Antes de hacer un juicio de valor sobre De Juana Chaos creo que es importante que situemos al individuo en su contexto y en su historia personal. Se trata de un etarra asesino de 25 personas condenado a casi 3000 años de cárcel que, gracias a una ley de 1973 que estaba pensada para la reinserción de presos rehabilitados y no para dementes sin ningún síntoma de arrepentimiento, sólo ha cumplido 18. Tras amenazar de muerte a los funcionarios de prisiones y hacer apología del terrorismo, se propuso condenarle a otros 90 años de cárcel. La petición, que puede parecer desproporcionada, cobra sentido si tenemos en cuenta que está siendo favorecido por beneficios penitenciarios un individuo que, como ya hemos dicho y queda claro por sus amenazas, no se arrepiente de su historial de muerte. En 2005 afirmaba orgulloso "Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales".
Llegados a este punto, De Juana Chaos decide emprender una huelga de hambre como forma de chantajear al gobierno y la justicia, a lo que algunos oportunistas y otros ingenuos, se lanzan a pedir que se le conceda el arresto domiciliario e incluso la libertad por motivos humanitarios. Estoy de acuerdo con los que piensan que un juez no puede obligar a nadie a comer por la fuerza y contra su voluntad, pero también pienso que no es lo mismo no dar de comer que permitir que alguien no coma, si De Juana Chaos no quiere comer, que le dejen morirse de hambre, un cerdo menos en el mundo. Por lo que a mi respecta, que se pudra en el infierno.
Otra cosa, en este tema el PNV ha recobrado su famosa equidistancia respecto a los terroristas y esa extraña sensibilidad con los verdugos que no tiene con las víctimas, ignoro si al partido nacionalista le mueve un interés electoralista ahora que se acercan las elecciones municipales, tratando de conseguir los votos de la ilegalizada batasuna; o si se trata de su vieja también visión de los etarras como pobres descarriados del redil nacionalista a los que hay que reconducir con cuidado y buenas palabras. En cualquier caso, me parece que se equivocan y que sería más positivo que no legitimaran las campañas abertzales.
Por cierto, espero que a Oleger le vaya bien en el Barça porque como tenga que buscar equipo en España lo lleva claro.
HOUSE Y DE JUANA (Imagen facilitada por mi buen amigo Chisco)

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