12 enero, 2009

PABLITO Vs DARTH VADER

Dos frikis decidieron el pasado viernes pasar del colapso producido en Madrid por la nieve y la ministra de fomento para visitar la exposición de Star Wars del Canal. Allí, entre trajes originales, maquetas y naves espaciales, Pablito cogió su sable láser para salvar al universo. Fijaros en el video porque, aunque son sólo unos segundos, no tiene desperdicio. El bueno de Pablito, que seguramente haya visto cientos de veces a Luke Skywalker luchar contra su padre, demuestra una técnica con el sable de auténtico jedi, es de destacar como se agacha para esquivar el ataque de su enemigo. Por lo demás, la exposición a mi no me entusiasmó, resulta demasiado divulgativa y se detiene poco en los detalles de la obra como el proceso de creación de los personajes, anécdotas de rodaje, etc.

Los Madriles nevados 9/01/2009

08 enero, 2009

DÍAS GRISES

Desde la habitación del sanatorio mental, frente a la ventana, contemplando la lluvia caer sobre el bosque, Ana trata de pensar, intenta recordar todos los pasos del camino que le llevó hasta allí: su vida antes de que todo cambiara, la primera vez que distorsionó la realidad, el momento en que comprendió que nunca podría ser normal, su tentativa de suicidio, todos los hospitales y sus médicos. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que ahora, en aquella tranquila tarde de otoño, Ana sentía la necesidad de recopilar aquellos hechos con la esperanza de darles algún sentido.
Estaba atardeciendo, el cielo se empezaba a despejar y en el lejano horizonte el sol se resistía a morir. Hasta la habitación llegaban los últimos rayos de luz, los más hermosos. La joven dirigió lentamente su mirada hacia un pequeño parque con columpios que se situaba justo en el margen del bosque, su mente trataba de desenvolverse torpemente mientras evocaba con nostalgia lo fácil que era todo en la infancia, los juegos, los amigos… Ahora vivir le resultaba demasiado complicado, un ejercicio de autocontrol que siempre acababa en fracaso. Recordaba a Mario, su primera cita y su primer beso, la emoción con la que preparaba su viaje a los Alpes antes de que su enfermedad les alejase irremisiblemente: - ¡si tan sólo se hubiera retrasado unas semanas aquel primer ataque! El tiempo suficiente para que hubiera podido hacer el viaje- Ana no podía evitar pensar en esa posibilidad, se compadeció durante unos instantes, pero aquella desazón no era más que el reflejo de una idea que le atormentaba constantemente: ¿Cómo habría sido su vida si no hubiera perdido el norte?.
Con su bata blanca, sus zapatillas de hospital y su pelo suelto, Ana se sentía ridícula. Durante sus años de estudiante había leído libros sobre arte y literatura, biografías de artistas o críticas sociales que presentaban la locura de una manera positiva, la chispa de la genialidad o del inconformismo, una fuerza motora capaz de romper las barreras de la normalidad política o estética, un don concedido sólo a unos pocos para que alcanzasen la inmortalidad. Sin embargo, Ana no tenía ningún talento especial, en ella la locura no era más que una condena que le impedía disfrutar de la vida. Cuando comenzaron las alucinaciones, primero se asustó y luego trató de rebelarse contra si misma, ignorar sus percepciones y disimular, pero pronto la paranoia le arrastró al precipicio, empezó a dudar sobre cual sería la verdadera realidad y perdió el juicio. Los pocos momentos de lucidez en aquel tenebroso mar de delirios eran insufribles, se odiaba por no ser normal, por no poder conservar la razón, y así llegó a la determinación de que la única salida posible era quitarse la vida. Lo que vino a continuación de su frustrado intento de suicidio estaba muy confuso en su mente, el efecto de las drogas y los calmantes le habían dejado la sensación de haber estado caminando sobre una nube de algodón, sólo tenía distintas imágenes de enfermeras, médicos y de sus padres en diferentes habitaciones de hospital.
Sonaron dos golpes en la puerta y pocos segundos después llegó hasta ella una enfermera que sostenía una bandeja con vasitos llenos de pastillas de varios colores. Antes de todo aquello Ana soñaba con ser periodista y viajar por todo el mundo, conocer otras culturas, le gustaba leer y escribir, ahora el efecto de la medicación le impedía cualquier ejercicio mental. Su vida era tranquila, sin sobresaltos, pero resultaba demasiado aburrida, insoportablemente monótona e insípida.
- ¿Qué sentido tenía seguir viviendo así? - se preguntaba la joven mientras tragaba dócilmente las píldoras. Nadie elige ser quien es, sólo decidimos que hacer con lo que nos dan y ella, simplemente, había tenido mala suerte.
Una vez se hubo asegurado de que su paciente había tomado correctamente la última de las pastillas, la enfermera dejó la habitación. Ana se dirigió nuevamente hacia la ventana y fijó su mirada en el horizonte buscando el sol, pero el sol ya había desaparecido.
(Alberto Baena)

Mujer en la ventana, Salvador Dalí

02 enero, 2009

¡¡¡¡YO QUIERO TARTA DE ARÁNDANOS!!!!

My blueberry nights ¡Que maravilla de película! Después de haberme tragado un buen número de bodrios en los últimos tiempos, esta película del director chino Wong Kar Wai me ha devuelto el gusto por el buen cine de autor. Siempre resulta un placer disfrutar de una historia bien contada, con personajes creíbles y diálogos profundos, pero mucho más cuando esa película es capaz de conectar con las preocupaciones, las heridas o los anhelos de cada uno. Elizabeth es una joven enamorada que se dispone a superar una traumática ruptura, para ello decide realizar un viaje a través de América que la permita dejar atrás los recuerdos y sueños de su vida anterior. Durante su camino conoce a otros personajes, cada uno con su pequeña historia y en situaciones dramáticas que la harán aprender más sobre si misma y madurar. El final resulta conmovedor pero la película en general no tiene desperdicio, llena de diálogos maravillosos sobre el amor, la vida o la confianza en los demás. A mí me gustó especialmente uno sobre el desamor:
“Elizabeth conversa con Jeremy, un amigo propietario de una cafetería, sobre el dolor que le produce no encontrar una explicación al hecho de que su novio la dejara de querer y la abandonase por otra. Jeremy, la observa conmovido y le dice:
-eso es como la tarta de arándanos
- ¿cómo la tarta de arándanos? - pregunta extrañada Elizabeth
- Si –responde Jeremy- todas las noches, antes de cerrar, compruebo como la tarta de chocolate y la de queso se han acabado, mientras que la tarta de arándanos permanece siempre entera.
Elizabeth acerca un tenedor a la tarta de arándanos que Jeremy le ha puesto delante y la prueba, mientras interroga a su interlocutor:
- ¿Qué tiene de malo esta tarta? Está deliciosa ¿Por qué nunca se acaba?
Jeremy la mira dulcemente y con una media sonrisa le responde:
- No tiene nada de malo, simplemente los clientes prefieren las otras. A veces no debemos buscar explicación a las cosas.”
Un aliciente más para que os animéis a verla, el personaje de Elizabeth está representado por Norah Jones, la cantante de Jazz en su primera incursión en el cine, junto a ella Jude Law (el talento de Mr. Ripley), David Strathairn (el periodista de Buenas noches y buena suerte), Rachel Weisz (oscar por el jardinero fiel, sale espectacularmente atractiva) y Natalie Portman (mi deseada princesa Midala). No quiero engañaros, tiene un ritmo lento, pero la música y el manejo de las imágenes es muy bueno. No os la perdáis. Palabra del virrey.

18 diciembre, 2008

¿HEDONISMO O AMOR?

Erich Fromm defiende en su libro El arte de amar que no se puede amar a alguien que no te quiere y yo estoy completamente de acuerdo, el amor no es una pasión, no es un deseo, ni si quiera es una fuerza interior, el amor no tiene glamour, es un edificio que se construye día a día con el esfuerzo de dos personas, es una carretera de dos direcciones, es una aventura complicada y difícil que exige una fuerte convicción. Por desgracia, hoy en día el verdadero amor es una quimera y los consumidores de sentimientos lo han vuelto un sinónimo de sexo, de búsqueda de autosatisfacción, un objeto fácil de sustituir o intercambiar, de usar y tirar.
Oscar Wilde fue quien, sin lugar a dudas, mejor supo retratar las mieles del hedonismo y las oscuras aguas en donde acaba por sumergirse el alma de sus seguidores. Casi un siglo después y con la misma sutileza del autor irlandés, Denys Arcand, el director de la caída del imperio americano o las invasiones bárbaras, quiso actualizar a nuestro tiempo el mensaje de El retrato de Dorian Gray para denunciar el principal mal que sufre nuestra civilización, la superficialidad. Los protagonistas de estas dos películas, unos profesores de universidad, historiadores por cierto, viven buscando satisfacer todas sus pasiones, gozando todos los placeres sin reparar en las consecuencias, y disfrutando de una existencia intensa pero, al final, vacía. Estos personajes caminan por sus vidas empujados por una inercia de individualismo y placer mundano que les impide amar profundamente, implicarse en una relación, lo que acaba por conducirlos a la soledad y, lo que es peor, a dañar a las personas para las que son importantes. Al final de su vida, después de tanto deleite, uno de estos profesores se pregunta por el sentido de la vida y no encuentra respuesta. Este es el mundo en el que nos ha tocado vivir y yo me siento débil e indefenso, no tengo ni dinero ni trabajo en una sociedad materialista; no me se vender en una sociedad consumista; no soy guapo en una sociedad superficial; y, el mayor de mis pecados, me enamoro como un tonto en un tiempo en el que lo que se valora es la capacidad de “pasar del otro”, de mantener la independencia. Me siento desorientado ¿en quién se puede confiar cuando las personas cambian sus sentimientos con la misma facilidad que cambian de teléfono móvil o salen corriendo cada vez que las cosas se ponen feas? Si como dice Erich Fromm el amor es cosa de dos y es un trabajo diario, nosotros sólo controlamos la mitad de una ecuación que al final se resume en algo tan simple y a la vez tan complicado como amar a la persona acertada.

01 diciembre, 2008

A VUELTAS CON LA HISTORIA

En los comentarios sobre la entrada del 19 de noviembre “Desmemoriados” se ha abierto un interesante debate a propósito de la utilidad social de la historia y su relación con los intereses de los ciudadanos de a pie. Bueno, a mi no se me puede acusar de mantener la historia alejada de la gente, durante cuatro años he impartido clases de historia de género en centros sociales a mujeres de todo tipo y condición, en su mayoría amas de casa con pocos estudios. También he dado clases de historia en asociaciones de mujeres separadas. Además, mi blog es un ejemplo de mi intención de divulgar el gusto y la utilidad del saber histórico. Sin embargo, si que tengo que reconocer que, en muchas ocasiones, mientras escribía mi tesis me preguntaba si aquello que estaba haciendo servía para algo o le interesaba a alguien, es difícil responder a esa pregunta, el valor de la historia contemporánea es fácilmente justificable por su actualidad constante pero ¿qué pasa con el pasado más remoto? Y las complejas y farragosas tesis doctorales sobre temas poco relevantes ¿son necesarias? Se trata de un debate muy interesante que no sólo tienen que resolver los historiadores sino que deben hacerlo las sociedades en su conjunto, decidir qué lugar otorgarle a la cultura y al conocimiento del ser humano. Estoy de acuerdo con Lou Marinoff, el autor de Más Platón y menos Prozac, en que el olvido por parte de nuestras sociedades de la búsqueda del conocimiento personal y transcendente está creando individuos neuróticos que acuden a los psicólogos o a los libros de autoayuda para encontrar respuestas a preguntas que antes resolvían los filósofos. Yo quiero pensar que el grado de desarrollo de una civilización no se mide sólo por su renta per cápita sino, especialmente, por su nivel de conocimiento y su cultura ¿Qué se recuerda y admira de la Atenas clásica? ¿Sus logros económicos, sus victorias militares o sus filósofos, historiadores y dramaturgos?

26 noviembre, 2008

MI AMIGO RUBÉN

Esta foto con mi amigo Rubén en Teotihuacan me encanta. Rubén y yo somos amigos desde hace 24 años, somos casi de la familia, y creo que nuestra relación a través del tiempo es un buen ejemplo de la importancia que para ambos tiene la amistad. Desde la infancia hasta la madurez las personas pasan por diferentes etapas, cambian y viven distintas circunstancias que van marcando su camino, lo normal es que durante este proceso vayas ganando y perdiendo amigos, es algo natural, consustancial a crecer. Sin embargo, Rubén siempre ha estado ahí: si cambiábamos de colegio, el te seguía llamando para quedar; si yo iba a la universidad y él hacía un módulo de informática, me invitaba a las fiestas de su pueblo o nos íbamos a jugar al futbol juntos, primero los domingos con su padre y luego con el mismo equipo (eso si que es amistad porque os aseguro que soy muy malo jugando); si me marchaba a México, él cogía tres semanas de vacaciones para viajar de mochilero conmigo; y si por desgracia me dejaba la novia, el aparecía con un montón de latas de cerveza en mi casa para emborracharse conmigo. Hoy, a pesar de lo ocupado que está siempre, sigue estando a mi lado, de una manera casi machacona, no hay una semana que pase sin que me llame para ver como estoy o que haga el esfuerzo de quedar conmigo. Creo que el secreto para poder seguir estando presente en la vida del otro ha sido que los dos hemos comprendido que para no perder a un amigo tienes que hacerte amigo de sus amigos, y así ha seguido siendo hasta el presente, sus compañeros del instituto hoy parece que estudiaron conmigo y los de su trabajo me caen genial. Por eso, cuando a veces pienso en la posibilidad de irme a vivir a México y en que con los años mis amigos se pudieran olvidar de mi, se que con Rubén no tengo que tener miedo, él siempre seguirá llamándome semana tras semana.

19 noviembre, 2008

DESMEMORIADOS

Aprovechando que Garzón se ha inhibido en la causa sobre las desapariciones en la Guerra Civil y del franquismo, proclamo otra vez mi convencimiento de que, al margen de los juicios, la memoria histórica no sólo es necesaria sino que debería ser obligatoria. Creo además que en España hay mucho hipócrita que le parece bien juzgar a Pinochet o Milosevic pero que se rasga las vestiduras si se hace con los responsables de la dictadura franquista, alegan mil excusas absurdas para no reconocer que la verdadera causa de su descontento es que Franco era español, lo cual desprende cierto tufo imperialista, "nosotros somos más avanzados y les decimos a los pobres panchitos lo que tienen que hacer". Incluso hay muchos que zanjan el asunto afirmando que hubo crímenes por lo dos lados, eso es cierto, pero ni se produjeron en el mismo número, ni de la misma forma, ni sus víctimas han sido tratadas igual.
Yo no entiendo de leyes pero de lo que si entiendo un poco es de historia, puede que juzgar el franquismo no sea cosa de jueces pero la investigación de los crímenes que cometió y la reparación moral de sus víctimas debe servirnos para conocer nuestro pasado y aprender de nuestros errores. Para todos aquellos que abogan por el olvido apoyándose, como siempre, en el miedo, les dedico estas palabras de Albert Camus, contemporáneo de los hechos:

“Fue en España donde los hombres aprendieron que es posible tener razón y aun así sufrir la derrota. Que la fuerza puede vencer al espíritu y que hay momentos en que el coraje no tiene recompensa. Esto es sin duda lo que explica por qué tantos hombres en el mundo consideran el drama español como un drama personal”

¡¡¡SALUD Y REPÚBLICA!!!

11 noviembre, 2008

EL PODER DE LAS PALABRAS

Yo te miro en los ojos de todas las mujeres,
Te miro pero nunca te he podido encontrar
Y hay en el desencanto el encanto de que eres,
O que serás más bella que una mujer vulgar…

Te sentirán mis sueños eternamente mía
Brotando de la bruma de todas mis tristezas
Como germinadora de raras alegrías
Que avivarán las llamas de tu ignota belleza.
(Pablo Neruda, Cuadernos de Temuco)

Cuando con 17 años leí por primera vez esta poesía quedé absolutamente fascinado, pensé que Neruda había sido capaz de expresar todo aquello que yo sentía, entonces empecé a devorar todos los libros de este poeta chileno y cuanto más leía de él, más me embargaba la envidia y la frustración, él era un genio con el don de materializar en hermosos versos lo que los demás sólo podíamos experimentar torpemente. Fue por este motivo por lo que, cuando años después vi la película El cartero y Pablo Neruda, me sentí plenamente identificado con aquel ignorante hijo de pescador que, ante su incapacidad como poeta, se dedicaba a copiar los poemas de amor compuestos por Neruda. La respuesta que dio el cartero ante los reproches del chileno es simplemente genial:

“la poesía no es de quien la escribe, sino del que la necesita”.

07 noviembre, 2008

REFLEXIONES DE UN SEGURATA 2

El camino que andamos a lo largo de la existencia no siempre es en línea recta, a veces volvemos sobre nuestros pasos, buscando lugares comunes, espacios donde nos sintamos seguros y otras, simplemente, nos vemos obligados a tomar una dirección diferente. Según cumplimos años creemos madurar, a veces nos convertimos en personas distintas y otras sólo somos la misma puesta en unas circunstancias diferentes. Una puesta de sol, vista desde el mismo sitio, puede parecernos siempre igual o siempre distinta, la vida es cuestión de actitud.
La poesía que os pongo a continuación la escribí cuando trabajaba de segurata, uno de los periodos más oscuros y sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, más fructíferos de mi vida.

Un bodegón con una sola fruta
Un libro sin lectores
Una carretera sin coches
Un bar cerrado
Un teléfono que no suena
Un ruido que nadie escucha
Un milagro que nadie ve
Un pez en su cárcel de cristal
Un oasis en el desierto
Una isla en el mar
Un mármol sin escultor
Un ladrillo sin arquitecto
Un lienzo sin pintor
Unas ruinas abandonadas
Un emigrante
Un “loco”
Un incomprendido
Un cementerio
La cima de cualquier montaña
El primer día de clase
El primer y el último rayo de luz
El odio
El adiós
El olvido
La melancolía
La vejez
La muerte.
(Alberto Baena)

29 octubre, 2008

¿CRISIS?

Cuando hace unos meses el gobierno negaba la crisis y se esforzaba por buscar sinónimos inverosímiles y ridículos para calificar la situación, todos, yo el primero, criticamos esta actitud que les alejaba de la realidad del ciudadano de a pie, sin embargo, hoy tengo que reconocer que nos equivocamos. No quiero justificar con esto el comportamiento del gobierno, es evidente que la crisis les pilló totalmente por sorpresa, a pesar de que resultaba obvio para cualquier observador más o menos informado que el modelo de desarrollo español era un gigante con pies de barro, o debería decir de ladrillo, lo que trato de exponer es que aunque las causas que llevaron a Zapatero a negar la mayor no fueron las correctas, electoralismo e incapacidad de asumir los errores, el fin si era el acertado y el tiempo lo ha demostrado. El reconocer la crisis ha producido una psicosis colectiva, alimentada convenientemente por las aves carroñeras del periodismo, que no ha hecho otra cosa que empeorar la situación. En el mercado se ha generado un círculo vicioso entre la bajada del consumo y los ajustes en la producción, que está siendo aprovechado por decenas de empresas oportunistas que llevan años con beneficios desorbitados y que ahora justifican alegremente expedientes de regulación que son inexcusables. Por desgracia, las grandes empresas no son las únicas que han aprovechado la coyuntura para enmascarar sus verdaderas intenciones, la bajada del 30 por ciento en el presupuesto para las universidades promulgada por Esperanza Aguirre en Madrid no tiene otro motivo que el deseo de nuestra super presi de acabar con la universidad pública.
En fin, si a mi me preguntan, yo creo que no hay crisis, la cosa sigue mas o menos igual, los ricos bien y los pobres jodidos. Lo gracioso es que cuando la cosa interesa a los ricos, somos capitalistas, liberales y gritamos a los cuatro vientos que el mercado se autorregule; pero cuando no interesa a los ricos, entonces inyectamos dinero público en la banca privada y todos pagamos los desmanes de unos pocos irresponsables. Mientras, no hay dinero para acabar con el hambre en el mundo. Vamos, lo de siempre.

!!!!CRISIS!!!!

27 octubre, 2008

¡¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS ALMU!!!!!

Tan inteligente como para tener opinión propia, tan guapa como para ponerte nervioso a su lado, tan simpática como para que nunca te aburras con ella. Almu brilla con luz propia. Felicidades
Posdata: Sólo tiene un defecto, es del PP (aunque si todas las militantes del PP son así igual debería de replantearme mi ideología)

19 octubre, 2008

VIVA LA CIENCIA FICCIÓN

Los amantes de la ciencia ficción estamos de enhorabuena, Ridley Scott, el creador de dos de los mayores clásicos del género, Alien y Blade Runner, vuelve 26 años después a embarcarse en una línea que nunca debió abandonar. El director estadounidense nuevamente adaptará al cine una novela, en este caso Forever war (traducida en España como La guerra interminable) de Joe Haldeman. La ciencia ficción ha servido tradicionalmente a dos propósitos fundamentales: por un lado, entretener al público estimulando su imaginación, demostrando el poder de la mente humana para crear mundos paralelos (Star Wars, Star treck, Serenity, Babylon 5, Battlestar Galactica, o Alien, son buenos ejemplos) o situaciones inverosímiles (la serie Más allá del límite, el cortador de césped, encuentros en la tercera fase, la guerra de los mundos, Terminator, los inmortales, 28 días después o Armagedón, entre otros grandes títulos); por otro lado, este género siempre ha tenido una clara voluntad de reflexionar sobre el mundo que nos ha tocado vivir o sobre la naturaleza humana, lo que en ocasiones acerca el género a la crítica social y política (1984, Starship troopers, Gataca, Crónicas Marcianas o Un mundo feliz) o a la filosofía (Blade Runner o Matrix). Para mí, la ciencia ficción aporta, al igual que la historia, la oportunidad de evadirse de una realidad que no te gusta para sumergirte en un mundo donde aun es posible vivir grandes aventuras. En este caso, la nueva película de Ridley Scott es un alegato antibelicista que se sitúa en el marco de una sociedad militarizada donde la élite debe engrosar las filas de un ejército en guerra contra alienígenas.
Por cierto, un aviso para navegantes: la gente suele reírse de los frikys que se disfrazan para ir a los estrenos de sus pelis favoritas, esa misma gente que luego se viste de fallera o de chulapo en las fiestas de su ciudad, se pinta la cara y se engalana de torero cuando juega España, se pone el birrete cuando se gradúa, o se mete sin pudor en un traje de calabaza en Halloween. Por favor, un poco de coherencia.

12 octubre, 2008

EL DOCE DE OCTUBRE DE 1492.

Para un americanista como yo el doce de octubre es un día muy importante, se conmemora el encuentro entre dos mundos que hasta ese momento habían vivido completamente ajenos el uno del otro. Ya se que las consecuencias que se derivaron de este acontecimiento no siempre fueron las mejores, pero yo prefiero quedarme con este primer día, cuando aun no se sabía lo que vendría después y el grupo de aventureros castellanos que acompañaban a Colón miraban con asombro todas las cosas nuevas que les ofrecía aquella isla desconocida, su naturaleza exuberante, los animales exóticos y, por encima de todo, unos habitantes extraños y desnudos que les recibían de manera amistosa. Cien años después, la población autóctona de las antillas había prácticamente desaparecido pero, aquel doce de octubre de 1492, marineros e indígenas se miraban con curiosidad, tratando de integrar “al otro” dentro de sus limitados parámetros culturales. Este momento único en la historia que, en mi opinión, sólo podría equipararse desde la actualidad con el contacto con vida extraterrestre, quedó recogido en el diario de Colón, las notas que el almirante dejó describiendo el día en que tocaron tierra es uno de los documentos históricos más fascinantes que existen, aquí os recojo sus palabras, por favor leerlo entero, merece la pena:

“Yo (dice Colón), porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a Nuestra Santa Fe con Amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que tuvieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navíos a donde nos estábamos, nadando. Y nos traían papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más de una harto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de 30 años. Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. Los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballos, y cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. De ellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y de ellos se pintan de blanco, y de ellos de colorado, y de ellos de lo que fallan. Y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y de ellos solos los ojos, y de ellos solo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las to-maban por el filo, y se cortaban con ignorancia. No tienen algún hierro. Sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hize señas que era aquello, y ellos me mostraron como allí venían gente de otras islas que estaban cerca y los querían tomar y se defendían. Y yo creí y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos en esta Isla”

08 octubre, 2008

A SU PADRE NO SE PARECE

Viendo esta cara, la vida parece mucho más fácil ¿no será que nosotros nos complicamos demasiado?

03 octubre, 2008

LAS MONEDAS DE MI ABUELO.

Muchas veces tengo la sensación de que la vida responde a un guión previamente establecido, que somos actores de una trama llena de sucesos extraordinarios, sucesos que nosotros llamamos casualidades pero que en realidad no son otra cosa que los giros dramáticos, cómicos o románticos de una obra que representamos inconscientemente. Uno de estos momentos especiales me sucedió el jueves pasado cuando fui a visitar a mi abuela a su casa de Aluche, yo me encontraba triste y desanimado pero un pequeño hecho anecdótico, mágico, me insufló en el espíritu toda la confianza y la fuerza que necesitaba para encarar con optimismo el futuro. Mi abuela me dio una colección de monedas del Real Madrid que mi abuelo había estado juntando para mí durante 5 semanas hace más de ocho años. El destino quiso que, mientras este atlético acérrimo compraba cada día el AS para conseguir la entrega correspondiente, el alzheimer fuese devorando poco a poco los últimos reductos de conciencia que resistían en su mente, cuando, finalmente, la enfermedad ganó la partida y mi abuelo se vio obligado a abandonar su casa, la colección quedó interrumpida, olvidada dentro de una caja en el fondo de un cajón. Seis años después de su dolorosa muerte y en uno de los momentos más delicados de mi vida, mi abuela devolvió a la luz aquellas monedas que mi abuelo no pudo darme en persona ¿casualidad? Yo creo que no, yo creo que es como si mi abuelo supiera que lo estoy pasando mal y quisiera darme ánimos, decirme que no me preocupe, que todo va salir bien. Puede que sea irracional pensar que no existen las casualidades pero también lo era creer que todo me iba a salir mal, y sinceramente, puestos a ser irracionales, prefiero ser positivo. ¡Gracias abuelo! No me rindo.