26 enero, 2009

PROBABLEMENTE YO SI EXISTO

Desde mañana, dos autobuses en Madrid, uno de la línea 20 (Puerta del Sol-Pavones) y otro de la línea 47 (Callao-Barrio del Pilar) mostrarán un mensaje de publicidad a favor de la existencia de Dios: Cuando todos te abandonan, Dios permanece contigo. Todo esto después de que el siempre elocuente arzobispo Rouco Varela calificase de “abuso” el lema de los llamados autobuses ateos: Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida. En opinión de este baluarte de los valores tradicionales de occidente, la libertad de expresión “debe ser tutelada” para evitar que los creyentes sean “menospreciados y atacados en sus convicciones de fe”. Y es que, siguiendo el mismo planteamiento que ha conducido a todas las guerras de religión, Rouco opina que decir que Dios no existe es una ofensa para los cristianos. No debemos olvidar que para la Iglesia sus feligreses son como ovejas indefensas a las que hay que decir lo que deben o no pensar, ya que ellas por si mismas no son capaces de llegar a comprender el sentido de la vida. Por lo tanto, resulta comprensible el enfado del arzobispo de Madrid al ver peligrar el monopolio del proselitismo que ha ejercido siempre la institución a la que pertenece, ellos deberían poder hacer con nuestros impuestos todas las campañas de captación de fieles que considerasen necesarias pero el hecho de que una asociación privada decida gastarse su propio dinero en cuestionar los principios del negocio de las almas es una ofensa imperdonable. Y es que la libertad de expresión está bien siempre que sirva a los intereses de la Iglesia, abrir un debate sobre si existe o no Dios y la influencia que esto tendría sobre la vida de las personas resulta absurdo cuando el fundamento de todas las religiones es la irracionalidad de sus planteamientos. Precisamente por este motivo es tan bueno el lema de los ateos, si se afirmase categóricamente que Dios no existe se estaría siendo tan irracional como cualquier cristiano, que no necesita pruebas para creer en algo sino que les basta con la fe para considerar que la suya es la única verdad absoluta, sin embargo, al afirmar que probablemente no exista Dios, tan solo se está introduciendo la duda sobre este dogma, reconociendo que no tenemos los suficientes elementos para afirmar nada al respecto. Por otro lado, el alegato vital de la segunda frase: “deja de preocuparte y disfruta de la vida” choca frontalmente con el pesimismo existencial que afirma que este mundo es un valle de lágrimas al que venimos a sufrir por culpa de nuestros pecados y de nuestra naturaleza débil. Si aceptamos la posibilidad de que Dios no existe, también deberíamos aceptar que puede que el presente sea lo único que haya realmente y, consecuentemente, el principal sentido de la vida sería disfrutar al máximo de nuestro pequeño paso por la tierra. Esta es mi opinión, con el permiso de los inquisidores claro.

El virrey

19 enero, 2009

CRÓNICA DE LA BODA MÁS ORIGINAL

La boda que mis amigos José y Yuko celebraron el día 17 de enero en Ruidera ha sido, sin lugar a dudas, la boda más original a la que he asistido, y cuando digo original no me refiero a pinceladas horteras o ritos extraños, me refiero a que todo estuvo perfectamente organizado, desde el primer hasta el último momento, con dos objetivos: en primer lugar, expresar a través de pequeños detalles cuál es la naturaleza del amor que se profesan Jose y Yuko, cómo y por qué se quieren; en segundo lugar, celebrar ese amor junto a sus familiares y amigos. No hubo nada que se hiciera porque es lo habitual o tradicional sino que todo lo que hubo fue porque a los novios les apeteció.
La cosa empezó el viernes, la mayoría de los amigos nos reunimos en el hotel Guadiana, allí mismo nos invitaron a cenar sushi con tortilla de patatas, una metáfora de lo que se iba a unir al día siguiente, por desgracia no todos pudimos disfrutar de ese momento, Jose se había olvidado su traje de boda en Madrid y tuvo que llamar a su hermana, que se encontraba a medio camino entre Madrid y Ciudad Real y que llevaba al padre de Yuko como copiloto, para que regresaran. Las cosas no empezaban bien con el suegro, que llevaba unas cuantas horas de vuelo a sus espaldas, y todos estábamos acojonados, afortunadamente la educación y paciencia japonesas estaban bien representadas en el señor Nakayama y la Katana permaneció guardada. Mientras tanto, lo mejor de la noche fue el concierto que nos dieron Yuko y Jose junto a dos amigos franceses (uno de ellos con una risa más que sospechosa). El final fue previsible, acabamos un poco borrachos en un bar de aborígenes alucinados por la concentración de guiris por metro cuadrado, escuchando música bacalao, lo cual resultaba bastante cómico sabiendo los gustos del 90 por ciento de los asistentes a la boda y, en especial, de los novios.
El sábado fue otra cosa, por la mañana nos llevaron a visitar las lagunas de Ruidera, un paisaje espectacular, nunca pensé que en Castilla tuviéramos un lugar con tanta agua, mientras que por la tarde nos dividimos, unos se prepararon para el bodorrio durmiendo la siesta mientras que otros prefirieron quedarse jugando al mus. La boda estuvo genial, el salón de actos estaba decorado con flores y las banderas de España y Japón, mientras que de fondo sonaban las canciones del grupo de Yuko y Jose. Cuando la novia entró en la sala todos nos quedamos alucinados, estaba espectacularmente guapa con su kimono, un quimono que pasaba del aburrido blanco (símbolo de virginidad) y que demostraba con colores la alegría de su portadora. La ceremonia fue muy emotiva, después de casarse por lo civil, el aburrido discurso del cura fue sustituido por las palabras de los padres de ambos, las del primo de Jose, Gordo, que tuvo el detalle de atreverse a hablar en japonés (hay que tenerlos cuadrados), la hermana de Jose, Pichu, y dos amigos, Saúl y Tamara. La anécdota graciosa la puso, como no podía se de otra forma, un despiste, en este caso se le habían olvidado los anillos a Yuko y tuvieron que ir corriendo a por ellos al hotel. La fiesta de después fue lo menos original, cuando hay gente feliz y barra libre la cosa siempre acaba en desparrame. Es de destacar que la canción que compusimos los amigos de la universidad fue un auténtico fracaso debido a nuestro nulo sentido del ritmo, tan poco desarrollado como el del ridículo. El acto final de la obra fue protagonizado por todos aquellos irreductibles que se negaron a irse a dormir y se atrincheraron con los novios en una de las habitaciones, contando anécdotas ridículas con traducción simultánea. En resumen, un fin de semana inolvidable que puso sobre el papel lo que todos los que conocían a Jose y Yuko ya sabían desde hace tiempo.
FELICIDADES.

Concierto de la noche del viernes

Momento en que se dan cuenta de que faltan los anillos y todos nos descojonamos



No se puede estar más guapa, he asistido a decenas de bodas y no me acuerdo de ni uno solo de los vestido que vi, pero os aseguro que este kimono no lo olvidaré jamás.


Momento en que les damos de regalo a los novios un cerdito (tipical spanish) lleno de monedas de euro

REPASO DE MI VIDA CON JOSE

Que me perdone Yuko pero ahora quiero detenerme un momento a recordar todo lo que le debo a Jose. Yo nunca he sido especialmente listo ni culto pero siempre he tenido la virtud de querer aprender, y eso es lo que hice gracias a Jose y al resto de amigos de la universidad (Edu, Saul, David, Tamara, Alberto el viejo…), abrir bien los ojos y aprender a ser crítico, a cuestionar las cosas, a leer entre líneas. Jose es de esos amigos con los que siempre estaré en deuda, hoy en día la gente que me conoce sabe que me encanta el buen cine de autor, pues bien, eso fue a partir de que empezara a comentar cine con Jose en la asociación “Literatura y Café”, nunca olvidaré la impresión que me produjo ver Muerte entre las flores o Lolita a través de sus ojos, hasta ese momento yo me conformaba con apreciar las cosas de manera superficial y no me detenía mucho en detalles como el significado oculto de los argumentos o el estilo de los directores. Fue con Jose con quien empecé una de mis aficiones favoritas, ir a la plaza de los cubos o a la filmoteca a ver películas en versión original, aun recuerdo cuando fuimos a ver Bailando en la oscuridad, en el momento más crítico de la película me sorprendí al descubrirlo limpiándose las lágrimas con un pañuelo, totalmente afectado, y tuve que aguantarme la risa para que no me mataran el resto de espectadores. También sabe la gente que me conoce que me encanta escribir, pues aunque ya había hecho algunas cosas antes, los primeros relatos serios que tengo son de mi época de “literatura y café”, así que puede decirse que parte de este blog le pertenece.

Inteligente y discreto, a pesar de los buenas conversaciones que hemos tenido siempre, para mi Jose sigue siendo muy enigmático, le gusta más escuchar que hablar pero cuando lo hace es capaz de soltarte una frase de esas que te dejan totalmente descolocado, él bien sabe varias a las que me refiero, pero por lo poco que le conozco se que es una buena persona y un buen amigo de sus amigos. Así que lo único que deseo es que la vida sea justa con él y que sea tan feliz como se merece.

12 enero, 2009

PABLITO Vs DARTH VADER

Dos frikis decidieron el pasado viernes pasar del colapso producido en Madrid por la nieve y la ministra de fomento para visitar la exposición de Star Wars del Canal. Allí, entre trajes originales, maquetas y naves espaciales, Pablito cogió su sable láser para salvar al universo. Fijaros en el video porque, aunque son sólo unos segundos, no tiene desperdicio. El bueno de Pablito, que seguramente haya visto cientos de veces a Luke Skywalker luchar contra su padre, demuestra una técnica con el sable de auténtico jedi, es de destacar como se agacha para esquivar el ataque de su enemigo. Por lo demás, la exposición a mi no me entusiasmó, resulta demasiado divulgativa y se detiene poco en los detalles de la obra como el proceso de creación de los personajes, anécdotas de rodaje, etc.

video

Los Madriles nevados 9/01/2009

08 enero, 2009

DÍAS GRISES

Desde la habitación del sanatorio mental, frente a la ventana, contemplando la lluvia caer sobre el bosque, Ana trata de pensar, intenta recordar todos los pasos del camino que le llevó hasta allí: su vida antes de que todo cambiara, la primera vez que distorsionó la realidad, el momento en que comprendió que nunca podría ser normal, su tentativa de suicidio, todos los hospitales y sus médicos. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que ahora, en aquella tranquila tarde de otoño, Ana sentía la necesidad de recopilar aquellos hechos con la esperanza de darles algún sentido.
Estaba atardeciendo, el cielo se empezaba a despejar y en el lejano horizonte el sol se resistía a morir. Hasta la habitación llegaban los últimos rayos de luz, los más hermosos. La joven dirigió lentamente su mirada hacia un pequeño parque con columpios que se situaba justo en el margen del bosque, su mente trataba de desenvolverse torpemente mientras evocaba con nostalgia lo fácil que era todo en la infancia, los juegos, los amigos… Ahora vivir le resultaba demasiado complicado, un ejercicio de autocontrol que siempre acababa en fracaso. Recordaba a Mario, su primera cita y su primer beso, la emoción con la que preparaba su viaje a los Alpes antes de que su enfermedad les alejase irremisiblemente: - ¡si tan sólo se hubiera retrasado unas semanas aquel primer ataque! El tiempo suficiente para que hubiera podido hacer el viaje- Ana no podía evitar pensar en esa posibilidad, se compadeció durante unos instantes, pero aquella desazón no era más que el reflejo de una idea que le atormentaba constantemente: ¿Cómo habría sido su vida si no hubiera perdido el norte?.
Con su bata blanca, sus zapatillas de hospital y su pelo suelto, Ana se sentía ridícula. Durante sus años de estudiante había leído libros sobre arte y literatura, biografías de artistas o críticas sociales que presentaban la locura de una manera positiva, la chispa de la genialidad o del inconformismo, una fuerza motora capaz de romper las barreras de la normalidad política o estética, un don concedido sólo a unos pocos para que alcanzasen la inmortalidad. Sin embargo, Ana no tenía ningún talento especial, en ella la locura no era más que una condena que le impedía disfrutar de la vida. Cuando comenzaron las alucinaciones, primero se asustó y luego trató de rebelarse contra si misma, ignorar sus percepciones y disimular, pero pronto la paranoia le arrastró al precipicio, empezó a dudar sobre cual sería la verdadera realidad y perdió el juicio. Los pocos momentos de lucidez en aquel tenebroso mar de delirios eran insufribles, se odiaba por no ser normal, por no poder conservar la razón, y así llegó a la determinación de que la única salida posible era quitarse la vida. Lo que vino a continuación de su frustrado intento de suicidio estaba muy confuso en su mente, el efecto de las drogas y los calmantes le habían dejado la sensación de haber estado caminando sobre una nube de algodón, sólo tenía distintas imágenes de enfermeras, médicos y de sus padres en diferentes habitaciones de hospital.
Sonaron dos golpes en la puerta y pocos segundos después llegó hasta ella una enfermera que sostenía una bandeja con vasitos llenos de pastillas de varios colores. Antes de todo aquello Ana soñaba con ser periodista y viajar por todo el mundo, conocer otras culturas, le gustaba leer y escribir, ahora el efecto de la medicación le impedía cualquier ejercicio mental. Su vida era tranquila, sin sobresaltos, pero resultaba demasiado aburrida, insoportablemente monótona e insípida.
- ¿Qué sentido tenía seguir viviendo así? - se preguntaba la joven mientras tragaba dócilmente las píldoras. Nadie elige ser quien es, sólo decidimos que hacer con lo que nos dan y ella, simplemente, había tenido mala suerte.
Una vez se hubo asegurado de que su paciente había tomado correctamente la última de las pastillas, la enfermera dejó la habitación. Ana se dirigió nuevamente hacia la ventana y fijó su mirada en el horizonte buscando el sol, pero el sol ya había desaparecido.
(Alberto Baena)

Mujer en la ventana, Salvador Dalí

02 enero, 2009

¡¡¡¡YO QUIERO TARTA DE ARÁNDANOS!!!!

My blueberry nights ¡Que maravilla de película! Después de haberme tragado un buen número de bodrios en los últimos tiempos, esta película del director chino Wong Kar Wai me ha devuelto el gusto por el buen cine de autor. Siempre resulta un placer disfrutar de una historia bien contada, con personajes creíbles y diálogos profundos, pero mucho más cuando esa película es capaz de conectar con las preocupaciones, las heridas o los anhelos de cada uno. Elizabeth es una joven enamorada que se dispone a superar una traumática ruptura, para ello decide realizar un viaje a través de América que la permita dejar atrás los recuerdos y sueños de su vida anterior. Durante su camino conoce a otros personajes, cada uno con su pequeña historia y en situaciones dramáticas que la harán aprender más sobre si misma y madurar. El final resulta conmovedor pero la película en general no tiene desperdicio, llena de diálogos maravillosos sobre el amor, la vida o la confianza en los demás. A mí me gustó especialmente uno sobre el desamor:
“Elizabeth conversa con Jeremy, un amigo propietario de una cafetería, sobre el dolor que le produce no encontrar una explicación al hecho de que su novio la dejara de querer y la abandonase por otra. Jeremy, la observa conmovido y le dice:
-eso es como la tarta de arándanos
- ¿cómo la tarta de arándanos? - pregunta extrañada Elizabeth
- Si –responde Jeremy- todas las noches, antes de cerrar, compruebo como la tarta de chocolate y la de queso se han acabado, mientras que la tarta de arándanos permanece siempre entera.
Elizabeth acerca un tenedor a la tarta de arándanos que Jeremy le ha puesto delante y la prueba, mientras interroga a su interlocutor:
- ¿Qué tiene de malo esta tarta? Está deliciosa ¿Por qué nunca se acaba?
Jeremy la mira dulcemente y con una media sonrisa le responde:
- No tiene nada de malo, simplemente los clientes prefieren las otras. A veces no debemos buscar explicación a las cosas.”
Un aliciente más para que os animéis a verla, el personaje de Elizabeth está representado por Norah Jones, la cantante de Jazz en su primera incursión en el cine, junto a ella Jude Law (el talento de Mr. Ripley), David Strathairn (el periodista de Buenas noches y buena suerte), Rachel Weisz (oscar por el jardinero fiel, sale espectacularmente atractiva) y Natalie Portman (mi deseada princesa Midala). No quiero engañaros, tiene un ritmo lento, pero la música y el manejo de las imágenes es muy bueno. No os la perdáis. Palabra del virrey.