde Bruselas y que, en el caso de alcanzar el poder, van a tener que asumirlas ellos también.

En fin, que como vuelva a oír a alguien contarme la historia de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y de que el gasto público es malo-malísimo creo que voy a volverme loco o neoliberal, lo cual viene a ser lo mismo.




21 febrero, 2011

DIVULGANDO LA HISTORIA

Hace tiempo que vengo defendiendo la idea de que los historiadores nos debemos preocupar por la divulgación de nuestras investigaciones entre el público en general. Para ello, es necesario que utilicemos un lenguaje cercano y que recurra a los medios audiovisuales e internet, ya que cualquier otro formato está condenado a llegar sólo a minorías. Por todos estos motivos quiero aplaudir la iniciativa de un buen amigo de crear un blog de divulgación histórica. Lleva poco tiempo en la red pero parece que está teniendo bastante éxito. Os invito a leer su última entrada (20 de febrero de 2011) que es una entrevista a un historiador loco que se dedica a estudiar la circulación de biombos durante la edad moderna:
http://www.enlahistorioteca.blogspot.com/

12 enero, 2011

EL TIEMPO ES RELATIVO

Frente a la noción del tiempo cuantitativa, limitada por segundos, minutos, horas, dias, semanas, meses o años, sin alma ni espacio para la subjetividad, yo percibo el tiempo de manera relativa, dependiendo de la calidad o de la intensidad de los momentos. Hay segundos que lo cambian todo y otros que pasan inadvertidos entre el barullo de los minutos; horas que se viven más intensamente que meses de rutina; años que no llegan nunca y otros que se van volando. El tiempo no pasa a la misma velocidad al lado del mar que en la ciudad, junto a la gente que quieres o confundido entre la masa de personas que pasan, ahogado en la desidia o abrumado por la excitación del momento. Da igual lo que marque un reloj, una tarde leyendo el periodico no mide lo mismo que una tarde en la que te tomas un café con una persona importante para ti y con la que hacía años que no hablabas. No se vive igual y, sobre todo, no se recuerda de la misma manera. El tiempo es relativo, pero una cosa es absoluta: Da igual a la velocidad que lo haga, el tiempo siempre pasa.

15 diciembre, 2010

ANDANDO JUNTO A VASCO, LOS VIAJES DE JUAN SIN TIERRA

Hace tiempo que el gran público de lectores dejó de pensar que los cómics o tebeos eran una cosa sólo apta para niños pequeños, compuestos de historias frívolas y protagonizados por súper héroes, y empezó a valorar sus posibilidades narrativas y artísticas. El cambio de percepción ha sido acompañado por un cambio de nombre, ahora se prefiere utilizar el término “novelas gráficas”, que si a un neófito en el tema como yo le preguntan que diferencia tiene con los tradicionales cómics o tebeos no sabría muy bien que responder. En mi opinión, la diferencia se encuentra en que en algunos casos se trata de obras destinadas a un público más adulto y que cuentan una única historia que se desarrolla desde la primera hasta la última página.
El caso es que yo, gracias al bicho raro de mi hermano, que no hace más que regalarme títulos clásicos del género, he ido descubriendo un nuevo estilo de contar historias que poco a poco me ha ido fascinando. Me parece que el cómic, tebeo o novela gráfica, tiene la virtud de combinar, como sucede con el cine, dos lenguajes, el escrito y el visual, lo cual le abre al autor un montón de posibilidades creativas y al lector la oportunidad de disfrutar de un buen relato de una manera diferente a como lo hace con la literatura clásica.
Los cuatro volúmenes que componen Los viajes de Juan sin Tierra de Javier Isusi (ed. Astiberri) son un ejemplo inmejorable de todas las virtudes que podemos atribuir a la novela gráfica de calidad: una historia apasionante desarrollada a través de un lenguaje visual espectacular, los dibujos son impresionantemente buenos, y un cuidado de la narración escrita que no tiene nada que envidiar a los de cualquier novela convencional.
No se si existen buenas historias universales o si el hecho de que nos guste o no una historia depende de nuestros gustos personales e inquietudes. En cualquier caso, a mí el tema de los viajes interiores y exteriores en busca de uno mismo o el de la posibilidad de perderse del mundo, siempre me han apasionado. Los viajes de Juan sin tierra son las aventuras de Vasco a través de México, Nicaragua, Perú, Brasil y Portugal en busca de un amigo desaparecido, Juan.
El autor no oculta la deuda del protagonista de la historia con uno de los grandes clásicos del género, Corto Maltés, cuya sombra aparece en algún momento como homenaje al personaje y guiño a los aficionados. El atractivo de Vasco esta en que se trata de un viajero, no un turista convencional, que esconde una personalidad misteriosa que vamos descubriendo página a página. El significado completo de la aventura se va desarrollando a lo largo de los cuatro volúmenes y no se resuelve hasta el final, sin embargo, cada libro contiene una historia particular que nos revela un pedazo del mundo por el que pasa su protagonista. Los dibujos nos transmiten en cada momento el paisaje espectacular de las ciudades y la naturaleza americana, y sus diálogos nos hacen reflexionar continuamente sobre la vida. Para terminar, yo me quedo con dos frases de Vasco sacadas del último de los volúmenes, En la tierra de los sin tierra, que creo que resume un poco el mensaje de la historia:
- Bueno, por supuesto nadie vino a buscarme, y cualquiera que se crea que viajando huye de los problemas se equivoca. Puedes despistarlos un tiempo. Poco.
Pero los fantasmas te siguen a todas partes, viajan contigo, y te encuentran mas pronto que tarde; y cuando lo hacen tú estás desarmado, sin la coraza de la rutina diaria.







Entrada dedicada a mi carnal, que si no fuera tan pesado en su proposito de hacerme partícipe de todas sus aficiones, yo nunca hubiera conocido a Vasco y a Juan.

12 diciembre, 2010

Parecidos razonables

Gracias a la mano experta de mi amigo Chuti, aqui podemos apreciar el increible parecido de Yonko y Caste con dos personajes famosos:

Y aun falta Carmona con Gabino Diego...

22 noviembre, 2010

CRÓNICA POLACA

Mi viaje a Polonia ha sido una experiencia increíble. Estoy muy feliz de haber podido tener la oportunidad de visitar un país tan diferente de los que ya conocía. Nunca antes había estado en Europa del este ni había pisado una antigua república de la órbita soviética, así que iba con las mayores expectativas y la verdad es que el resultado no me ha decepcionado.
Es absurdo pensar que una persona en 4 días puede hacerse una ligera idea de lo que es el paisaje y la cultura de un país. Sin embargo, sí que creo que este corto periodo de tiempo puede servir para quedarse con algunas ideas generales, aun a riesgo de poder caer en superficialidades. A mi, los paseos y conversaciones en Varsovia y Cracovia me sugirieron algunas ideas, como que las ciudades en Polonia son extremadamente limpias, es difícil ver un papel tirado en el suelo y mucho menos una cagada de perro, cosas que, por otra parte, resultan bastante habituales en el sur de Europa, por no hablar de mi querido México. Otra diferencia es el silencio, no se oye barullo por la calle ni dentro de la universidad o de los restaurantes. Además, se trata de ciudades muy seguras, donde no es raro ver a chicas andando solas a altas horas de la noche. Pero quizá la mayor distancia la marca la luz, da igual la hora del día que sea o si está nublado o despejado, parece que el sol fuese tímido en esa parte del mundo, que tuviera vergüenza de mostrarse en todo su esplendor, y eso, para un latino es algo muy duro. Uno tiene siempre la sensación de estar en la penumbra, una sensación que se acentúa por el gusto polaco por la luz artificial tenue en el alumbrado público o en el doméstico.
Mis primeros días en Polonia estuvieron ocupados por el congreso al que había sido invitado en la universidad de Varsovia pero aun así pude sacar tiempo para irme a conocer los alrededores. A mi la ciudad no me pareció especialmente bonita, fue arrasada por los nazis al final de la segunda guerra mundial y tuvo que ser reconstruida piedra por piedra. El casco antiguo ha sido rehabilitado conforme a cómo pudo haber sido su aspecto original y logra su objetivo de engañar al espectador. Sin embargo, el centro histórico, que es la parte más hermosa, se ve en una mañana y el resto de la ciudad tiene la típica arquitectura soviética de edificios funcionales y espartanos, una homogeneización que no dejaba ningún tipo de margen al adorno o a la imaginación, pero que resulta muy ilustrativa de lo que pudo haber sido ese periodo de la historia polaca.
Después de conocer Varsovia me propuse superar mi resaca de vodka polaco y dirigirme a Cracovia. Estaba a tres horas de distancia pero me apetecía mucho hacer el viaje en tren. Siempre he creído que uno de las mejores formas de conocer el paisaje de un país es a través de la ventana de uno de sus vagones. Así que me decidí a madrugar para aprovechar las pocas horas de luz y me fui para la estación. El paisaje resultó un poco monótono pero nuevamente también muy ilustrativo, valles llenos de árboles y granjas.
La ciudad de Cracovia me encantó, es impresionantemente hermosa. Se trata de un conjunto tan bonito de calles, iglesias y plazas, que resulta un placer dar un paseo sin prisa entre sus monumentos y edificios. El interior de la Basílica de Santa María es una de las obras religiosas más bellas y originales que conozco, y que yo diga esto de una iglesia es digno de subrayarse. Además, tuve tiempo de visitar el gueto judío, que también era una cosa que me hacía mucha ilusión, e incluso de ver el interior de alguna de sus sinagogas. Por último, en el castillo de Wawel pude entrar en la catedral y visitar la polémica tumba del gemelo que se murió en el accidente aéreo de Rusia. En resumen, un día completo que le recomiendo a cualquiera que tenga el tiempo y el dinero para permitírselo.
De todas formas, lo que más me impresionó del viaje y que seguramente sea el recuerdo que conserve con más fuerza en mi mente, no fueron los monumentos o los edificios de las ciudades que visité, sino lo espectacularmente hermosas que son la polacas. De verdad que no se trata de un comentario frívolo, las mujeres polacas son una auténtica obra de arte: Impresionantemente guapas e impresionantemente atractivas. Yo creo que de haber pasado un solo día más en ese país me hubiera acabado de volver loco y me habrían tenido que atar con cuerdas como a Ulises para que resistiese las innumerables tentaciones. Quizá el hecho de que las polacas estén tan buenas me haga tan sumamente duro el comprobar cómo en ese país tan católico aun puedes encontrarte monjas jóvenes por sus calles. No se, supongo que cada uno imagina el paraíso de una manera diferente, pues bien, el mío está lleno de monjas polacas, de eso no me cabe la menor duda.


Plaza principal de Varsovia

El virrey en la Universidad junto al cartel del congreso

Plaza principal de Cracovia con el mercado de telas y la torre del ayuntamiento al fondo

Plaza de Cracovia

Basílica de Santa María en Cracovia

Calle de Cracovia con la entrada a la ciudad al fondo

15 noviembre, 2010

VERSOS SATÍRICOS DE AYER Y DE HOY

Estoy escribiendo un artículo sobre la expulsión de los jesuitas de América y entre los documentos que tengo fotografiados del archivo, los que más me han llamado la atención son aquellos que contienen poesías satíricas en contra de la decisión del monarca y su gobierno. Durante el Antiguo Régimen existía la sana costumbre de hacer crítica política o social a través de versos, en el caso del poeta novohispano que estoy estudiando, el atrevimiento de escribir y vender poesías en la plaza del baratillo le costó ser apresado por la inquisición y sentenciado por delito de lesa majestad.
El caso es que estos documentos me han hecho ponerme a pensar, me da pena que una tradición crítica tan original y complicada se haya perdido con los años, sustituida por las opiniones de tertulianos políticamente correctos. Por este motivo yo, sin el talento de los poetas que me precedieron, me voy a atrever a recuperar esta tradición como homenaje a aquellos poetas que pusieron su pluma al servicio de las sociedades de su tiempo. Así que, con toda la humildad que da meterse en un terreno desconocido para mi y que no se me da muy bien, aquí dejo mis versos:

Hay en España un gobierno
Dirigido por un tierno,
Que un día dice una cosa
Y la pinta de color rosa,
Y al siguiente lo contrario
¡Menudo calvario!

En España no hay trabajo
Y todos miran para abajo,
Pero Leire Pajin,
Que es más tonta que un mandril,
Dirige sanidad
¡Menuda calamidad!

La oposición es aun peor
No saben ni tocar el tambor,
Mejor nos vamos fuera
Que aquí nadie prospera,
Y aunque ninguno protesta
¡España apesta!
(El Virrey)

21 octubre, 2010

RIMAS

Saeta que voladora
cruza arrojada al azar,
y que no sabe dónde
temblando se clavará;

hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde al polvo volverá;

gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y se ignora
qué playa buscando va;

luz que en cercos temblorosos
brilla próxima a expirar
y que no se sabe de ellos
cuál el último será;

eso soy yo que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo ni adónde
mis pasos me llevarán.
Gustavo Adolfo Bécquer (Rimas)

04 octubre, 2010

MANERAS DE VIVIR

¿Cuál es la mejor forma de tomarse las cosas?¿Cómo se deben encarar las diferentes situaciones que surgen en la vida? No lo se pero tengo serias dudas sobre si mi forma de actuar es la mejor para ser feliz o no. El budismo defiende la idea de que las personas debemos mantener una situación de equilibrio emocional, esto es, no alegrarse ni entristecerse demasiado, tratar de mirar la cosas con estoicismo, sin darles mucha importancia, porque todo es pasajero y nada permanece, mantener una actitud distante y, sobre todo, tratar de controlar los sentimientos tanto positivos como negativos, de esta forma se supone que uno sufre menos y, para el budismo, la felicidad es la ausencia de dolor. Sin embargo, yo lo vivo todo intensamente, tanto lo bueno como lo malo, y si algo pienso que me caracteriza es la pasión que pongo en todas aquellas cosas que considero importantes, como las relaciones humanas o el trabajo, de esta forma puedo pasar de la alegría a la tristeza o de la ilusión a la decepción con cierta facilidad, lo cual no es la manera más tranquila de caminar por el mundo. Que nadie me malinterprete, no se trata de ser un histérico, sino simplemente de no tomar muchas precauciones.
Seguramente esta forma de entender la vida me haga sufrir demasiado pero creo que también me sirve para disfrutar al máximo de algunos momentos especiales. Si eliges lanzarte con el trapecio sin red es evidente que no valoras la felicidad como la mera ausencia de dolor sino como pequeños instantes de alegría que te sacan de la monotonía y que por un segundo te hacen sentir pleno. Cuando tienes esa sensación, es algo tan increíble que te merece la pena todo aquello que hayas podido sufrir para llegar hasta allí.
¿Se puede cambiar de forma de ser? Tampoco lo se, yo sigo igual que siempre, lanzándome a morder la vida igual que cuando tenia dieciocho años, pero es cierto que los golpes que te vas llevando no caen en saco roto y te vuelven un poco miedoso, miedo a sufrir, a pasarlo mal. Pero no quiero que me gane el miedo, no quiero perder la pasión por las cosas, no quiero barreras de seguridad, ahora tengo una ilusión y voy a luchar por disfrutar de cada momento, si al final me sale mal la cosa tendré la absoluta seguridad de que puse toda la carne en el asador, de que lo di todo y lo hice lo mejor que supe. Y cuando sea viejo y mire para tras no tendré nada que reprocharme.



04 septiembre, 2010

BELLA

Bella,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

PABLO NERUDA (Poemas individuales)

27 agosto, 2010

PATRIOTERISMOS VACUOS

Ya van muchas veces que mis amigos me echan en cara que, según ellos, yo reniego de España, crítica que yo no comparto. La última ocasión ha sido con motivo de mi última entrada, pongo el comentario de mi amigo y mi respuesta, que cada uno saque sus propias conclusiones:

“yo creo que el mejor nacionalismo es el de enarbolar con máximo orgullo la bandera del "pais que te paga" desdeñando y menospreciando las costumbres de tu pais de nacimiento y que te permitio una educacion asequible para que luego puedan aprovecharlo otros, de la que muestras muy leve agradecimiento. tu te echas siesta? pues entonces seras mas o menos español, digas lo que digas vendido chilango-portuñol, asi que no me cabrees....
¿no Sr Maikel?...

Sr Castor”

Mira señor Caste, te lo voy a explicar de manera sencilla para que lo entiendas. Existe un concepto en política que se denomina “ciudadanía” que yo lo prefiero al de “nacional”, ciudadano es todo aquel individuo que vive dentro de un estado y que como tal tiene una serie de derechos y deberes, como el de pagar impuestos, por ejemplo. Según esta idea, el origen del individuo es indiferente y se basa en la voluntad del individuo de aceptar un determinado contrato social. Lo de las naciones es un rollo tribal que detesto y que ha conducido a la humanidad a guerras y genocidios absurdos.
Aparte de esto, yo considero absurdo definirse por el lugar de nacimiento, una cosa totalmente aleatoria, yo me defino por mis experiencias, por lo tanto, soy un poco español porque, efectivamente, me eduqué ahí, un poco mexicano, porque he madurado como persona allí, y en el futuro seré un poco portugués, porque vivo en Lisboa, ciudad que adoro. Respecto a lo de que soy un vendido, como yo no defino mis lealtades de manera tribal no me afecta el reproche, mi lealtad es hacia la gente que me quiere y sí, por qué no reconocerlo, hacia el que confía en mi trabajo y me paga, lo demás me la suda, incluido Zapatero y su mierda de estado español que nos arroja al exilio laboral. Si quieren mi amor, que se lo ganen, yo no voy a venerar de manera borrega a un país que desprecia la cultura y la historia.
No obstante, como exclamaban creo que los escritores del 98, a mi España me duele, y si me duele es porque me importa, asi que no vengan a taparme la boca con banderas, sigo pensando denunciar la situación de precariedad que se vive en el país.
El virrey chilango-portuñol

20 agosto, 2010

EL AGN

El Archivo General de la Nación de la ciudad de México es, cuando menos, un lugar interesante de conocer. Se trata de una antigua cárcel reconvertida, donde los documentos se amontonan en las antiguas celdas y los investigadores nos dividimos en galerías en función de la época en la que estemos interesados. A mi me resulta divertido todo este travestismo, ver salir los libros como si fueran presos con permiso temporal, hasta que inevitablemente me choco con los habituales problemas que conlleva el adaptar un espacio a unas funciones para las que no fue creado, no cuenta ni con wi-fi, ni con calefacción en la zona donde trabajan los investigadores, ni con cafetería para tomar un café o comer a la mitad de la jornada. Sin embargo, yo llego feliz a mi cita con la historia todos los días, por una de esas casualidades de la vida, han puesto un biombo en el pasillo de entrada y yo lo interpreto como una señal de que mi investigación va ser un éxito.
Como en cualquier edificio oficial de México y al margen de los fastos del supuesto bicentenario de la independencia, el nacionalismo está por todas partes, impregnándolo todo con su aroma putrefacto, y suportar este tufo durante mucho tiempo resulta un poco pesado. Si algo caracteriza el alma insegura de los políticos nacionalistas de todo el mundo es su absoluta convicción en que el tamaño de una bandera es directamente proporcional al patriotismo del que la encargó. Un buen ejemplo de ésto lo encontramos en la plaza de Colón de Madrid, donde la enorme bandera de España que han colocado es tan grande que apenas se la puede ver ondear al viento de manera digna, permaneciendo flácida y caída la mayor parte del tiempo, en una metáfora maravillosa de la impotencia de la España de Zapatero. De la misma forma, lo primero que te llama la atención cuando entras a la sala principal del AGN no es la espectacular cúpula del techo sino una bandera enorme que cubre todo el frente. En mi opinión, no sería necesario reafirmar la mexicanidad del lugar con un símbolo tan exagerado ya que, observando la facha de los guardias de seguridad, a los que les sobran kilos y les faltan neuronas, y las maneras de la mayoría de los archiveros, tipos incompetentes y vagos que hablan a voces en galerías donde sus risas retumban de la misma forma que lo harían dentro de una enorme cueva, uno es perfectamente consciente del país en el que se encuentra.
Lo curioso es que cuando acabas de trabajar y sales de la cárcel, la sensación no es de ganar libertad sino de perderla.





05 agosto, 2010

CRÓNICA DE LA CIUDAD DE MÉXICO

Debajo de un soportal, entre agua y coches que pasan a toda velocidad, esperando a que el aguacero que cae sobre la ciudad de México me de un pequeño respiro y me permita alcanzar el metro, se me ocurre que es raro que no le haya escrito una crónica al DF después de todo el tiempo que llevo pasado en esta ciudad. Quizás este descuido se deba a que ya no me siento un extraño en México y he perdido la frescura que proporciona al escritor extranjero la novedad, toda crónica necesita de una mirada ajena que se sorprende y yo poco a poco me he mimetizado tanto con los mexicanos que lo que antes me llamaba la atención ahora lo veo con normalidad. Aun así, no puedo evitar comparar el DF con otras ciudades mexicanas como Guadalajara o con mi querida Lisboa y las diferencias salen a flote como corchos en el mar. En primer lugar, debo recordar las palabras que me dijo hace un año mi amiga Izaskun, una vasca risueña y decidida que siempre cuenta cosas interesantes, algo así como que el df era la ciudad más dura para vivir que conocía, en aquel momento no entendí muy bien aquel juicio pero con el tiempo doy fe de que comparto esta opinión al cien por cien.
La ciudad de México es una urbe enorme de 21 millones de habitantes, donde las distancias y el tráfico convierten en un martirio cualquier desplazamiento, lo que al final conlleva que los amigos o familiares no se vean tanto como les gustaría por la pereza que les da moverse. Además, a pesar de que a mi el centro histórico me parece muy bonito y de que existen algunas islas verdes en el paisaje de la ciudad como Chapultepec, en general el paisaje urbano es muy agresivo, con asfalto y ladrillos por todas partes, carreteras de dos alturas como el periférico, aceras por las que apenas tienes espacio para caminar por los numerosos puestos irregulares con venta de piratería o cachivaches de todo tipo, o calles por las que nunca se puede cruzar porque ningún coche respeta la prioridad de los peatones.
Yo voy todos los días al Archivo General de la Nación, una antigua cárcel reinsertada a la sociedad, y tardo una hora en llegar. El transporte público del df funciona bien pero contribuye a la sensación general de que te encuentras en una ciudad difícil, normalmente siempre va lleno y tienes que ir apretado, luchando por un pequeño espacio, lo cual se agrava en la época de lluvias donde se convierte en agobiante, además existen autobuses y vagones del metro exclusivos para mujeres porque algunos desaprensivo aprovechan las estrecheces para meter mano, lo cual demuestra que el mundo está muy mal repartido porque a mi aun no me han tocado el culo a pesar de mi buena disposición. De todas formas, lo bueno es que nunca te aburres porque cada cinco minutos entra alguien en el vagón a intentar venderte algo, en algunos casos llevan equipos de música en una mochila colgada en sus espaldas y ponen la música tan alta que no puedes hacer otra cosa que fijar tu atención en ellos, puro marketing mexicano.
Cuando viajo, me gusta observar a la cara de la gente en el metro o los peseros (microbuses atestados de gente y en los que no entro de pie), allí va el México humilde, el de la emigración campo ciudad, el verdaderamente mestizo, mientras que en las furgonetas y coches de gran cilindrada que ves por la calle, abundan los rostros claros de la gente más acomodada y que suele evitar el transporte público por principio.
Pero lo sorprendente del DF, el milagro de este lugar, es como a pesar de lo duro y estresante que puede parecer vivir en esta ciudad, la gente conserva un excelente sentido del humor, es amable, educada y, por lo general, muy tranquila. Los tapatios siempre acusan al df de ser una ciudad de rateros, y es verdad que puede resultar muy peligroso y el novato debe andarse con cuidado, pero esta es una afirmación tremendamente injusta, la mayoría de los chilangos son gente muy trabajadora y honrada, pero como siempre digo, el uno por ciento de cabrones del df, con tanta gente, es un montón de cabrones. Por lo demás, la ciudad de México tiene algunos rincones increibles y conserva todas las cosas buenas de cualquier capital del mundo, con una oferta cultural difícil de igualar, y las mejores de México, los tianguis, la comida, el tequila...
No se, después de todo, yo le tengo mucho cariño al Df y a los chilangos, y es que, en mi opinión, a esta ciudad no se la quiere con los sentidos sino con el corazón.



Lo mejor del DF, los chilangos